domingo, 10 de marzo de 2019

Informe sobre Magallanes

Magallanes comandó en 1519 una expedición financiada por la Corona de España. Se hizo súbdito de Carlos I y castellanizó su nombres. Desde ese hecho hasta el regreso de Elcano, en la nao Victoria perseguida por los portugueses, todo en la 1ª Vuelta al Mundo fue español.

La Real Academia de la Historia (RAH) ha emitido un dictamen, a petición del director de ABC, Bieito Rubido, sobre la «plena y exclusiva españolidad» de la primera vuelta al mundo. Es la primera vez que la RAH dictamina sobre un hito tan importante de nuestra historia a petición de un periódico. ABC solicitó el dictamen a la institución, que tiene entre sus obligaciones responder consultas del Gobierno, acogiéndose al artículo 4 de sus Estatutos, que establece que «también emitirá informes a propuesta motivada de particulares, cuando lo estime oportuno».

El director de ABC reaccionaba con «estupor y vergüenza a las noticias sobre la ilegítima apropiación por parte de las autoridades portuguesas de la paternidad de la expedición». En efecto Portugal tomó iniciativas como la Red de Ciudades Magallánicas o la Ruta de Magallanes presentada en la Unesco en las que Elcano y el papel de España fueron borrados o aparecen de manera subalterna. El Gobierno español dejó hacer o trató de acordar una conmemoración conjunta con Portugal. ¿Lo haría con Italia por Colón? Como ha establecido la RAH documentalmente, no cabe duda de la «plena y exclusiva españolidad de la empresa». Ello enmienda el criterio del Gobierno y obliga a rectificar.

Texto íntegro del «Informe de la Real Academia de la Historia sobre la Primera Circunnavegación a la Tierra»

Al amparo del artículo 4 de nuestros Estatutos, el Director de ABC ha solicitado a esta Real Academia un informe sobre los hechos históricos objetivos que demuestran la españolidad oficial de la gesta marítima que culminó con la Primera Circunnavegación a la tierra. Su petición se basa en poder atender a las muchas interrogantes que han planteado las autoridades portuguesas al intentar apropiarse de la paternidad de la gesta por ser Magallanes natural de Portugal. Con este informe se pretende evitar que la Conmemoración de este año se convierta en una fuente de conflictos entre los dos países vecinos. Respondiendo a esta petición, esta Real Academia, basándose en los documentos que existen sobre el acontecimiento(*), del que este año se cumple el V Centenario, unos ya publicados y otros inéditos, emite el siguiente informe:

Magallanes, natural de Portugal, sirvió a esta Corona participando en varios viajes al Índico. Las mismas Capitulaciones de Valladolid de 1518 así lo avalan, cuando el Rey Carlos I dice «por cuanto vos Fernando de Magallanes, caballero natural del reino de Portugal…». Pero ya en 1517, Magallanes, enojado con D. Manuel de Portugal por no reconocer sus méritos, decide abandonar su país, dejar de servir a su Rey y viajar a España, concretamente a Sevilla, donde se instaló, contrajo matrimonio y desde entonces estuvo al servicio del Rey Carlos I, castellanizando su nombre portugués, Fernão de Magalhaes por Fernando de Magallanes. Y algo muy importante: cuando antes de partir la expedición dictó y firmó su testamento en el Alcázar de Sevilla, instituyó un mayorazgo en el que dejaba heredero a su hijo Rodrigo, nacido en Sevilla y, si éste falleciese sin descendencia, impone a su familia portuguesa que quien lo herede debería castellanizar su apellido, llevar sus armas y vivir en Castilla. Se considera por tanto un castellano más.

El 18 de Marzo de 1518 Magallanes viajó a Valladolid a presentar su proyecto, el de encontrar el paso a las islas de la Especiería, al Rey Carlos I y firmó con él las Capitulaciones «…queriéndonos hacer señalado servicio, os obligáis descubrir en los términos que nos pertenecen e son nuestros en el mar océano dentro de los límites de nuestra demarcación islas y tierra firme…» A cambio, D. Carlos se comprometía a sufragar la expedición y a concederle una serie de ventajas y nombramientos, entre ellas la de nombrarlo capital general de la armada para lo que Magallanes debió rendirle pleito homenaje y servir siempre los intereses de la Corona de Castilla, algo que Magallanes cumplió fielmente hasta su muerte.

