sábado, 7 de febrero de 2026

Jonás

Pues nada, Marciano, el principio es que en el peor, como a modo de titular, en el peor momento de mi vida, uno de los peores momentos de mi vida, surgió el duende, ¿no? Es decir, yo en el 2019 venía de un trabajo muy interesante en Galicia, a nivel retributivo, a nivel de proyección laboral, etc. Pero se acabó el trabajo y cuando llegué a Jerez, ya entramos en el año 20... Bueno, antes de entrar en el año mi mujer me pidió matrimonio, fue muy bonito. Y en cuanto a un año que se esperaba muy bueno, fue muy negativo, por lo que ya sabemos todo lo que ocurrió en marzo con el COVID. Y entonces me cogió, en aquel marzo del 2020, me cogió en paro, consumiendo el desempleo, teniéndome que reciclar una vez más laboralmente y diciendo ¿qué hago? ¿Y ahora qué? Una vez más. Con 34 años y perdido. 

Entonces, una forma de salir adelante fue concertar con mi mujer, que cada uno iba a coger una habitación y se iba a poner a crear. Mi mujer es actriz, es artista y también realiza muchos guiones, dramaturgias, etc. Entonces, yo, para no enloquecer por salud mental, me cogí una habitación y empecé. Empecé a...  hice un programa de radio casero en el que todos los días andaba, pues llevamos el quinto día de la pandemia y tal. Y entonces contaba historias, investigaba, etc.

Y entre tanto, descubro una gavilla de escritos que tengo perdido por ahí y que los quería digitalizar para que no se perdiera. El papel parece que va a perdurar. A la prueba están los libros, que los quieren matar y sigue. Aunque esté el e-book, aunque esté... Bueno, hoy en día diferente el kirchner que lo llama, pero el libro como tal va a seguir viviendo. Entonces, en esa gavilla de escritos dije, oye, vamos a preservarlo. Y descubro mi diario del Erasmo.

Yo hago el arasmo entre el año 2009 y el 2010 en cuarto curso de Derecho en la Facultad Universitaria del Estudio Aldo Moro de Bari. Aldo Moro, la figura que tú la conoces, importante. Sufrió un secuestro. Sí, y asesinato. En la novela se habla, hay un guiño a la figura de Aldo Moro, hacia él. Que ya lo sabes tú, que fue un poco como el compromeso histórico, que además la inteligencia norteamericana, si nos metemos en algunas partes históricas, ya se lo avisaron. De que si pactaba con los comunistas iba a tener problemas. Pactó y fueron otros comunistas los que lo asesinaron. Las Brigadas Rojas. Las Brigadas Rojas, efectivamente. Entonces, de ahí hablo algo. Tengo un gesto con Aldo Moro porque hay que renombrar la figura de este señor. Que fue tan importante en Bari, que fue tan importante en el mundo jurídico italiano y que a mí me sirvió para conocerlo cuando estuve allí. Entonces Bari me dejó fascinado 

Y volviendo a la anterior, recordando y viendo ese diario, que bueno, lógicamente la melancolía, los recuerdos, la simpatía por recordar viejos tiempos, me ayudaron. Pero dije, oye, claro, todo estaba en mi cabeza inicialmente, como tanto, ¿no? Dicen que en el mundo del arte y en la literatura ocurre, siempre tiene que aparecer el artista y después llega el policía o el censor. Aparece el arte, tú escribe, escribe o produce y después llega el censor o el policía y te dice, vale, pero esto hay que darle una vuelta, esto no, esto sí es para… Ese es el trabajo que me hubiera ido haciendo cinco años y medio. Entonces empieza a producir el primer capítulo. Y yo digo, esto si lo ficciono, si lo novelo, puede haber chicha. Pero no tenía ninguna pretensión ni de publicarlo, ni siquiera de enseñárselo a nadie, porque como todos los artistas uno es re celoso de su arte y le da hasta vergüenza. 

Pero cuando en el mes de junio, con las nuevas modificaciones, normas, nos dejaron a salir la población, recuérdalo un poco paulatinamente, bonita palabra, paulatinamente, pues quedo y me reúno con mi amigo Julio, Julio Asencio Marque, que para mí ha sido el faro, la luz, el asesor, el corrector, el cierpa. Y le digo, Julio, tenemos que vernos, tengo esto entre manos. Me dice Julio, perfecto, nos vemos. Nos fuimos a una cafetería, que habitualmente la regentábamos anteriormente a la pandemia, y le digo, oye, tengo este primer capítulo, están haciendo algo. Pero ni yo soy filólogo, y he escrito pero nunca he publicado, tengo como decía antes una gavilla de escritos de que soy adolescente, poemas, relatos, micro relatos, pero sin pretensión de nada ni de enseñárselo a nadie ni siquiera.

Y me dice Julio, déjamelo. Digo, oye, pero vamos a ver, aquí hay que diferenciar la calidad literaria y artística con la amistad, porque yo soy tu amigo y tú me vas a mandar la porra si esto es una mierda. Y no lo vas a hacer por gentileza, por educación. No, no, déjamelo. Yo con duda se lo dejé, porque en el fondo se lo quería dejar, pero quería que él me lo dijera a mí. Y entonces, en el mes de septiembre, cuando nos volvimos a ver después del torrido verano, pues él me lo devuelve.

Yo ese verano me paro, no produzco ningún capítulo más, porque yo decía, oye, si esto no va a ninguna parte, ¿qué sentido tiene? Yo, mientras tanto, lo que hacía ese verano, lo que hice, seguía sin encontrar empleo, porque estaba muy difícil la situación. Pero transcribí, digitalicé mi diario de Erasmus como diario para tenerlo guardado de por vida y otros escritos. Pero la novela que estaban haciendo, una estancia real que estaban haciendo, que yo ni siquiera sabía que se llamaba así, una estancia real, pues la dejé parada. Y él me devolvió el capítulo y me dijo… 

¿Le prestaste solo un capítulo? 

Yo le dejé el primer capítulo, el que hice. Un capítulo muy corto, que nada tiene que ver con el capítulo que los lectores pueden leer, efectivamente, nada tiene que ver. Pero era pues la base, ¿no? El embrión, un borrador. Y me dijo… Esto está muy verde, está muy mal, no está bien escrito, hay muchos errores, errata, tanto morfológico como lingüístico, es un desastre. Pero sigue escribiendo. 

Digo, pero no es de julio. ¿Para qué voy a seguir escribiendo si ya me estás diciendo que esto no va a ningún puente? Dice, no, algo he visto. Sigue escribiendo. Bueno, dime qué has visto para que yo más o menos me haga una idea. No, no, no, que no te lo voy a decir. Lo que quiero es que siga escribiendo.

 Entonces, por resumirlo un poco, los dos primeros años fueron así. Yo producía un capítulo y él tenía otro. O sea, el corrector trabajaba, por ejemplo, el capítulo 2 y yo producía el 3. Y así fuimos, ¿vale? O el segundo y el tercero. 

¿Él te iba corrigiendo la sintaxis, la ortografía, la mutación? ¿Le hacía una corrección gramatical? 

Totalmente. O sea, una corrección completa. 

Porque no te cambiaba el fondo, ¿no? 

No, no, no. 

Supersicial, la corrección gramatical.

Efectivamente. Él siempre insiste que tiene que estar bien escrito. Siempre me lo insiste. Jona, esto puede que no le interese a nadie. Y puede que le interese a muchas personas. Pero tiene que estar bien escrito. Y sobre todo, el día de mañana, tú tienes que estar orgulloso de haberlo escrito. Evidentemente, con los años, tu vida personal cambiará, tu forma va pasando en los años. Evidentemente, vamos cambiando. Eso es obvio. Es una obviedad. Pero está bien escrito y merece ser público. Siempre me hacía referencia, no me acuerdo literalmente, que me lo tendré que aprender para las presentaciones, un poema muy bonito de Machado que decía que no te preocupes. El de la galera, ¿no? Dice, si la vida es corta, no te preocupes. Como que tienes que esperar, no te entre la ansia de publicar o de enseñar. Que esperase un poema muy bonito que ya lo rescataré. O sea, me lo aprenderé porque no me lo sé de memoria. Y entonces, pero viene muy bien para ser paciente.

