sábado, 3 de diciembre de 2016

El salario mínimo en España

La curva de la evolución del salario mínimo experimentará la mayor subida en 30 años con un incremento del 8% aprobado para 2017, hasta los 707,6 euros mensuales. Hasta el momento, la cuantía la ha fijado el Gobierno cada año previa consulta con las organizaciones sindicales y empresariales más representativas, y teniendo en cuenta IPC y las circunstancias económicos. Sin embargo, para los años 2018, 2019 y 2020, este indicador se fijará con la patronal y los sindicatos, tendrá carácter vinculante y una fecha tope para su negociación, el 15 de noviembre.

El salario mínimo se creó en 1963 y se mantuvo congelado durante los tres años siguientes. A partir de 1967 se ha ido actualizando anualmente, salvo entre 1976 y 1979, años en los que se subió dos veces cada ejercicio por el elevado aumento de la inflación. En 1980, con la aprobación del Estatuto de los Trabajadores se estableció su revisión anual, previa consulta con las organizaciones sindicales y patronales más representativas. Desde 1982 el Consejo de Ministros ha fijado el salario mínimo para el ejercicio siguiente en su última reunión del año.

En el salario mínimo se computa únicamente la retribución en dinero, sin que el salario en especie pueda, en ningún caso, dar lugar a la minoración de la cuantía. Este salario se refiere a la jornada legal de trabajo en cada actividad (máximo de 40 horas semanales en cómputo anual), sin incluir en el caso del salario diario la parte proporcional de los domingos y festivos. Si el contrato es a tiempo parcial se percibirá la prorrata que corresponda a la jornada establecida.

Dentro de Europa, el salario mínimo varía enormemente de un país a otro. La brecha salarial europea queda patente con las diferencias existentes entre el país que tiene establecido el más alto frente al más bajo. Por ejemplo, en Luxemburgo está fijado en 1.923 euros frente a los 155,71 euros de Albania, tal y como se desprende de los últimos datos publicados por Eurostat.

Año SMI Día SMI Mes
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2017 23,59 € 707,60 €
2016 21,84 € 655,20 €
2015 21,62 € 648,60 €
2014 21,51 € 645,30 €
2013 21,51 € 645,30 €
2012 21,38 € 641,40 €
2011 21,38 € 641,40 €
2010 21,11 € 633,30 €
2009 20,80 € 624,00 €
2008 20,00 € 600,00 €
2007 19,02 € 570,60 €
2006 18,03 € 540,90 €
2005 17,10 € 513,00 €
2004 15,35 € 460,50 €
2003 15,04 € 451,20 €
2002 14,74 € 442,20 €

viernes, 25 de noviembre de 2016

El Salario Mínimo en Europa

Según los últimos datos publicados por Eurostat, el salario mínimo varía enormemente de un país de Europa a otro. Por ejemplo, en Luxemburgo está fijado en 1.923 euros frente a los 155,71 euros de Albania.

España se mantiene como el noveno país europeo por cuantía, con un salario mínimo de 764,40 euros ya que los cálculos del organismo europeo incluyen 14 pagas prorrateadas (y no coinciden con los aportados por el Gobierno, que lo establece en 655,20 euros).

Entre los estados que encabezan la clasificación encontramos a Luxemburgo (1.932 euros); Irlanda con 1,546,35 euros; Holanda, 1,537,20; Bélgica, 1,531,93 euros, Francia, 1,466.62 euros y Alemania, 1,440 euros. Reino Unido ha sido uno de los países donde más ha bajado con los 1,343 euros actuales frente a los 1,509,70 de 2015.

En la mitad de la tabla se sitúan, junto a España, Eslovenia con 790,73 euros; Malta, con 728 euros y Grecia, con 683,76 euros.

Los países con una cuantía inferior a los 500 euros son los siguientes: Estonia (430 euros), Polonia (417,02 euros), Croacia (414,45 euros), Eslovaquia (405 euros), Lituania (380 euros), República Checa (364,90 euros), Hungría (350 euros), Rumanía (276,34 euros), Serbia (233, 37 euros), Bulgaria (214,75 euros) y Albania (155,71 euros).

Hay seis países de la Unión Europea que carecen de un salario mínimo fijado por ley: Italia, Chipre, Austria, Finlandia, Suecia y Dinamarca (sí, la misma Dinamarca que un político proponía como país a cuyo SMI se debería asemejar el de España).












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Visita gratis los museos

Aquí te ofrecemos un resumen de los días que puedes visitar gratis algunos museos que suelen cobrar entrada.