La legislación que arranca de las Partidas y es recogida por las Leyes de Indias, imponía que todo caudillo de mar prestase a su rey Pleito-Homenaje y le rindiese pleitesía según uso y fuero de Castilla, convirtiéndose así, si no lo era ya, en su vasallo. Estableciéndose que, según la antigua costumbre de España, vasallos de un rey o señor podían ser tanto los naturales como los otros que vienen a él o a su tierra … (Ley IV, Título 25, Partida 4). El marino se comprometía particularmente a defender hasta la muerte el estandarte real que habría de enarbolar su buque o su capitana de flota, bajo pena de muerte y nota de infamia.

Las cinco naves de la expedición se equiparon y aderezaron en Sevilla a pesar de los muchos inconvenientes que pusieron en todo momento tanto el embajador de Portugal, Alvaro Da Costa, como el factor en Andalucía del rey portugués D. Manuel, Sebastián Álvarez, quienes intentaron por todos los medios que el viaje no se realizara porque consideraban que se había entregado a una empresa española, por lo que lo calificaban como «renegado» y «traidor» a Magallanes, y como tal ha venido siendo considerado por buena parte de la historiografía portuguesa.

El coste de la expedición estuvo sufragada de la siguiente manera: un 75% por la Corona castellana y el otro 25% por un grupo de comerciantes burgaleses entre los que destaca Cristóbal de Haro, importante mercader en el comercio de las especias.

Carlos I nombró capitán de otras naves a destacados castellanos de su confianza, como Juan de Cartagena, capitán de la nao San Antonio o la Concepción, que capitaneaba Gaspar de Quesada.

La flota partió de Sevilla el día 10 de Agosto de 1519, después de que Magallanes hubiera hecho testamento en el Alcázar de Sevilla, donde había vivido los dos años anteriores.

Fernando de Magallanes, tras una serie de contratiempos y motines entre la tripulación, logró encontrar el paso al Océano Pacífico por el Estrecho que lleva su nombre y una vez cruzado este océano, con sólo dos navíos, murió en Mactán, una isla del archipiélago de las Filipinas.

Después de la desaparición de Magallanes, ya en el Índico, se hicieron cargo de los dos navíos que quedaban una vez que llegaron a las Molucas, Juan Sebastián Elcano de la Victoria y Gonzalo Gómez de Espinosa de la Trinidad.

Después de cargados los navíos, pusieron rumbo a Tidore, desde donde Elcano a bordo de la Victoria partió para el viaje de vuelta, decidiendo hacerlo por el Cabo de Buena Esperanza, y Gómez de Espinosa, que pensaba volver por la ruta contraria, tuvo que detenerse a reparar la Trinidad.

10º Según los cronistas, el viaje de vuelta por el Índico, huyendo de los portugueses e intentando no aproximarse a sus enclaves, fue el más peligroso de toda la inmensa travesía, tanto por los fenómenos naturales como por la necesidad de evitar las aguas portuguesas.

11º Después de sortear los peligros del Índico, así como de un intento de apresamiento en las islas de Cabo Verde, Elcano regresó a España, llegó a Sanlúcar de Barrameda y luego, remolcados hasta Sevilla, desembarcaron 18 hombres de los 237 que aproximadamente partieron. (En el número de los que partieron hay varias versiones muy parecidas).

12º Cuando Juan Sebastián Elcano llegó a Sanlúcar de Barrameda, lo primero que hizo fue escribir una carta a Carlos I, resaltando no las penalidades, ni el camino recorrido, ni el encuentro con las islas de la Especiería, sino el hecho de haber conseguido circunnavegar la tierra por primera vez en nombre del Rey Emperador.

13º Los tripulantes de la Trinidad, apresados por los portugueses, no pudieron regresar hasta varios años después, cuando fueron liberados al firmar las coronas de Castilla y Portugal un acuerdo sobre la posesión de las Molucas.