Es un poco lo que le pasa a muchos artistas, que el ansia de publicar... A mí también me ha pasado, yo he tenido que trabajar eso. El ansia de publicar, de enseñar, de tal, le hacen que al final las obras estén incompletas o no estén tan bien como deberían. Y yo, afortunadamente, he tenido ese apoyo, ese corrector, ese Sherpa, ese Julio, que me ha moderado, que me ha parado, que me ha frenado, que me ha ayudado. Entonces, él nunca se ha metido, es verdad Marciano, eso lo puedes publicar perfectamente, pero no se ha metido nunca en este personaje sí, este personaje no, esta acción... 

Sí, lo que yo te decía antes del fondo. 

No, entrar al fondo. Te tocaba la... 

Sí, es decir, este párrafo tiene que estar eliminado porque esto no tiene sentido.

Ah, bueno, eso es bastante. Yo me refería simplemente a la corrección meramente. Ortografía, puntuación, sintaxis.

Sí, y él lo que tenía es, como decía anteriormente, recomendaciones. Nunca, o sea, él no prohibía, sino de alguna forma opinaba sobre, oye, este párrafo está mal encajado. Si tú quieres dejar a este personaje, a esta idea o a esta acción, tienes que escribirlo de otra forma. Que es lógico también, para que tenga lógica, para que se entienda, para que esté claro, para que no esté embarrocado o muy barroco, para que esté literal también. 

No era solamente corrección gramatical, sino también un poquito de corrección literaria. 

Literaria, sí, efectivamente. Un poco también de, o sea, ha hecho una mezcla. Pero sí es verdad que me ha respetado la decisión creadora. Él no ha dicho, no, vamos a ver, tiene que haber tres personajes en vez de dos. No. Si yo decía que eran tres, eran tres. Y él me decía, haz lo que tú quieras, pero que los tres estén justificados. O que haya un buen dibujo psicológico de los personajes, que los tenga bien estructurados. 

Porque otra cosa que a partir de los dos años me di cuenta que funcionaba, era que yo cada vez que creaba un personaje, lo redactaba. Y entonces creaba una ficha de personal. Y eso es muy interesante porque eso lo hacían grandes autores como Saramago, como Cela, que se sentaban ante una novela y hacían el edificio. 

Antes de meterle los ladrillos, la estructura. 

Hacían la estructura. Porque si no luego se acababan perdiendo y aquellos salían un churro. Pues a mí me ha ayudado mucho hacer la estructura. Y cuando un capítulo no lo veíamos claro, yo no lo tenía claro, pero Julio me lo terminaba de confirmar, o él tenía dudas y yo, me enamoraba de algún capítulo pero había que darle una vuelta, me iba al edificio. Me iba a la estructura. Aquí no se ha rematado bien, o no se ha construido bien, o falta una mano de pintura por hacer un simil baratesco. Entonces, los dos primeros años llegamos que ya tenemos la obra finalizada.

Hablo en plural porque trabajamos a media lógicamente, aunque la obra sea mía lógicamente y todo sea mío, pero él es el que me ha ayudado. Entonces, yo saco el primer borrador y del 2022 hasta esta parte, se han ido un total hasta seis borradores. O sea, es verdad que yo no he parado de trabajar, yo encajaba los golpes como un buen pugil. O sea, un croche de izquierda lo encajaba bien, un croche de derecha tal. Y ahí es donde yo, digamos, aguantaba que él me dijera, no, no, que no está para publicar, vete a Machado, vete al poema. Espera, espera, espera, paciencia, paciencia.

Y claro, en estos cinco años y medio, evidentemente, desde que el primer borrador hasta el último, no es que sean completamente diferentes porque hay estructura básica, pero la evolución se ha visto. Y se ha visto porque, además, una cosa que quiero que me gustaría que publicara y que lo estoy diciendo en todos los medios, es que yo me he dado cuenta que he aprendido un poco de nuestro idioma, del idioma español. O sea, que uno cree, equivocadamente, que domina el idioma, que comunica, que habla, que escribe, nada. Aparte de que es un idioma fascinante y bonito, es un idioma complejo, muy complejo. Y cuando yo me he metido en esta aventura, que no sé qué autor decía, que le preguntaban, oye, mi hijo quiere escribir, ¿qué le recomendaría? Pues lo primero que lo deje. No sé si era Saramago o alguno de estos clases, pero era muy divertido, me hizo mucha gracia.

Y entonces... Bueno, que eso lo recomiendan mucho. Sí, eso es algo muy habitual, sí. Esto se podría transpolar a muchas cosas, sí. Que lo deje, porque ni da dinero, ni tal, y te va a amargar muchísimo, y te va a traer más sinsabores que sabores dulces, pero bueno. Pero ahí está la producción. 

Dime, perdona.

Pregunta, pregunta. 

¿A ti quién te hizo esa recomendación? La que acabas de decir. Julio no te la dijo, ¿no? 

¿Qué recomendación? 

¿La de si quiere escribir? 

No, a mí no me la hizo nadie. Yo lo rescaté de una conferencia de un autor reconocido, que no recuerdo quién es, que le preguntaron, que un señor le preguntó. 

¿Qué le preguntó? ¿Tengo un hijo? 

Le dijo, tengo un hijo que está empezando con la escritura, ¿qué le recomendaría a usted? Y dijo, lo primero que lo deje. Y después le dijo, si no puede evitarlo, entonces dile que tenga paciencia, que es un proceso largo y que no va a vivir de esto. Entonces, bueno, ya hacía un poco el chiste. Era un ciclo literario, es que no recuerdo bien. Ya lo buscaré.

Otro tipo de consejos que se suelen dar en situaciones así, que quiero escribir y ¿qué tengo que hacer? ¿O mi hijo quiere ser escritor? ¿Qué le recomienda a usted? 

Otro, sin buscar tantos chistes, es que lea mucho. 

Eso es importante. Eso sí me lo ha recomendado Julio. Yo lo tengo y es verdad que, tengo que ser humilde en ese sentido, uno lee menos de lo que le gustaría, pero es cierto que, salvo, salvo, eso lo puedes publicar también, salvo las novelas negras que me interesan muy poco, y es verdad que un amigo hace poco me dejó la de Nicola Loyoya, que es un autor de Bary, precisamente por mi vinculación a Bary, por las novelas, que se llama La ciudad de los vivos. Una historia muy bien escrita, muy bien contada. Nicola es un periodista, o Loyoya, es un periodista, pero que habla sobre mundo gay en la noche romana de dos chicos de la clase alta romana, pues quedan con un tercero para mantener relaciones sexuales, lo drogan, lo alcoholizan, lo violan y lo descuartizan. Y entonces, el caso es muy mediático, en la Roma del 2010. Fue un suceso que ocurrió. Real, y él lo novela, lo ficciona un poco, pero está muy bien porque transcribe muy bien los interrogatorios de la policía, de la fiscalía, y está muy bien.

¿Cómo se escribe el autor? El autor es Laiola, es L de Lugo, A de Andalucía, I de Italia, O, L, A, Loyoya. Nicola Loyoya. Es un periodista relativamente joven, creo que nació a principios de los 70. 

¿Y lo conociste? 

Lo conocí a través de un amigo que me prestó el libro, porque el autor es de Bari.

Pero que lo llegaste a conocer personalmente. 

o, no, no, al autor no. 

Cuando dices lo conocí, es en el sentido de que lo leíste.