ANDALUCÍA

CÓRDOBA
• Mezquita-Catedral de Córdoba: lunes a sábado, de 8.30 a 9.30 h, salvo días de celebraciones extraordinarias, de forma individual y en silencio.
• Alcázar de los Reyes Cristianos (foto 1): martes a viernes (excepto festivos) de 8.30 a 9.30 h.
• Museo Julio Romero de Torres: martes a viernes (excepto festivos) de 8.30 a 9.30 h.
• Museo Taurino de Córdoba: martes a viernes (excepto festivos) de 8.30 a 9.30 h.

GRANADA
• Huerta de San Vicente. Casa Museo Federico García Lorca (foto 2): miércoles no festivos.

MÁLAGA
• Fundación Picasso (Museo-Casa Natal) (foto 3): domingos a partir de las 16 h.
• Museo Picasso Málaga: domingos durante las dos últimas horas de apertura.
• Centre Pompidou Málaga: los domingos a partir de las 16 h y hasta la hora de cierre.

SEVILLA
• Museo Naval Torre del Oro (foto 4): los lunes.
• Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC). Monasterio de la Cartuja: de martes a viernes, a partir de 19 a 21 h; y sábados, de 11 a 21 h.

CASTILLA-LA MANCHA

ALBACETE
• Museo de Albacete: miércoles y sábados, de 16.30 a 19 h; domingos de 9.30 a 14 h.

CIUDAD REAL
• Museo Provincial de Ciudad Real – Convento de La Merced: miércoles de 10 a 14 y de 17 a 20 h; sábados de 17 a 20 h; domingos de 10 a 14 h.

CUENCA
• Museo de las Ciencias de Castilla La Mancha: miércoles y sábados, de 16 a 19 h; domingos de 10 a 14 h.
• Museo Arqueológico de Cuenca: miércoles y sábados por la tarde; domingos por la mañana.
• Catedral Nuestra Señora de Gracia: primer lunes de mes.
• Fundación Antonio Pérez: miércoles por la tarde.

GUADALAJARA
• Museo Provincial de Guadalajara: de martes a viernes, por la tarde; sábados, domingos y festivos en su horario de apertura.

TOLEDO
• Museo del Greco: sábados a partir de las 14 h y D.

EXTREMADURA

BADAJOZ
• Museo Nacional de Arte Romano: sábados a partir de las 14 h y domingos.

CÁCERES
• Museo de Cáceres: domingos.
• Museo Vostell Malpartida: miércoles.

MADRID

ARANJUEZ
• Palacio Real de Aranjuez: miércoles y jueves, a partir de 17 h (de abril a sept.) y a partir de 15 h (de oct. a marzo).

MADRID
• Museo del Prado, sólo Colección del museo: de lunes a sábado, a partir de 18 h; domingos y festivos, a partir de 17 h.
• Museo Reina Sofía: lunes y de miércoles a sábado, a partir de 19 h; domingos, a partir de 13.30 h (desde las 14.30 h sólo está abierto el acceso a la Colección 1 y alguna exposición temporal).
• Museo Thyssen-Bornemisza, sólo Colecciones del museo: lunes, a partir de 12 h (los lunes MasterCard), y exposiciones programa 'Miradas cruzadas', todos los días.
• Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: miércoles no festivos y algunas exposiciones temporales.
• Museo Arqueológico Nacional, Museo Sorolla y Museo Nacional de Antropología: sábados, a partir de 14 h, y domingos.
• Museo de América: domingos.
• Museo Nacional de Artes Decorativas: domingos, jueves a partir de 17 h, sábados de 14 a 15 h, algunas exposiciones temporales y aperturas extraordinarias.
• Museo Cerralbo: jueves no festivos, a partir de 17 h (apertura extraordinaria), sábados a partir de 14 h y domingos.
• Museo del Traje: exposiciones temporales; exposición permanente los sábados a partir de 14.30 h y domingos.
• Museo del Romanticismo: sábados, a partir de 14 h, domingos y festivos.
• Museo Lázaro Galdiano: martes a sábado, desde 15.30 h; domingos de 14 a 15 h.
• Palacio Real de Madrid: lunes a jueves, a partir de 18 h (abril a sept.) y a partir de 16 h (oct. a marzo).
• Palacio Real de El Pardo: miércoles y jueves, a partir de 17 h (de abril a sept.) y a partir de 15 h (de oct. a marzo).
• Monasterio de las Descalzas Reales y Real Monasterio de la Encarnación: miércoles y jueves, a partir de 16 h.