Con tales datos, absolutamente documentados, es incontestable la plena y exclusiva españolidad de la empresa.

Madrid, 1 de marzo de 2019

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(*)La documentación más importante sobre el personaje de Magallanes y su hazaña, se encuentra en el Archivo General de Indias, sobre todo en la Sesión Patronato de dicho archivo, aunque hay también bastantes documentos en Contratación, Contaduría e Indiferente General, la mayoría de ellos publicados. También documentación de nuestro rico archivo de Protocolos relativa a personajes cercanos a Magallanes se publicaron por vez primera en el libro del Dr. Gil, La emigración portuguesa a Sevilla. De los Braganza a Magallanes, Sevilla, Fundación Cajasol, 2009. La sección de Patronato está digitalizada y se puede ver en Internet buscando el programa PARES. Recientemente se ha publicado un libro titulado «Crónicas de la Primera Vuelta al Mundo, relatadas por sus protagonistas en documentos conservados en el Archivo General de Indias de Sevilla». Transliterado y comentado por Cristóbal Bernal. Sevilla, 2016. También, el Archivo General de Indias ha reimpreso un trabajo del que fuera archivero de él, Vicente Llorens Asencio, titulado, «La Primera Vuelta al Mundo. Relación documentada del viaje de Hernando de Magallanes y Juan Sebastián del Cano. 1519-1522». Sevilla, Imprenta de “La guía comercial”, 1903. Está dedicado a D. Pedro Torres-Lanzas, Director en esos años del Archivo y recoge un catálogo de todos los documentos que se guardan en la distintas sesiones de este Archivo a la par que se transcriben aquellos documentos que aún permanecían inéditos después de las recopilaciones que había hecho Fernández Navarrete y José Toribio Medina. También existe documentación sobre Magallanes y el viaje a la Especiería en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia y en otros diversos archivos. Para los años de Sevilla, importantes en la vida de Magallanes porque es cuando se hace castellano de hecho, ver «Magallanes y Sevilla», Coord. Enriqueta Vila Vilar, Editorial Universidad de Sevilla, 2019. (próximo a salir de imprenta).





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lunes, 31 de diciembre de 2018

Nueva revolución en el origen del hombre

Hace cientos de miles de años el Sáhara era una sabana llena de vida, lo que los científicos llaman Sáhara verde, con caminos para que diferentes especies se dispersasen por todo el continente, incluidos los primeros homínidos. A medida que el clima modificaba los ecosistemas diferentes grupos de Homo sapiens pudieron tomar nuevas rutas; nuestra especie habría evolucionado hasta su forma actual partiendo de una única población en África, aunque diferentes regiones se han venido disputando el título de cuna de la humanidad. De acuerdo con esta versión, que se suele llamar Out of Africa, hace al menos 500.000 años un grupo de homínidos sufrió una serie de cambios que les lanzaron a una carrera evolutiva que culminó en el ser humano moderno, diseminándose por todo el continente y de ahí al resto del mundo.

Sin embargo, algunos investigadores están cambiando ese relato tradicional, apoyados en nuevas pruebas materiales y genéticas. Son partidarios de otra hipótesis, el multirregionalismo africano.



La cuna de la humanidad, según ellos, no estuvo en África sino que fue África. Las características de los sapiens emergieron como un mosaico en diferentes poblaciones diseminadas por todo el continente. Nuestros antecesores evolucionaron durante mucho tiempo de manera aislada y cada grupo desarrolló algunos rasgos que fueron aportando al conjunto de la especie. Según se iban dando cambios en el clima esos primeros seres humanos entraban en contacto o quedaban aislados. Cuando los caminos se abrían para esos grupos se producía el mestizaje, que culminó en lo que hoy es el Homo sapiens.

Según el Out of Africa el sapiens habría reemplazado, sin mezclarse, a cualquier otra población de homínidos que hubiera fuera de África, pero hoy sabemos que sí que existió una hibridación con neandertales y denisovanos. Esos cruces no serían la norma pero sí contradicen una premisa original del Out of Africa y le da un poco la razón al multirregionalismo.