Lo leí, efectivamente, conocí su escritura. Entonces, volviendo a lo anterior, perdona la pausa con el tema de Bari y del autor este, que es una novela negra que me interesa poco porque me perturba, me perturban las historias. No porque esté mal escrita, porque hay grandes autores, en España tenemos grandes autores de novelas negras.

El resto suelo leer variado. Por ejemplo, ahora me estoy terminando La Sociedad del Cansancio del autor surcoreano, que no lo voy a decir porque lo pronunciaré mal, que ha ganado el Príncipe de Asturias. Y este señor a mí me es muy simpático porque este señor estudió filosofía en Alemania.

Y entonces se ha emanado de muchos autores europeos, sobre todo los alemanes. Y el libro lo estoy terminando, me está gustando, muy denso, porque hace mucha comparativa con precisamente filósofos alemanes de diferentes etapas. Pero muy bien, me está gustando mucho y rescato una cosa que leí antes de ayer.

Que, ¿hacia dónde vamos? Cuando, porque el estudio es teología también. Y tanto en el mundo árabe como en el judío como en el católico, véase por orden viernes, sábado y domingo los días sagrados de descanso, el día sagrado de estas religiones es el día del descanso, cuando no hay que trabajar. O sea, el día más importante para estas religiones es cuando no hay que trabajar.

O sea, él lo dice excusándose un poco que nos autoexigimos demasiado, nos autoexplotamos demasiado por el rendimiento que tenemos que dar en este mundo tan volátil, tan inmediato. Y me gustó, me gustó eso porque explicó etimológicamente sábado, explicó, la domenica, me pareció curioso, que nunca lo había leído. Evidentemente que tengo 39 años, soy muy joven y tengo mucho por aprender, afortunadamente. Estamos en un camino incipiente. Pero... 

Nunca se termina de aprender. 

Nunca se termina de aprender, efectivamente. Esto es lo bonito de la vida. Entonces, pues, a partir de los dos años que ya teníamos el edificio, ahora vimos que había que arreglar una cornisa, que había que arreglar una ventana, una persiana. Y entonces, pues, fui prácticamente casi a cada año en el 23 el tercero, en el 24 el cuarto, en el 25 el quinto, más o menos, porque en el 25 ha sido quinto y sexto casi a la vez. Borradores, hablamos de borradores. La novela que se ha publicado es El fruto del sexto borrador.

Que El sexto borrador sale en septiembre, o sea, yo se lo he trasladado al editorial, que Círculo Rojo, que me lo he coeditado con Círculo Rojo, El jueves precisamente, en la Fundación Caballero Bonald vino un señor que se llama Javier López Menacho, que me gustó muchísimo, de Jerez, un autor y editor. Se ha ido muchos años y ahora se compró un piso en Jerez y ha vuelto. Tuve la oportunidad de charlar un poco con él. Y este señor habló de los modelos en España, cómo está para el autor nuevo, a excepción de los porcentajes económicos que yo le pregunté y más o menos, él me dijo que teníamos razón, que los autores cobran muy poco, yo te lo expliqué, los autores en España que se editan con editoriales más o menos conocidas, ya sean editoriales locales o los dos grandes grupos, que yo le digo cariñosamente El Pingüino o Planeta, bueno, de hecho El Planeta es el segundo grupo editorial más importante del mundo. Tienen un montón, como tú bien sabes, de editoriales sucursales. Entonces, lo que un autor desconocido, como es mi caso, puede llegar a aspirar es como máximo un 10%.

Entonces, claro, uno no se va a enriquecer, evidentemente, pero un 10%, que evidentemente un editorial tiene los canales de distribución que tú no tienes, que tiene los canales con los libreros y bueno, en definitiva, el libro va a llegar mucho más. Tenemos con mucha gente y yo mismo, que yo voy lector a lector, bar a bar, y afortunadamente de la primera edición que se han sacado 500 ejemplares, ya prácticamente la mitad está vendida. Lo he vendido yo, no lo he vendido en ninguna librería, en la editorial, etc.

Hoy en día ya está en la editorial de librería de Círculo Rojo, por Internet y en Jerez puede estar la más conocida, en Laberinto, A tu vera, etc. Y en Quorum, que se puede encontrar como librería mítica de Calle Ancha, etc. Entonces, este señor, volviendo a lo anterior, este señor me disipó muchas dudas y en el trato muy personal le dedico un cariño y este señor escribió "Yo, precario" en el 2013 que tuvo cierto éxito cuando lo peor de la crisis y él me dijo que para autores entrar era muy complicado, que había que, de alguna forma... 

¿Yo precario qué es? 

Yo precario es una novela que escribió él, "Yo, precario" en el 2013, la escribió Javier López Menacho que habla de la situación precaria de cualquier joven cuando se lanza al mercado laboral proveniente de la crisis del 2008 y la novela, ahora hablo de una estancia real, la novela, el tiempo literario es entre el 2008-2010.

O sea, yo empiezo y voy a leer, como Picasso, los autores que se leen mal a sí mismos, voy a intentar no leer mal, sobre todo los poetas, te hablo un poco de Jerez porque el autor protagonista es jerezano y después te voy a hablar de la situación económica, dos párrafos pequeños, voy rápido. "Jerez no daba tregua, la formidable urbe comercial del sur se encontraba de capa caída ¿donde fueron a parar las fábricas, el sector vitivinícolas y las esperanzas y los tapones, los cartones y las botellas? En el interior apenas quedaba un equipo de fútbol. Era un cementerio de elefantes lleno de jubilatas cómodos, funcionarios foráneos y un océano inabarcable de desempleados".

Esto te va a gustar. "La corrupción instalada en todo el país, en especial en la ciudad de los equinos, con la onerosa herencia de su famoso alcalde, dibujaba un panorama difícil de Jerez. Las oportunidades volaban hacia otros rincones, ya casi no disponía de margen y ansiaba emprender una huida excedente".

Y si nos vamos al quinto y ya nos metemos con lo que hablamos antes de la crisis, leo dos frases. "El lunes 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers, hermanos ácidos como decía mi padre, el cuarto banco de inversión en EEUU se declaró oficialmente en bancarrota tras 158 años de actividad. Medio año antes en España, volvió a vencer a unas elecciones generales del Partido Socialista con la reelección del presidente Zapatero. Después de una primera legislatura plagada de avances y derechos sociales y civiles, sin embargo, parecía estar cegado ante lo que se avecinaba. Durante aquella campaña invernal se esquivó la palabra crisis y se vaticinaban macrodatos económicos muy prósperos. Pero la ciencia, las artes y el desarrollo tecnológico sufrían un evidente retroceso, aunque en deporte éramos los reyes".

Lo dejo ahí. La producción, ¿cómo se encuentra el protagonista de esta novela de una estancia irreal? Ahogado, viniendo de una familia desestructurada ante la situación que tiene. Descontexto con la licenciatura de Derecho que no sabe si continuar o abandonarla.