SAN LORENZO DEL ESCORIAL
• Real Monasterio de El Escorial: miércoles y jueves, a partir de 17 h (de abril a sept.) y a partir de 15 h (de oct. a marzo).

domingo, 20 de noviembre de 2016

La judería de Madrid

Cuando, tras visitar Toledo, Córdoba o Girona, los turistas judíos llegan a Madrid, suelen preguntar a los locales dónde se encontraba la judería de la ciudad. Algunos responden con el silencio o un avergonzado "no lo sé". Otros contestan que en Lavapiés, la creencia más extendida, pero falsa. Y es que, tras siglos sepultada y desconocida, la huella judía en Madrid sigue cubierta de un manto de leyenda y misterio que historiadores, arqueólogos y documentalistas tratan de desmontar en los últimos años a golpe de rigor.

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"La realidad es que, aún a día de hoy, se sabe poco sobre el pasado judío de Madrid", reconoce Enrique Cantera, catedrático de Historia Medieval de la UNED especializado en judaísmo medieval. ¿Qué se puede dar por seguro? Se tiene constancia de presencia judía en la ciudad al menos desde que fue tomada por los cristianos en 1085. Alfonso VI había conquistado justo antes la Toledo musulmana y desde allí se desplazaron a Madrid cristianos y judíos. Por eso la mayoría de judíos madrileños tenía origen toledano.

Al llegar se instalaron junto a la muralla árabe, en un pequeño y pobre arrabal sobre el que ahora se alza -para desgracia de los arqueólogos- la Catedral de la Almudena. Lo dicta la lógica porque el resto de juderías de Castilla estaban situadas fisicamente cerca de la realeza y, justo al lado, estaba el famoso Alcazar, incendiado en 1734 en el espacio que ahora ocupa el Palacio Real.

Pero, además, pocos metros más allá, donde hoy se levanta el nuevo Museo de las Colecciones Reales, la arqueóloga que dirige las excavaciones, Esther Andreu, ha encontrado tres pistas de presencia hebrea. La primera es un fragmento de cerámica con el dibujo de una menorá, el candelabro judío de siete brazos. La segunda, un hueco en la jamba de una puerta, típico de los hogares judíos, que sirve para adherir una cajita con la mezuzá, un pergamino con versículos de la Torá. Andreu también descubrió un sistema de cierre de las viviendas que permitía convertir la zona en un compartimento estanco y que ya existía en Toledo en la zona de los cobertizos. "Hay algún documento medieval que habla del 'Castillo de los Judíos'. Hay que entender que no se trataba de un castillo propiamente dicho, sino de un lugar protegido del resto de la población", señala Andreu. Lo que no hay son documentos "con una descripción de la judería o la ubicación de la sinagoga", precisa la directora del Archivo de la Villa de Madrid, María del Carmen Cayetano.

La arqueóloga Esther Andreu, ante la Catedral de la Almudena.
La arqueóloga Esther Andreu, ante la Catedral de la Almudena. ÁLVARO GARCÍA
¿Había judíos antes, en el Magerit musulmán? "Sin duda", se respondía recientemente Rafael Gili, profesor del Centro de Documentación para la Historia de Madrid de la Universidad Autónoma, en una conferencia sobre el pasado hebreo del Madrid medieval. Lo parecen probar dos documentos de antes de la conquista cristiana: una carta en la que Simeon Ibn Saul anuncia a su hermano la muerte de dos amigos judíos y una misiva enviada de Siria a Egipto en la que se pregunta por algún judío conocido en la ciudad.

Los judíos se dedicaban sobre todo al comercio, las finanzas y la artesanía. Sus tiendas estaban ubicadas en zona cristiana. Muy pocos lo hacían a las actividades agrícolas (generalmente en manos de mudéjares), si bien "algunos tenían viñedos propios en el extrarradio para poder hacer vino kosher", que debe estar elaborado por manos judías, explica Cantera. "Había hasta algún trapero, pero también una especie de élite judía, que se dedicaba al préstamo y cobro de impuestos", apunta Tomás Puñal, doctor en Historia Medieval por la UNED y referencia en el estudio del pasado hebreo de la ciudad. No alcanzaban el rango de "vecinos" de la ciudad y dependían directamente del Rey, que les protegía.

Bautizarse o morir

Todo esto se vino abajo en 1391, año del pogromo antijudío iniciado en Sevilla que dejó matanzas, saqueos y conversiones forzadas de judíos y que llegó a Madrid de manos de toledanos enfurecidos. Entraron a la judería por la hoy desaparecida Puerta de Valnadú, que justo esa noche habían dejado abierta las autoridades, y entre saqueos obligaron a sus habitantes a escoger entre bautizarse o morir. No hay cifras de víctimas o conversiones, pero diez años más tarde las monjas del convento que se erigía en la Plaza de Santo Domingo (derribado a finales del siglo XIX) se quejaban al monarca de que no podían cobrar 3.000 maravedíes de la aljama (como llamaban a la judería sus propios habitantes) porque los miembros que quedaban vivos habrían sido bautizados.