En un lugar llamado Jebel Irhoud, a unos 100 km. al oeste de Marrakech, un grupo de personas utilizó como vivienda una cueva al pie del macizo del Atlas. Allí murieron algunos de ellos, dejando sus huesos en la tierra, hace aproximadamente 300.000 años, una fecha que para algunos investigadores supone retrasar el punto de partida evolutivo de la especie al menos 100.000 años, implicando que nuestra especie es más antigua y compleja de lo que se pensaba y que ya se había extendido por toda África en esa fecha. Jebel Irhoud es un apoyo para el multirregionalismo.

Mucho antes de la dispersión del Homo sapiens fuera de África hubo dispersión dentro de África. Asumíamos que hubo cuna de la humanidad hace 200.000 años en el este de África, pero los nuevos datos demuestran que el sapiens se extendió por todo el continente africano hace unos 300.000. Los antepasados de la gruta marroquí mezclaban las caras planas de los humanos modernos con los cráneos alargados del Homo erectus. A pesar de ser más robustos y musculosos que nosotros, sus rasgos los vinculan con nuestra especie más que con cualquier otro miembro del género Homo; la mandíbula inferior también era similar a la del sapiens moderno, aunque mucho más grande.

Sin embargo, existe una diferencia llamativa en la forma del cráneo, mucho más alargada. Nuestros cráneos tienen una forma redondeada, pero los suyos eran más bajos en la parte superior y más largos en la posterior, aunque sus cerebros ya eran tan grandes como los nuestros; eso implica que su estructura cerebral, y tal vez sus capacidades, estarían en proceso de desarrollarse durante los siguientes milenios de evolución. El problema es que no todos los expertos coinciden en catalogar como sapiens a los antiguos habitantes de Jebel Irhoud, porque le faltan rasgos de Homo sapiens como la barbilla, la frente vertical o el cráneo alto y abombado, aunque podrían representar a los antecesores directos de nuestra especie, lo que es también muy interesante.



La combinación de rasgos modernos y vasos cerebrales primitivos hallados en Marruecos son uno de los elementos que han llevado a algunos autores a sugerir que el físico y el comportamiento asociados con los humanos modernos no evolucionaron en un único árbol genealógico, sino que probablemente aparecieron como un mosaico. En los últimos años esas características (la forma del cráneo, el mentón, la frente más delicada y la cara pequeña) han ido apareciendo en diferentes lugares, en periodos distintos. Los partidarios de la idea de un sólo linaje sapiens tienden a desechar esos fósiles, como ramas laterales en el árbol de los homínidos.

A día de hoy no podemos afirmar si algunos de ellos se mezclaron con otros homínidos de gran cerebro que pueden haber vivido en África al mismo tiempo que el Homo sapiens, pero sigue siendo una posibilidad. Es posible que en aquel momento compartiéramos África con al menos otras dos especies: el Homo naledi y Homo heidelbergensis. Además, la cronología de Jebel Irhoud coincidiría con las fechas recientemente atribuidas al naledi, una especie de homínidos extinta descubierta en 2013 en Sudáfrica. Eso prueba que, al menos, dos especies de homínidos diferentes habitaban distintos puntos de África al mismo tiempo. El problema es que hay muy pocos fósiles para poder demostrar si había o no otros miembros del taxón sapiens alrededor de ese periodo. En otras partes del continente se han hallado fósiles que combinan rasgos modernos y antiguos en diferentes grados: el cráneo de Florisbad, hallado en Sudáfrica, de hace 260.000 años; los restos de Omo Kibish, de 195.000 años o el llamado cráneo de Herto, 160.000, ambos encontrados en Etiopía.