Quiere ahogar Jerez aunque es una ciudad mediana se le queda muy pequeñita aunque tiene amistades pero las amistades están estancadas. Una ciudad de capa caída de capa caída como se dice en el tercer párrafo. Entonces va relacionado porque al final la crisis del 2008 que fue internacional ha hecho mucha media y aunque ya vamos camino de las dos décadas que pasó o que el pico fuerte pasó pico fuerte, lo he dicho como un chico de Puerto Rico es verdad que todavía queda para mi generación la generación que nacimos sobre todo en los 80 entonces decía que yo me encontré muy influenciado porque cuando yo empiezo todo está relacionado cuando yo empiezo a escribir la novela yo me encuentro en un momento complicado de mi vida confinado, sin trabajo comiéndome o gastándome más tarde yo en ese marzo. Hay que ser sincero yo en ese marzo del 2020 no creía que esto iba a dar lugar a una novela ni mucho menos. Hay que ser humilde totalmente ni mucho menos y gracias a Julio que ha sido un poco el cierpa para escalar la montaña valga el ejemplo pues hemos ido construyendo un edificio literario y hemos ido construyendo una historia y bueno yo claro señor que yo me enrollo como las personas antiguas doy juego pero te va a salir una entrevista grandísima 

no hay que recortarla el problema es luego que si hay que meterle el lápiz que si hay que suprimir algo puede que suprima lo que a ti no te apetezca que suprima a la hora de resumir es complicado no meterla para atrás si tienes alguna pregunta pregunta pregunta 

pues es fácil luego lo que yo te he dicho todo lo que tú me estás contando yo lo transcribo y lo voy partiendo en trozos y a cada trocito le pongo como título una pregunta a la pregunta esto es al revés tú respondes primero y yo después pregunto al regulador que me has contestado al regulador que me has dicho por tanto me lo facilitas si quieres saber algo o sea si quieres escribir algo como el autor pues bueno tenemos en Jerez un escritor novel que acaba de publicar su primera novela esa es digamos la introducción a toda la entrevista y


que acaba de publicar su primera novela. Esa es la, digamos, la introducción a toda la entrevista, ¿no? Sí. ¿Y la presentación se hace cuándo? La presentación la tenemos el 19 de febrero, jueves 19 de febrero, en el nuevo espacio de la Cámara de Comercio, que es un espacio que lo llaman Networking.


¿Conworking? Sí, es en calle Mamelón 15. ¿Calle Sevilla? Sí, es calle Sevilla 15, Mamelón, correcto, correcto. ¿La calle Sevilla? Es calle Sevilla 15.

¿La Cámara de Comercio dónde está? 

La Cámara de Comercio siempre estuvo en Fermín Aranda, pero este es un nuevo espacio que está vinculado a la Cámara de Comercio, que la hicieron para personas que son autónomos y quieren un espacio, por ejemplo, un diseñador, un fotógrafo... 

¿Un espacio de coworking? 

Sí, un abogado... ¿Para trabajar juntos? Efectivamente, correcto. Vamos, juntos no, compartiendo espacio. Entonces, ahí es a las 19 y 30, el jueves 19 de febrero, y muy bonito porque vamos a tener la presencia, qué bonita palabra, del maridaje con vinos de Sánchez Romate, totalmente confirmado.

Así que vamos a tener esos vinos para una vez que acabemos lo que es la presentación, cuando esté firmando libros y demás, pues la gente va a poder maridarlo con un vino de Sánchez Romate, que quiero que lo pongas porque ha apostado por nosotros y eso es importante. Entonces, importante, quiero también que pongas que ya al menos hay un ejemplar en ciudades tan dispares como Lleida, Arabia Saudí, Chicago, York, en Inglaterra o Bruselas. Eso es bonito. Y aparte que en una semana se recuperó la inversión. 

¿Cómo han llegado estos ejemplares a esas ciudades? 

Por amistad, por amistad. 

¿Por amigos, no? 

Por amigos, por amistad.

¿Y cómo es que has recuperado ya el coste de la edición? 

Con lo que hemos hablado, lector a lectora, bar a bar, sí, sí, con amigos, por gente conocida, porque he ido vendiendo puerta a puerta, he ido vendiendo garito a garito, he ido vendiendo, pues, es verdad que hay que decir que como llevo cinco años y medio con este trabajo, pues durante todo este tiempo la mayoría de amigos conocidos y gente cercana a mí sabía que estaba escribiendo. Entonces, muchos, algunos con más paciencia que otros, me han preguntado, oye, ¿cómo va? ¿Qué tal? ¿Cuál? Y entonces yo he ido comentándolo yo, pues estamos en este momento, estamos en este otro. Claro, han pasado muchos años, han pasado años, cinco años y medio. Cuando al final se ha salido, lo tenía fácil, tampoco es mucho mérito mío. 

¿La tirada es de cuántos ejemplares? 

500. 

¿Cómo ha sido la edición? 

La edición ha sido una coedición de la mano del Editorial Círculo Rojo, una editorial almeriense que está en Aguadulce, en Roquetas de Mar. Y ellos trabajan con la coedición, que significa que el autor es el que arriesga, pero ellos, la editorial ayuda a ciertos canales de distribución. Es decir, te ayudan notificándole a la agencia EFE para que te vaya a los medios. Normalmente conciertas con ellos una entrevista o dos. Ellos tienen la distribuidora de logística, que trabaja con diferentes librerías a nivel nacional. Tiene la distribución online en la página web, donde los lectores pueden comprarla. Y tienen el canal Amazon, que en las próximas semanas tendremos también disponibles ejemplares en Amazon.

El autor paga el coste de la edición. 

Correcto. 

Y ellos se encargan de la distribución.

No, la distribución es a mitad. Es decir, una parte la hace el autor. La distribución. Y otra, según lo que se firme en contrato, la hacen ellos. 

Y la que te tocaba a ti ya la has hecho. 

Sí.

O sea que tú pagas todo el coste de la edición y asumes la mitad de los ejemplares. 

Bueno, en este caso no ha sido la mitad, ha sido un 70-30, pero bueno, sí, un porcentaje. 

¿Tú te has quedado con él? 

Yo me he quedado con el 70.

Y con el 70 tú haces lo que quieres, como si quieres quemarlo. 

Efectivamente.

Pero los tuyos los tienes pagados. 

Correcto. 70-30.

¿Y de qué depende que el porcentaje varíe? 

Depende de lo que tú quieras contratar con la editorial. El coste de la edición es un coste determinado que viene con unos parámetros que tiene la editorial y tú lo abonas.

Si quieres 500 ejemplares, vale tanto. Yo he pagado los 500 ejemplares, para entendernos. O sea, los 500 ejemplares ya estaban cubiertos. Con un porcentaje de ejemplares yo cubría, digamos, la inversión está recuperada, ya se ha producido por mis propios medios. Y después de esos 500 ejemplares yo he reservado el 30% para que la editorial la tenga en internet, en librería Círculo Rojo, la mayoría, y unos cuantos que vamos a derivar a Amazon en las próximas semanas. 

Pero ¿qué es lo que varía? No te acabo de entender.

¿Qué diferencia hay entre que sea el porcentaje de 70-30 o sea 50-50? ¿O al revés, 30-70?  

Lo que tú acuerdes con ellos.

¿Pero acuerdas que el porcentaje que ellos te dan a ti es de ganancia? 

No. 

¿De esos libros? 

No. Lo que el autor quiera poner en internet, o los quiera tener en sí, me explico. Vamos a suponer que el autor piensa que le va a costar trabajo vender. Entonces le dice, vamos a ponerlo al revés de lo que me ha pasado a mí, vamos a utilizar un 30-70. Entonces el autor le dice, bueno, o vamos a hacerlo clavado, vamos a hacerlo a un 40-60. Entonces, de los 500 ejemplares, la editorial se queda con 300 y el autor coge 200. Y vamos a suponer que con esos 200 tú te cubres ya. Entonces el autor vende 100, un 20% y la editorial vende otros 100, otro 20. Entonces ya queda cubierta lo que el autor ha arriesgado. Pero en este caso ha sido 50% gracias a la editorial y 50% al autor. En este caso, como yo pensaba que se iba a vender, como se ha vendido, la verdad que ha sido una apuesta, he apostado por mí, por el libro y sobre todo por la literatura, pues lo he vendido yo. Entonces yo le he dicho a la editorial que me reserve 30%, 30% ¿vale? Perdón. Que en este caso de ciento y pico ejemplares, 125 para los canales de internet. Entonces yo he firmado por contrato que durante seis meses los ejemplares, se vendan o no se vendan, tienen que estar en ese canal. Cuándo pasan esos seis meses, ¿qué ocurrirá? ¿Se ha editado? ¿Se ha publicado? La primera publicación es en abril. ¿Ya cómo se liberaliza? O sea, yo hablo con la editorial y le digo de esos hipotéticos 100 ejemplares. ¿Cuántos han vendido? Pues han vendido 20 ¿vale? Y 80 y en depósito. Perfecto. ¿Qué hacemos con esos 80? Los 80 son míos, puesto que yo ya lo pagué. Entonces es el autor el que decide. Oye, pues vamos a ponerlo en Amazon o dámelo. Me lo voy a traer de mi casa a las casas y lo quemo. Lo regalo, lo dono, lo vendo, etc. No sé si te contacto a los que me preguntan porque es un tema a lo mejor enrevesado al principio.