Dibujo del fragmento de cerámica con una menorá hallado.
Dibujo del fragmento de cerámica con una menorá hallado. VIOLETA ANDREU
No fue del todo así. La comunidad judía siguió activa en el siglo XV. Se dispersó a otros sitios, como Puerta Cerrada o la Puerta del Sol, hasta que en 1481 judíos y mudéjares fueron obligados a recluirse en sus propios barrios. Se calcula que entonces habría en la ciudad algo más de 200 judíos. Diez años después, los Reyes Católicos les forzaron a convertirse al catolicismo o marcharse. Algunos huyeron a Portugal, otros se bautizaron y no pocos abrazaron en público la fe cristiana mientras profesaban en privado la suya verdadera. Fue el fin de la judería.

Ahí es donde aparece la leyenda de Lavapiés. El barrio nunca albergó una judería porque no estaba construido antes de la expulsión de los judíos. Tampoco es cierto que el nombre de Lavapiés aluda a las abluciones que hacían los judíos antes de entrar en la sinagoga en la fuente que ocupó la plaza hasta el siglo XIX, sobre todo porque no son los judíos -sino los musulmanes- quienes hacen un lavado ritual antes de acceder a su lugar de oración. El historiador Puñal cree que la extendida y errónea atribución de la judería a Lavapies procede de la literatura romántica del siglo XIX, que buscaba orígenes míticos a algunos barrios, y del hecho de que bastantes de sus pobladores probablemente descendiesen de judíos conversos, como muestran algunos nombres gremiales de calles.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Suelta de linces en 2017

La comisión de seguimiento del proyecto Life+ Iberlince «Recuperación de la distribución histórica del Lince ibérico (Lynx pardinus) en España y Portugal» acordó, en una reunión celebrada en Sevilla, proponer la liberación durante 2017 de un total de 40 ejemplares, entre machos y hembras, para reforzar la población de la especie en las zonas de reintroducción de la península Ibérica.

En concreto, se soltarán 8 linces ibéricos en cada una de estas áreas: Vale do Guadiana, Mértola (ambas en Portugal) y Valle de Matachel (Badajoz); Montes de Toledo (Toledo); Sierra Morena Oriental (Ciudad Real); Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén).



Desde el año 2009, en el que comenzaron las reintroducciones, las primeras dentro de Andalucía (en Guarrizas y en Guadalmellato), han sido liberados un total de 176 ejemplares.

«El apoyo social de los propietarios de fincas, gestores, cazadores, cotos de caza y población en general ha sido fundamental para que se alcanzaran estos resultados que hacen pensar que el lince ibérico está volviendo, tímidamente aún, a ocupar su área de distribución histórica», se congratulan desde Iberlince.

domingo, 23 de octubre de 2016

¿Qué es el viento ábrego?

Las abundantes lluvias que estamos viviendo estos días y que están afectando con especial intensidad a las provincias del suroeste de Andalucía son bien conocidas por los meteorólogos, pero tambien por los agricultores desde hace siglos. Son los conocidos como ábregos o «vientos llovedores», causantes de los temporales de otoño y primavera, principal recurso hídrico de los cultivos de secano en buena parte de la Meseta.



También se les conocía como «abrigada» porque obligaba a los campesinos a refugiarse
El ábrego o abrigada es un viento templado y húmedo del suroeste, de procedencia atlántica, que afecta sobre todo al valle del Guadalquivir, Extremadura y las dos Castillas y da lugar a los grandes temporales de lluvia en la Península; de ahí que también se le conozca como abrigada, puesto que obliga a los agricultores a dejar las tareas del campo para permanecer al abrigo. Cuando las borrascas atlánticas bajan de latitud y entran por el Golfo de Cádiz, con rumbo suroeste-nordeste, descargan con especial intensidad en las provincias occidentales andaluzas (Cádiz, Sevilla, Huelva) y también en toda Extremadura, dejando lluvias muy cuantiosas, sobre todo en las Sierras de Grazalema (la zona más lluviosa de España), de Ubrique, de Aracena y Sierra Nevada.

En la costa cántabra, al ábrego se le conoce también como «castellano» (procedente de Castilla), «campurriano» (de la comarca montañesa de Campoo) o «aire de arriba» (de la parte más alta de la provincia). En el Occidente asturiano a veces lo denominan «aire de castañas», ya que cuando sopla con violencia durante el otoño provoca la caída de estos frutos