Esta nueva visión hace que fósiles hallados en otras partes de África sean observados de manera distinta, ya que ahora pueden ser considerados como una pieza más de ese mosaico que acabó por dar forma a los sapiens. La idea de que nuestros orígenes se encuentran en una sola población ha hecho que el registro fósil se haya interpretado de una manera bastante selectiva; hay fósiles que han sido excluidos de ciertos estudios porque no se reconoció la variabilidad de los primeros miembros de nuestra especie. Pero al incorporar todo el continente africano en esa Prehistoria temprana, muchos fósiles vuelven a estar sobre mesa y algunos encajan mejor con otras líneas de investigación. Los arqueólogos recuperaron en Marruecos herramientas de piedra especializadas y sofisticadas, como punzones y puntas de lanza. La existencia de estos objetos en la llamada Edad Media de Piedra reflejaría una evolución paralela (y más temprana de lo que se creía) del cuerpo y la mente humanos. Sugerirían que esta transición ocurrió a escala continental, ya que tales herramientas se han encontrado además de en Marruecos, en la citada Florisbad y Olorgesaillie (Kenia), si bien con algunas diferencias regionales.



Durante cientos de miles de años los homínidos hicieron el mismo tipo de grandes hachas de piedra, pero ese estancamiento tecnológico terminó hace unos 300.000 años, en el mismo punto en el que aparecen esos primeros fósiles de Homo sapiens. Las herramientas de piedra y otros artefactos que se han encontrado están muy agrupados tanto el espacio y a través del tiempo, pero también hay una tendencia continental hacia una cultura material más sofisticada, una 'modernización' de la cultura material que claramente no se origina en una región ni ocurre en un periodo de tiempo. Bajo el prisma del multirregionalismo la Historia de la humanidad viene marcada por una combinación entre evolución y grandes migraciones. Las barreras naturales crearon oportunidades de migración y contacto para grupos que antes podían haber estado separados; la fluctuación posterior significaría que las poblaciones que se mezclaban durante breves periodos antes de volver a quedar aisladas. Durante los momentos de aislamiento los grupos vivieron un proceso de adaptación local y de desarrollo de una cultura material y una composición biológica propias, que pondrían en común con otros cuando el clima templaba. Los milenios de separación dieron lugar a una asombrosa diversidad de formas, cuya riqueza jugó en beneficio de toda la especie.

Posiblemente el debate se ha polarizado demasiado entre el Out of Africa extremo y el multirregionalismo extremo, y no todo es ni tan blanco ni tan negro. Esta última década dos teorías que estaban en polos opuestos están acercando posiciones. Sigue manteniéndose la idea del origen africano de nuestra especie, pero se comienza a aceptar un patrón más reticulado y menos lineal, más parecido al que proponía el multirregionalismo. El Homo sapiens es en realidad una mezcla, un crisol de poblaciones diversas.
















martes, 4 de diciembre de 2018

Un jabalí entre cerdos

Increíble, o al menos sorprendente....
Hoy, yendo con dos amigos por una senda de la Sierra de Cádiz, hemos visto a un jabalí acercarse



a una piara de cerdos ibéricos que comían bellotas bajo unas encinas. Después de perseguir a algunas hembras,



un macho se le acercó y pelearon; el jabalí levantó al cerdo, mucho mayor.



Las hembras también lo repelían y se acabó marchando a la carrera.



Lo bueno es que lo he cogido con la cámara, en plan safari fotográfico, como podéis ver en las fotos.








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jueves, 1 de noviembre de 2018

Asia Bibi ha sido absuelta

La cristiana paquistaní Asia Bibi saldrá en libertad tras ocho años esperando a morir en la horca. La Corte Suprema de Pakistán ha anulado la sentencia de muerte contra ella, impuesta en 2010 por el supuesto delito de blasfemia contra Mahoma.

Los jueces han tomado una decisión histórica, tras una larga espera que se ha debido a los problemas de seguridad que entrañaba el caso. El presiente de la Corte Suprema, Saqib Nisar, anunció en Islamabad el veredicto tres semanas después de haberse tomado una decisión. Este retraso se debió a las amenazas que partidos islamistas realizaron ante una posible sentencia favorable a Asia Bibi.



El anuncio se produjo entre fuertes medidas de seguridad con efectivos de la Policía antidisturbios y especialistas en desactivación de bombas a la entrada de la sede del máximo órgano judicial. En el interior de la sala comandos del cuerpo antiterrorista sin armas fueron desplegados para mantener la seguridad.