Y de los que venden a la editorial, a ti te da el 10%. 

No. En este caso. La regalía es 50-50. 50-50. 50% para ti, 50% para la editorial. Eso es. Bueno. Del  precio de venta a público. 

Vamos a meternos un poquito dentro de la novela. Has hablado del proceso de creación y ahora has hablado un poquito del proceso de distribución, de venta. Pero vamos a ver la novela en sí. ¿Qué puede encontrar el lector en la novela? ¿De qué habla la novela? ¿Cuál es el tema? 

Sí, pues mira. El motivo principal es las becas como igualdad y justicia social. Que todo el mundo tenga la oportunidad de formarse. Para que haya mejores profesionales de todos. Ese es el motivo principal. La idea con la que se construye la novela. Pero después, como en toda novela, hay intrahistoria. Entonces hay mucho de superación. Hay el concepto de la huida hacia adelante. El protagonista. Como decía antes, está ahogado por una situación familiar, académica de la ciudad. Y entonces decide marcharse. Que es una forma de huir hacia adelante. Un clásico. Entonces se va a una ciudad desconocida. Con un idioma desconocido. Con gente desconocida. A alejarse. A hacer un tiempo muerto. Y ahí descubre una serie de circunstancias que le hacen crecer. Al final, esa metamorfosis que sufre el protagonista. Y los diferentes personajes. Muchos personajes. No dejan de reflejar un poco la importancia de que la gente salga del cascarón. Cualquier persona. Eso ya lo pienso a nivel general. Pero en la novela se habla mucho sobre esto. Cuando una persona sale, se va, cambia de escenario, cambia de espacio. Tiene una serie de circunstancias. No tienen por qué siempre ser buenas. Ni positivas. Pero son experiencias que va cogiendo. Y al final lo van cultivando. A lo mejor el cultivo no es tan aprovechable. Que siempre se aprovecha algo. Pero el protagonista descubre que no solo tiene los problemas por los que le agobia. Que gracias a que todo el mundo tiene unas becas. Con muchas críticas también a las becas. Porque el dinero llega tarde. No llega. O están mal repartidas. Hablamos un poco de lo de antes. Según la beca Erasmus. Que yo como persona fui un beneficio de ella. Está muy mal gestionada. Porque el fin es muy positivo. Que es lo que habla la novela. Pero la gestión es muy negativa. Porque cada universidad tiene un modo de ejecutarla. Van por comunidades autónomas. Hay algunas que hay niveles estatales. O no hay partidas estatales. Después están las partidas comunitarias a nivel de la Unión Europea. O sea, hay un quilombo montado brutal. Palabra que a mí me encanta. Y que sale en la novela dos o tres veces. Que al principio salía 14. Eso es la reescritura. Quitar un montón de reiteraciones. Y la novela es una novela fresca. Que le puede ayudar mucho también al público joven que esté estudiando. Que esté en bachillerato y que quiera salir. Desde aquí he hecho mención a contactos que tengo en institutos. Porque me gustaría ir a los institutos a dar charlas. Hablando de la novela. Que le pueden venir muy bien a los chicos y chicas que vayan a entrar a la universidad. O que estén estudiando. Y entonces es una novela de superación. Tiene tintes sociales. Porque se habla del motivo principal. Como tú me has dicho antes. Esa lucha de las becas. Para que todo el mundo pueda formarse. Y después hay algo tan clásico y tan universal. Como amor, melancolía, personajes taciturnos. Mucho humor. Hay mucho humor. Eso está adrede puesta por el autor. Porque a mí me gusta mucho el humor. Creo que se puede escribir con humor. Que viene bien. Que la gente se ría. Y los primeros lectores. Que ya me están dando un poco esa reseña. O ese feedback. Como dice el mundo esnob ahora. Me están diciendo que es muy dinámica la lectura. Y que se ríen mucho. Y eso desde mi punto de vista está muy bien. 

Comentarios. Feedback se puede sustituir por comentarios.

Que es más bonito. 

¿Cuánto tiene de autobiográfico? 

Pues no demasiado. Aunque siempre hay algo. Siempre. No lo sé, hombre. No te puedo decir.

Me has estado explicando un paralelismo entre tu... Experiencia de Aramu. Tu peripecia de aquella época. Que es muy similar a la de mucha gente. Y lo que tú quieres contar en la novela. Hay un paralelismo, ¿no? 

Ese fue el inicio. Ese fue, digamos, la espoleta por la que yo empiezo a escribir. Y luego ya después de seis borradores. Y ya después de seis borradores... Pero la respuesta, si tú me preguntas... ¿La novela tiene algo de autobiográfico? La respuesta es sí. ¿Cuánto? Poco.

Poco. Vale. ¿El protagonista se llama? 

Judas. Pocos protagonistas vas a encontrar tú que se llamen Judas. 

Judas, ¿qué más? 

Judas Postilla. 

¿Eso tiene algo que ver con tu nombrito perdido? 

No, nada que ver.

Es que Jonas y Judas empiezan con J. Tienen cinco letras. Y Coronilla acaba en Illa y Postilla acaba en Illa.

No, no tiene nada que ver. Hay una casualidad. 

Una casualidad que todo el mundo va a ver e imaginar que hay un paralelismo. Y que Judas Postilla es Jonas Coronilla.

Con lo que te voy a decir ahora, con más motivo va a pensar la gente en paralelismo. Porque la novela está contada en primera persona.

O sea, pues imagínate. Ese nombre parece propio de una novela picaresca. Y si además está en primera persona, ya ni te cuento.

Eso responde a que los padres de Judas son ateos hasta la médula. Son unos cachondos. Entonces van un poco a la contra. Y entonces le ponen al hijo Judas. Eso se explica en ciertos momentos. Entonces esa es la razón por la que el protagonista se llama Judas. Tiene unos padres ateos. Y Judas que no lo tiene claro, su ateísmo. Pero al final se ha dejado llevar por lo que llamamos en casa. Y al final cuando Judas cita su nombre, que hay varias partes que se cita, la gente no se lo toma en serio. Tiene que sacar el documento nacional de identidad español y pone Judas Postilla. Es un juego.

No te estoy pidiendo que cuentes ya la trama. 

No, no. Eso no lo escribas. Porque si no la gente va a decir, ya no me lo voy a leer. Me lo está contando todo el pajarraco. Pero lo de la novela picaresca sí está muy bien. Porque además hay... Yo lo hice sin querer, sin tener ninguna pretensión. Pero ahí Julio se dio cuenta. Muy avispado, claro. Más veterano y un lector empedernido, aparte filólogo. Hay un personaje... Esto tampoco lo escribas, porque esto es un secreto del autor, pero la gente lo va a descubrir. Hay un personaje que juega, en un juego con el lector, que es, hay un usted. Que claro, Julio cuando lo vio... La novela empieza, me dirige usted. Julio me dijo, coño, la sabía yo de todo. Yo no tuve esa pretensión. No pensé en la fantástica novela de Antonio Dormez para referirme a eso. Lo escribí porque me salió, porque me gustó, porque yo tenía en la cabeza ese juego con que el personaje principal tuviera un subconsciente. Hay alguien que estuviera... O es hablándole al lector. Ese juego. Hay un personaje usted. Entonces, ese personaje es mucho juego. Eso enriquece la novela, creo. Pero bueno, esto no lo escribo. Esto que lo descubra el lector. Eso es para ti.

