Poco le faltó al lince ibérico para desaparecer en la naturaleza, pero su situación ha cambiado de manera radical en sólo 20 años. La especie ha pasado de tener menos de 100 ejemplares en libertad a tener una población total en la Península Ibérica de 2.663 ejemplares al cierre de 2025, lo que representa un incremento del 10,9 % (con 262 individuos más) respecto al año anterior (cuando se registraron 2.401 ejemplares). Hay 1.711 adultos o subadultos y 952 cachorros nacidos durante el año. Las hembras reproductoras con territorio consolidado son 542, que son 72 más que en 2024. Este número de hembras reproductoras se aproxima cada año más a las 750 que se considera como hito demográfico para considerar que el lince se encuentra en un estado de conservación favorable.
La población se ha duplicado en sólo cuatro años. La historia de la multiplicación del lince en España se ha convertido en uno de los mayores éxitos de conservación de la fauna en Europa.
¿Por dónde se extienden sus manadas? El lince ibérico se ha descentralizado y va mucho más allá de los núcleos históricos de Doñana y Sierra Morena. A las zonas en Andalucía se han sumado territorios de reintroducción y expansión en Castilla-La Mancha, en Extremadura, en Murcia, en Portugal e incluso en Castilla y León. Vale do Guadiana, Guarrizas, Guadalmellato, Montes de Toledo, la Sierra Morena Oriental, Matachel, Sierra Arana, Valdecañas-Ibores, Ortiga, Tierras Altas de Lorca, Campos de Hellín y el Cerrato de Palencia son algunas de las zonas donde se ha establecido. Son catorce áreas diferentes donde el lince vuelve a criar de forma estable. La población de lince continúa expandiéndose y su presencia se ha constatado hasta en 26 núcleos geográficos distintos; en 18 de dichos núcleos la especie se reprodujo en 2025.
De la cifra global, España contabilizó 2.269 ejemplares (el 85,2 % del total) distribuidos en varias comunidades autónomas. En Castilla-La Mancha hay 1.051 ejemplares (es la región con mayor número y mejor productividad); en Andalucía, 885; en Extremadura, 302; en Región de Murcia, 19; en Castilla y León, 11 y en Comunidad de Madrid, 1. Se contabilizaron 394 ejemplares en Portugal.
En 2025 se han liberado 29 ejemplares en España (en Portugal no ha habido). La clave no ha sido sólo liberar animales sino construir una metapoblación conectada. Este ha sido el objetivo central del proyecto LynxConnect, que busca unir genéticamente todos estos núcleos para garantizar su viabilidad a largo plazo. Es decir, se ha trabajado para reducir la endogamia en estos especímenes y mejorar la salud de la especie. Al conectar las poblaciones de Andalucía, Castilla‑La Mancha, Extremadura, Portugal y los nuevos enclaves de Murcia y Castilla y León, se favorece el intercambio natural de genes y se reduce el riesgo de que una enfermedad o un declive local afecten a la especie.
El otro "milagro" del lince ibérico ha sido crear por primera vez embriones de esta especie en un laboratorio. Detrás de este giro de guion hay ciencia aplicada al detalle. Los programas LIFE han permitido combinar conservación in situ, cría en cautividad y reintroducciones planificadas con criterios genéticos para evitar la consanguinidad. También seleccionar los mejores reproductores y decidir qué ejemplares liberar en cada zona. Esa estrategia ha sido la que ha permitido pasar del "punto de no retorno" de 2002 a una situación en la que el lince camina hacia los 3.000 individuos. En 2021 la población total era de 1.365 linces, lo que supone una tasa de crecimiento anual del 24% en promedio.
La historia reciente del lince ibérico demuestra que, con financiación continuada, planificación genética y apoyo social en los territorios rurales, incluso un felino al borde de la desaparición puede reconquistar un país entero.
Resulta importante reseñar que el aumento de la población de linces hace cada vez más difícil poder registrar e identificar individualmente a todos los ejemplares presentes en los distintos núcleos, por la gran cantidad de recursos logísticos y esfuerzo que requiere realizar un censo totalmente preciso y completo. Esto resulta especialmente destacable en las dos comunidades autónomas que acogen una mayor proporción de la población en España (Andalucía y Castilla-La Mancha). Es por ello que las cifras dadas para el censo de 2025 habrían de considerarse como un número mínimo de linces.