“Su condena ha sido anulada y debe ser liberada de inmediato si no hay otros cargos”, dijo el presidente del tribunal leyendo la sentencia. Los jueces han indicado que la fiscalía no presentó pruebas suficientes para ir más allá de toda duda razonable. Destacó, además, que el caso se basó en todo momento pruebas endebles, a la vez que no se habían seguido los procedimientos adecuados. Por otro lado, los magistrados recordaron que la supuesta confesión fue realizada frente a una multitud que “amenazaba con matarla”.

En estos ocho años de calvario que ha sufrido esta mujer de 47 años, madre de cuatro hijos, los islamistas han asesinado a personalidades relevantes que se atrevieron a defenderla en público. En 2011, Salman Taaser, gobernador de la provincia de Punjab pidió que se perdonara la vida de esta humilde campesina y que se revisaran las leyes de blasfemia; fue asesinado a tiros a plena luz del día por su propio escolta, partidario de este tipo de leyes. También en 2011 fue asesinado Shahbaz Bhatty, católico y ministro de minorías en Pakistán, cuando iba en coche fue tiroteado y asesinado tras haber defendido públicamente a Asia Bibi. Ella, por su parte, aprendio en la cárcel a leer con la Biblia, gracias a la ayuda de una funcionaria cristiana de la prisión, y dedicaba al libro sagrado buena parte de la jornada.

Ante esta situación, el gobierno de Pakistán deberá desplegar un importante dispositivo de seguridad para proteger a esta cristiana, aunque la única solución factible es que tanto ella como toda su familia abandonen el país, que lo hagan de manera secreta y no se conozca de momento su destino. Son ya varios países los que se han ofrecido para acoger a Asia Bibi.

Desde un principio el caso de Asia Bibi traspasó fronteras. Aunque han sido casi diez años desde que fue detenida, la presión internacional que se ha ido ejerciendo por numerosos países, organizaciones internacionales y cristianas y por la Iglesia finalmente ha surtido efecto.







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miércoles, 12 de septiembre de 2018

El dibujo más antiguo

El dibujo más antiguo fue efectuado por el "Homo sapiens" hace cerca de 73.000 años, unos 30.000 antes que los ejemplares descubiertos hasta ahora y realizados con la misma técnica. El hallazgo tuvo lugar hace tres años en la cueva sudafricana de Blombos, ubicada a 300 kilómetros al este de Ciudad del Cabo.



El dibujo está compuesto por nueve líneas finas entrecruzadas y realizadas con un "lápiz" de ocre puntiagudo sobre un pequeño trozo de silcreta, una roca silícea, detalló el artículo publicado en la revista Nature.

En la investigación participaron expertos internacionales de los laboratorios franceses Pacea y Traces.



El dibujo formaba parte de las capacidades del "Homo sapiens" en esa zona de África. Las líneas fueron trazadas voluntariamente. Tras reproducir el modelo con diferentes técnicas, como un pincel con la punta mojada en una mezcla de agua y ocre en polvo, comprobaron que fue efectuado con un trozo de ocre directamente y en una superficie que había sido alisada anteriormente.

El director de investigación, el italiano Francesco d'Errico, señaló que es "un milagro" que se haya conservado en buenas condiciones. El estrato donde fue descubierto el fragmento de silcreta ya había ofrecido otros objetos con marcas simbólicas, como trozos de ocre grabados con motivos abstractos, lo que refuerza la hipótesis de que esas líneas tenían una función simbólica, cuyo posible significado se está examinando.



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miércoles, 18 de julio de 2018

Elaborar pan antes de cultivar trigo

Si hasta ahora los orígenes de un alimento básico tan simbólico y emblemático como el pan han estado asociados a la aparición de los primeros cultivos, una investigación sobre 24 restos de comida carbonizada recuperados en el yacimiento de Shubayqa 1 (Jordania), liderada por la arqueobotánica vasca Amaia Arranz Otaegui, de la Universidad de Copenhague, ha comenzado a desmontar esta idea.

Hace unos 14.000 años, grupos de cazadores y recolectores del noreste de Jordania elaboraron los primeros panes de la humanidad, 4.000 años antes de que la invención de la agricultura y la explotación de los animales domésticos, en el Neolítico, hicieran posible el cultivo de los cereales con fines alimenticios. Un descubrimiento, publicado en la revista científica estadounidense Proceedings of the National Academic Science (PNAS), en el que también han tomado parte expertos del University College of London (UCL) y de la Universidad de Cambridge.