Bueno, pues... Yo creo que con esto... Ah, vale. Yo no puedo hacer... Yo tengo un límite de palabras. Yo no puedo hacer cosas muy largas. ¿Cómo a la persona que pasea por la calle, cómo la animas para... Cómo la invitas y cómo la animas para que acepte tu invitación a que acuda al acto de presentación? 

Pues, sencillamente, que va a descubrir una charla con un autor joven, desconocido, pero que le gusta mucho la comunicación y la cercanía de la gente. Tanto si le gusta la literatura como no. Se puede acercar. Porque después va a haber coloquio. O sea, va a haber una persona que presente. Que no tenemos todavía claro. Porque, en principio, quiero que sea Julio Asencio Márquez. Pero no lo publiques. Porque lo mismo no puede por agenda. Pero va a haber otro compañero que me va a presentar, que es Mario Huerta, un amigo personal y actor. Y un buen tío en comunicación. Me van a presentar y haremos una dinámica que yo creo que es mejor para que no sea tan carroza. En el clásico presentación de "el presentador presenta al autor y a la obra y después el autor se enrolla". Más dinámica, más preguntas-respuestas. Entonces, una vez que acabe, por eso es interesante que la gente acuda, va a haber un coloquio. Se abrirá a ruegos y preguntas. 

Ah, el coloquio lo va a haber después. No desde el principio. Entonces, el esquema de presentador, autor y coloquio es un esquema que ya se ha convertido en clásico. No innova mucho. Creí que ibas a decir que desde el principio empezaban las preguntas de los asistentes. 

En principio no es la idea que tenemos. 

Va a quedar un poco carroza.

Es más que carroza. 

Conviene no salirse del clásico porque uno luego suele patinar y pegarse. Bueno, una cosita que no has contado antes cuando has estado hablando. Hablo un poquito ya. Terminamos. Esta es la última. Hay bastante materia para que yo haga algo. Cuenta un poquito de tu periodo previo a decidirte a escribir, incluso al Erasmus. Habla algo de tu infancia. Habla algo de cómo ha sido tu formación. Si crees que algo que tú hayas vivido en tu familia tiene repercusión en la novela. Cuál es tu... que estudiaste. Y que... Habla algo de ti en la etapa previa de la que no has hablado. Brevemente. 

Yo nací en el 86 en una familia obrera. Hay también mucho en la novela pensando en esas familias obreras que a nuestra generación de los 80 nos ayudó a formarnos, nos dieron educación, nos dieron formación y con sus trabajos, a veces manuales, nos ayudaron. De eso hay, claro. En la infancia yo era un niño muy despierto que tenía muchas inquietudes y me fascinó la literatura. Platero y yo. Me fascinó. O sea, yo que no tenía ni idea de nada, yo no podía imaginarme que alguien que después lo descubrí tan importante como Juan Ramos Jiménez pudiera escribir en andaluz. Siempre me llamaba la atención cuando contaba a dos chiquillos con las escopetas que estaban cazando a pajarillos y entonces lo escribíamos en andaluz. Entonces digo, ¿cómo es posible? Me fascinó, me fascinó. Entonces después ya en mi adolescencia me fascinaron clásicos como la Ilíada, me fascinaron clásicos como Don Quijote, Prometeo encadenado, los clásicos y después de mayor me interesó mucho las novelas sociales. Me dejó fascinado "1984·. Ya la facultad, porque yo estudio Derecho. Bueno, tengo un pequeño periodo de matriculación en Políticas en Granada, totalmente fracasado y vuelvo a Jerez y en Jerez pues me licencio en Derecho. Y a través de ahí pues he tenido diferentes empleos, nada que ver con la literatura, relacionado con el mundo de la asesoría jurídica y también y quiero destacarlo eso si quiero que lo ponga que me hace mucha ilusión, desde el 2015 estoy cerca de la comunicación. He hecho diferentes trabajos actorales y como presentador y desde ese 2015 hasta esta parte ya de una once temporada soy maestro de ceremonia de bodas civiles que es muy divertido, lo paso muy bien. O sea, yo hago la ceremonia que la podía hacer la oficial pues un concejal o un juez de paz o hoy en día un notario de la ley del 2014 o un ayuntamiento la hago, hago la teatralización, y me contratan los novios y la hacemos en el lugar donde se casan y es muy divertido. 

¿Pero en esas bodas no interviene alguien del ayuntamiento? 

Sí y no, es decir, en el mismo acto que yo trabajo, no. Ellos se han podido casar legalmente, previamente el día anterior o hace un mes o hace un año o se casan después. Hay algunos que se casan después. He incluso tenido casos del mismo día en otro espacio es decir, me caso por la mañana 

Tú lo que diriges es la fiesta, ¿no? 

Efectivamente, soy maestro de lo que es la ceremonia 

O sea, la fiesta quiero decir que lo otro puede ser sin invitados. 

¡Claro! Lo normal es que sea invitado 

Pero que tú haces la lectura como si tú fueras el concejal, 

eso es Yo me monto el guión, yo me fabrico el guión es muy divertido, me lo paso muy bien Ahí tengo el Instagram por si alguno me quiere bichear, que es Jonas Coronilla, maestro de ceremonia Y nada, personalmente para bodas 

no hay ceremonias de otro tipo para, no sé 

Sí, sí, sí, en principio sí lo que pasa es que el funeral es bueno sería divertidísimo, pero de momento no me ha contratado nadie para un funeral, ojalá Pero también, mira, por ejemplo, este viernes día 6 de febrero soy el presentador de por ejemplo, una fiesta de cumpleaños Sí, sí, sí, eso no lo he tenido pero lo puedo tener, claro, porque el caché y todo el mundo a lo mejor no está dispuesto a una fiesta de cumpleaños más petit comité para darlo, pero bueno lo hago, quiero decir. De hecho presento este año, por quinto año consecutivo la gala premios del Piragüismo Andaluz, en Lebrija y además van a hacer un homenaje al famoso Antonio de Nebrija, tan importante que es la de la gramática española entonces, ha sido en Arcos y en otras ubicaciones, pero llevan ya 3 años consecutivos en Lebrija, en el Teatro de Lebrija que es muy bueno, entonces pues muy feliz. 

Compañero 3 menos 5 yo creo que ya cortamos.

martes, 3 de febrero de 2026

Número y letra del DNI

El Documento Nacional de Identidad (DNI) español está compuesto por ocho dígitos y una letra que identifica de manera única a cada ciudadano.

Los números se asignan generalmente de manera secuencial, garantizando que cada persona cuente con un identificador único que no se repite en España.

La letra se asigna siguiendo un algoritmo matemático definido por el Ministerio del Interior. Se divide el número del DNI entre 23. Al dividir, se obtiene un resto que siempre está entre 0 y 22. Cada número del resto se asocia con una letra específica según la tabla oficial, que descarta vocales como I y O y la consonante Ñ para evitar confusiones con los números 1 y 0 y la letra N.

La tabla establece la correspondencia de la siguiente manera: 0 → T; 1 → R; 2 → W; 3 → A; 4 → G; 5 → M; 6 → Y; 7 → F; 8 → P; 9 → D; 10 → X; 11 → B; 12 → N; 13 → J; 14 → Z; 15 → S; 16 → Q; 17 → V; 18 → H; 19 → L; 20 → C; 21 → K y 22 → E.

Por ejemplo, si una persona tiene el número 12345678, al dividirlo entre 23 el resto es 14, por lo que la letra correspondiente será la Z. Así, su DNI completo sería 12345678Z, un identificador único válido dentro de España y en países donde el DNI español tiene reconocimiento, como los Estados miembros de la Unión Europea.

viernes, 16 de enero de 2026

¿Qué pasó en Gobleki Tepe?

 Imagina un mundo en el que la historia, tal como la entendemos, aún no ha comenzado. Un mundo en el que el tiempo no es una flecha recta que lleva desde el teléfono inteligente hasta la nave estelar, sino un ciclo interminable de estaciones, nacimientos y muertes. Transportémonos 12,000 años hacia atrás a la época que convencionalmente llamamos el final de la edad de piedra, el paleolítico superior.