Amaia Arranz Otaegui, investigadora postdoctoral que cursó sus estudios en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), relata en declaraciones a Efe cómo fue el momento en el que tomo conciencia de que, entre los restos de comida quemada recuperados en las excavaciones de Shubayqa 1, se encontraban vestigios de los primeros panes elaborados por el ser humano.

"Hasta hace poco tiempo –explica la experta–, la arqueobotánica se había centrado en el análisis de semillas y carbones, ignorando que en los yacimientos existen otro tipo de evidencias que deben ser estudiadas, como los restos de comida" que "aportan la información más directa para conocer la dieta de nuestros antepasados". Arranz admite que estos hallazgos "no son fáciles de reconocer" en las excavaciones, porque "son literalmente amorfos, feos" y, "a ojos de alguien que no sea especialista", se pueden confundir con restos de estiércol, tubérculos o madera carbonizada en muy mal estado".

"Cuando estaba en Jordania, me di cuenta de que tenía materiales que no podía clasificar como semillas, tubérculos, madera o estiércol y por eso los llamaba restos de plantas procesadas", indica la investigadora, quien confiesa que realmente no comenzó a sospechar la importancia de lo que tenía entre manos hasta que decidió visitar a su colega de la UCL y coautora de la investigación, Lara González Carretero.

"Al ver las muestras sobre una mesa –describe–, Lara me dijo que se parecían mucho a otros restos de pan que ella había investigado en el yacimiento neolítico de Catalhüyük (Turquía). Casi nos caemos las dos al suelo cuando nos dimos cuenta de que teníamos ante nuestras narices los restos de pan más antiguos que se conocen y que eran al menos 4.000 años más antiguos que los que ella había estudiado para hacer su tesis doctoral que, precisamente, se titula: Los orígenes del pan".

Ahora, la investigación interdisciplinar desarrollada sobre estos restos alimenticios constituye "la evidencia empírica más temprana" conocida hasta el momento de "la preparación de productos parecidos al pan por parte de cazadores recolectores pertenecientes a la cultura natufiense (Oriente Medio), quienes emplearon para ello algunas de las especies consideradas posteriormente como los "cultivos fundadores" de la agricultura, como trigo escaña silvestre (Triticum boeoticum) así como tubérculos de la familia de la chufa y el papiro (Ciperáceas).

"Los restos sugieren que seguramente produjeron pan plano, del tipo conocido como pan de pita", señala la investigadora vasca quien no obstante aclara que, aunque en la actualidad este producto "constituye un alimento básico", probablemente en la cultura natufiense no era "consumido regularmente" y no se generalizó hasta la domesticación de los cereales y el surgimiento de la agricultura.

Arranz recuerda que antes de su descubrimiento otros autores ya plantearon la posibilidad de que algunos alimentos como el pan y la cerveza surgieran antes que la agricultura y que su consumo y producción pudieron acelerar el proceso de domesticación. "Pero ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?". A juicio de la investigadora vasca, los datos aportados ahora por su descubrimiento plantean que el pan llegó antes que la agricultura.


El pan de cada día tiene, de verdad, muchos días. Tantos que su existencia parece ser aún más temprana que la propia agricultura. Investigadores de la Universidad de Copenhague, la de Cambridge y del University College de Londres han descubierto en el noreste de Jordania los restos carbonizados de un pan plano cocido por cazadores-recolectores hace 14.400 años. Este pan, el más antiguo encontrado hasta la fecha, fue elaborado con cereales silvestres, adelantándose a la llegada de los cultivos en al menos 4.000 años.

Los científicos hallaron en las chimeneas de un yacimiento de la cultura natufiense conocido como Shubayqa 1, ubicado en el Desierto Negro, centenares de restos de comida carbonizada. Para Amaia Arranz Otaegui, primera autora del estudio y arqueobotánica de la Universidad de Copenhague, «es un hallazgo excepcional que nos permite conocer las prácticas alimentarias de hace 14.000 años». Según aparece publicado en la revista PNAS, los restos analizados muestran que los humanos que habitaban la zona recolectaron cebada, escanda (una variedad de trigo) y avena silvestres para molerlos, tamizarlos y amasarlos antes de cocinarlos.