Según los libros de texto clásicos que estudiaron nuestros padres y abuelos, la humanidad entonces era apenas un bebé. Primitiva, dispersa, nómada y temerosa. Vivíamos en cuevas naturales o en chosas precarias hechas con pieles y ramas que el viento podía destrozar en un momento. No conocíamos la agricultura y simplemente recolectábamos lo que la naturaleza nos ofrecía.
No existían jerarquías sociales complejas. El jefe solía ser simplemente el cazador más fuerte. No existía una talla sistemática de la piedra a escala industrial, ni matemáticas, ni geometría, ni arquitectura. Éramos parte de la cadena trófica, un poco más listos que los lobos, pero mucho más débiles que los leones, ocultándonos del frío y de los depredadores, esperando la llegada de una civilización que, según la versión oficial, no nacería sino hasta 6,000 años después.
en los valles de Sumer y Egipto. Esa era la historia que nos contaron y en la que muchos creímos. Una progresión cómoda y lógica de lo simple a lo complejo. Pero en el sur de la actual Turquía, cerca de la frontera con Siria, a 6 km de la ciudad que hoy llamamos Shanlurfa, sobre una meseta calcárea anodina y bañada por el sol, que los cdos locales han llamado Yoblitepe, colina de la barriga, la Tierra escondía un secreto que no solo corrigió aquel esquema, sino que lo arrugó y lo arrojó al cubo de la historia. A mediados de la década de los
90, el arqueólogo alemán Klaus Schmith, guiado por su intuición profesional y por la aparición inusual de lascas de Silex en la superficie, inició excavaciones que esperaba fuesen las de un pequeño santuario bizantino o quizá un sitio neolítico. Lo que apareció cuando las palas retiraron la capa superior de césped imposible y para muchos inconcebible bajo una capa de arena depositada por el viento a lo largo de miles de años y como resultó después, por debajo de miles de toneladas de tierra y escombros acumulados y llevados allí por manos
antiguas, no había solo piedras, había templos. Se alzaban enormes columnas monolíticas en forma de té, perfectamente talladas en piedra caliza maciza, pulidas hasta brillar y dispuestas en complejos círculos y espirales de precisión geométrica. Algunas de esas columnas pesaban hasta 20 toneladas y en ocasiones llegaban a pesar 50 toneladas y alcanzaban alturas de hasta 6 m.
Todo ello fue construido miles de años antes de Stonehengch y millenios antes de las grandes pirámides. Lo asombroso era que, según la lógica establecida, quienes levantaron esos monumentos no tenían la rueda, ni el metal, ni la escritura, ni el torno de alfarero, ni animales de carga. Era como hallar un motor a reacción dentro de una tumba faraónica o un microchip de silicio en un estrato del Jurásico, un o part de proporciones monumentales.
Sin embargo, el verdadero choque, aquel del que historiadores y teólogos aún tratan de recuperarse, no procedió tanto del tamaño de las piedras como de lo que estaba tallado en sus lados. Al limpiar siglos de polvo, los arqueólogos descubrieron un vestiario grabado en las columnas. Escorpiones con el aguijón en alto, arañas en posición de salto, serpientes que se enroscan.
Zorros con las fauces abiertas, grullas de cuello curvado, jabalíes con colmillos. Especial atención merece la columna catalogada como número 43, conocida en el mundo científico como la piedra del buitre. Allí se encuentra un bajo relieve complejo, casi secuencial, que recuerda a una viñeta de cómic o a un conjunto de instrucciones.
Un buitre con las alas extendidas sostiene un disco entre sus garras. Más abajo aparece un escorpión. Junto a él una figura humana decapitada y símbolos extraños que asemejan letras como la H y la O. Durante mucho tiempo se interpretó todo ello mera iconografía ritual. tótems tribales o fantasías de pueblos que temían la noche y buscaban aplacar a los espíritus de la casa.
"Son solo imágenes,", dijeron muchos arqueólogos. Pero un equipo de la Universidad de Edimburgo, dirigido por el profesor de ingeniería, Martin Suetman, afrontó la piedra desde otra óptica que las ciencias humanas habían evitado. La trató como datos, como si fuera un disco duro. Introdujeron esas imágenes en potentes simuladores astronómicos desarrollados por agencias como la NASA y pidieron a las máquinas que buscaran coincidencias en el cielo de épocas remotas.
El resultado eló la sangre de físicos, astrónomos y climatólogos. Aquello no eran dibujos decorativos, sino un mapa estelar. Lo que los científicos encontraron fue una representación matemática precisa del firmamento en un instante concreto del tiempo. Y ese mapa señalaba la fecha exacta, el día y la hora en que el cielo de algún modo cayó sobre la tierra y destruyó el mundo anterior al nuestro.
Si queremos entender el núcleo del hallazgo, debemos acercarnos mentalmente a la columna 43 y palpar, aunque sea imaginariamente, la frialdad de la piedra. Esta pieza es la piedra de Roseta de la Edad Piedra, silenciosa durante 12,000 años. Se erige en la parte noroeste del conjunto en el llamado recinto de, la sección más antigua y mejor conservada de las excavaciones.
En su amplia arista occidental aparece esculpida una composición inquietante y casi surrealista. un escorpión, un ave de cuello largo que recuerda a un pato o una oca, un animal similar a un lobo o a un zorro y dominando la escena, un buitre en una postura rígida y extraña que sostiene un disco perfecto. En la base figura la representación esquemática de un hombre sin cabeza y con el miembro erecto.
La arqueología tradicional ofrecía un mantra conocido. Se trataría de un culto funerario en algunas prácticas agrícolas neolíticas y en creencias de cortes oro astriano, los buitres participaban en entierros en el cielo, en la excarnación. Arrancaban la carne de los huesos para liberar al alma.
La figura del hombre decapitado podría ser una víctima, un antepasado o un chamán en trance, magia y religiosidad. Pero los ingenieros Suedman y Dimitrios Sicritsis plantearon una pregunta simple y profundamente reveladora. Y si esos animales no son literales, sino constelaciones, los pueblos antiguos vivían bajo un cielo abierto, sin contaminación luminosa ni ciudades que ocultaran la Vía Láctea.
Las estrellas eran sus relojes, sus mapas y sus televisiones nocturnas. Se fijaban en ellas con una familiaridad que un urbanista moderno raramente conoce de su propio barrio. Cualquier modificación del firmamento era observada y registrada. Para comprobar su hipótesis, los investigadores utilizaron un potente planetario llamado Estelarium y rebobinaron el cielo miles de años hacia atrás, teniendo en cuenta la precisión del eje terrestre, la lenta oscilación del planeta, semejante a una peonza que va perdiendo velocidad. que
altera la disposición de las constelaciones a lo largo de milenios. Las piezas del rompecabezas encajaron con una precisión matemática que descartó interpretaciones dudosas. La probabilidad de una coincidencia era de 1 entre 1 millón. El escorpión representado corresponde sin ambigüedad a la constelación de Escorpio, apenas alterada a lo largo de estas eras.
El lobo o zorro encaja con la constelación de lupus. El ave acuática tiene equivalentes en antiguas descripciones de aves que nadan en un río celeste y el buitre, figura central, se ajusta a la constelación de Sagitario. Las alas, el cuello y el cuerpo del bajo relieve coinciden con las estrellas principales de aquel grupo estelar en la configuración que correspondería a esa remota época.
El disco que sostiene el buitre representa el sol. La posición relativa de esos animales sobre la columna se corresponde exactamente con la disposición de ciertas constelaciones en el horizonte en un momento astronómico muy específico. No era una pintura simbólica, sino una fotografía del cielo tallada en piedra. ¿Cuál fue ese instante astronómico? El ordenador lo recorrió sistemáticamente y dio una respuesta sin ambigüedad.