¿Sabía bien ese pan antiguo? «La principal diferencia es que le añadían harina de una especie de planta acuática de la familia de la chufa. Estos tubérculos, que he tenido la oportunidad de degustar, tienen una textura arenosa, y un sabor un poco dulce. Por lo que la mezcla podría no estar nada mal», asegura Arranz A ABC por correo electrónico desde unas excavaciones en Irán. «En cuanto a su forma, el pan sería muy probablemente parecido al naan (pan árabe) o pita, pero sin levaduras», describe.


La elaboración del pan habría sido un proceso muy laborioso. «Primero tenían que encontrar el cereal, que no se sabe muy bien dónde crecía, por lo que quizás debían andar algunos kilómetros», explica Arranz. Tras recogerlo, había que descascarillarlo, una tarea muy trabajosa. «El trigo panizo que consumimos hoy en día es muy fácil de procesar, pero estos trigos silvestres tenían glumas y páleas que protegían el grano extraordinariamente bien», prosigue la investigadora. Una vez limpio el grano, esos primeros panaderos tenían que molerlo para conseguir harina que, en algunos casos, se mezclaba con la de los tubérculos, para crear una masa. Se desconoce si esa masa se dejaba fermentar o no, pero posteriormente era cocinada sobre las brasas calientes de un fuego, o sobre una piedra previamente calentada.

Los natufienses eran cazadores recolectores que vivían un período de transición. Se habían vuelto más sedentarios y su dieta comenzaba a cambiar. En algunos sitios relacionados con su cultura se han encontrado hojas de hoz de pedernal y otras herramientas de piedra, por lo que los arqueólogos sospechan que estos hombres habían empezado a explotar las plantas de una manera diferente y quizás más efectiva.

El motivo por el que decidieron elaborar pan es todavía un misterio. «Sería más fácil producir unas gachas, por ejemplo, pero prefirieron hacer pan. Creo que no es casualidad que el pan haya sido un alimento básico para millones de personas y que hoy en día, después de 14.000 años, todavía lo consumamos», dice Arranz.
Impulsor de la agricultura

Para algunos investigadores, el hallazgo de Jordania demuestra que la cocción se inventó antes que el cultivo. El arqueólogo Tobias Richter, de la Universidad de Copenhague, cree que esta producción «temprana y extremadamente lenta» de pan basada en cereales silvestres pudo ser «una de las fuerzas impulsoras clave detrás de la posterior revolución agrícola», según expresa en un comunicado. Arranz señala que este punto es muy difícil de demostrar. «Algunos dicen que el pan, cuando se produjo por primera vez, era un alimento reservado para ocasiones especiales o para las élites. De hecho, sabemos que en nuestro yacimiento no pudo ser cotidiano, ya que apenas hay cereales en el registro», explica la arqueóloga. «Estos autores sugieren que la necesidad de producir estos alimentos especiales o consumidos en festejos pudo ser una de las razones para iniciar el cultivo de cereales, que posteriormente (en unos 1.000 años) comenzarían a cambiar sus características morfológicas y terminarían dependiendo en los seres humanos para reproducirse (es decir, serían domesticados)», añade.

Los pequeños restos de los alimentos carbonizados fueron analizados con microscopía electrónica en un laboratorio del University College. Los investigadores encontraron en los hogares natufienses más de 65.000 restos, la mayoría de tubérculos comestibles de la familia de la chufa. También semillas de crucíferas (familia de la mostaza, muchas de ellas se utilizan como especias), leguminosas (de la familia de las lentejas), y también, claro está, cereales silvestres como el trigo (escaña), cebada y avena. En total, más de 90 plantas diferentes. Los científicos seguirán con sus estudios para saber por qué ciertos ingredientes fueron favorecidos sobre otros y finalmente seleccionados para el cultivo hasta convertir el pan en un alimento universal e indispensable en tantas mesas de todo el mundo.