La escena se forma cuando el sol se sitúa en Sagitario en el día del solsticio de verano y corrigiendo por la precesión, esa combinación concreta del cielo aparece en una época determinada, 10951 anes de Cristo, con un margen de error de 250 años. Esa fecha estremeció a los geólogos. No es una fecha cualquiera en un calendario, es un hito, un punto de inflexión en la historia de la Tierra que casi borró a la humanidad y reinició la civilización.
En la terminología moderna de la geología, la climatología y la paleontología, ese momento coincide con el inicio del dryas reciente, conocido como Younger Dryas, una de las anomalías climáticas más abruptas y severas de los últimos 100,000 años. Para entender la magnitud de lo ocurrido, hay que imaginarlo así. El planeta salía lentamente de la última glaciación mayor.
Las temperaturas habían ido subiendo durante milenios. Los glaciares retrocedían y liberaban territorios de Europa y Norteamérica. Los bosques avanzaban hacia el norte y la vida prosperaba. Los pueblos cazadores recolectores exploraban nuevas zonas, incluso cruzando puentes terrestres como el de Bering. Era en muchos sentidos una edad dorada para quienes vivían de la casa y la recolección.
Y luego, de forma casi instantánea en términos geológicos, quizá en cuestión de años o incluso meses, según los núcleos de hielo más recientes, el planeta retrocedió a un frío profundo y mortal. Las temperaturas en el hemisferio norte descendieron entre 10 y 15ºC. Los glaciares avanzaron de nuevo arrasando bosques.
Europa, Norteamérica y grandes regiones de Asia se convirtieron en desiertos helados, secos y barridos por vientos furiosos que alcanzaron la fuerza de huracanes debido al contraste térmico. Sequías devastaron bosques en el cercano oriente. Esa pesadilla glaciar duró aproximadamente 1000 años. Durante mucho tiempo, los científicos no supieron explicar qué pudo detener el calentamiento global y apagar aquel horno planetario.
Hipótesis como la interrupción de la circulación termoalina del Atlántico o el desbordamiento del lago glacial Agasís no alcanzaban a explicar la escala global del desastre. Fue en los primeros años del siglo XXI cuando emergió la evidencia decisiva. En núcleos de hielo de Groenlandia y en capas de suelo coincidentes en lugares tan distantes como México y Siria, apareció una delgada franja con una concentración anómala de platino e iridio.
Esos metales raros en la corteza terrestre son comunes en cuerpos cósmicos como asteroides y cometas. Además, en ese mismo estrato aparecieron millones de nanodiamantes, diamantes hexagonales como la lons da leíata y microsférulas magnéticas. diminutas bolitas de roca y metal fundidas que solo se forman a temperaturas superiores a 2000 gr cuando la roca se vaporiza y se condensa de forma instantánea.
Esa capa fue bautizada como la alfombra negra, una franja de ollín, carbón y ceniza que rodea el planeta a esa profundidad. La conclusión que impone la evidencia es clara y aterradora, impacto cósmico. Al mirar de nuevo la columna 43 en Guobeclitepe, comprendemos que sus talladores no solo sobrevivieron al suceso, lo vieron, registraron aquello.
El disco que sujeta el buitre no es simplemente el sol del solsticio, es un sol oscurecido por polvo, un sol negro de catástrofe. El hombre sin cabeza no representa un sacrificio ritual aislado, sino la muerte colectiva, una humanidad decapitada en sentido simbólico, desprovista de liderazgo y diezmada en número.
Goblitepe no parece, por tanto, un templo de júbilo, fertilidad y danza. se revela como un memorial de un apocalipsis, un monumento erigido por supervivientes en estado de conmoción postraumática. Cuando los símbolos de las columnas se reinterpretan junto con los datos geológicos, emerge un mecanismo de catástrofe más detallado. No se trató de un único asteroide gigantesco como el que extinguió a los dinosaurios hace 66 millones de años.
Si aquel hubiera sido el caso, esperaríamos encontrar un cráter colosal correspondiente, cosa que no aparece en esta cronología, aunque el cráter Hayahuata bajo el hielo de Groenlandia ha sido propuesto como candidato. En cambio, la evidencia apunta a algo más insidioso, un cometa que se fragmentó, un cometa de gran tamaño, posiblemente de 100 km de diámetro, que fue desestabilizado al entrar en el sistema solar interior y comenzó a desintegrarse bajo la influencia del Sol y de los planetas. Se transformó en un enjambre,
en una corriente de escombros de hielo, roca, polvo y gas. En el año alrededor del 10,950 anes de Cristo, la Tierra atravesó la parte más densa de esa cola cometaria. Fue como pasar por delante de una escopeta cósmica, una lluvia de impactos que varría la superficie. Miles de fragmentos, desde pequeños fragmentos hasta pedruscos de tamaño kilométrico, penetraron la atmósfera terrestre.
Muchos explotaron en el aire sobre las capas de hielo de Norte América, provocando derretimientos instantáneos y enormes inundaciones que afectaron a Europa y al cercano Oriente. La potencia de esas explosiones se midió en megatones. Las ondas de choque destrozaron bosques enteros y la radiación térmica encendió la vegetación seca en varios continentes y dio origen a incendios masivos.
Humo, polvo y ceniza ascendieron a la estratosfera y bloquearon la luz solar durante años. Se detuvo la fotosíntesis y se instauró un invierno global análogo a un invierno nuclear, aunque sin radiación, pero con frío letal. Esa es la imagen que quedó impresa en piedra en el centro de Turquía.
Los símbolos que en el pasado se interpretaron como serpientes simbólicas de fertilidad o representaciones de agua, ahora adquieren un significado literal. y ominoso. Son meteoros que caen, serpientes de fuego trazando su trayectoria por la atmófera. Semento analizaron el punto radiante, el lugar del cielo del que parecen proceder esos meteoros en relación con las constelaciones representadas en la piedra.
El análisis astronómico mostró una conexión única con la lluvia de meteoros tauroidas. Hoy en día la Tierra atraviesa ese complejo dos veces al año, a finales de octubre y noviembre, cuando observamos las tauridas principales y en junio, cuando pasamos por las beta tauridas. En la actualidad esas lluvias son un espectáculo de estrellas fugaces y ocasionalmente de bólidos brillantes, pero hace 12,000 años representaban una corriente de rocas y hielo que mató.
Los astrónomos antiguos de Gobeclitepe conocían el origen de la muerte y dejaron las coordenadas celestes del asesino. Las excavaciones han revelado además un detalle macabro que refuerza la hipótesis de un trauma global y un cambio de mentalidad colectiva. En el sitio se recuperaron fragmentos de muchos cráneos humanos, pero no se trata de restos ordinarios de entierros.
Los cráneos muestran cortes finos y precisos hechos con cuchillos de silex. Se les descarnó la piel y los músculos, y se practicaron perforaciones en la bóveda para colgarlos con cuerdas de vigas o techos. Algunos cráneos fueron cubiertos con ocre. Durante años se pensó que esto correspondía a un culto a los antepasados, un modo de honrar la memoria de los difuntos y mantener la sabiduría de los mayores.
A la luz de la teoría del impacto, esa práctica adquiere otra lectura. Los supervivientes de la lluvia de fuego y la devastación vieron montañas de cadáveres, cuerpos carbonizados y despedazados. El trauma psicológico fue tal que la muerte se convirtió en el eje de la vida cultural. El miedo se transformó en deidad.
Los círculos de piedra no se erigieron únicamente para pedir lluvia o buena casa. Fueron depósitos de memoria, intentos por ordenar el caos y aprisionarlo en piedra eterna para no olvidar. Goblitepe puede entenderse como un intento colectivo de terapia, un trastorno de estrés postraumático inscrito en la arquitectura.
Colgar cráneo servía para recordar, para que los muertos observaran los rituales de los vivos y alertaran a las generaciones futuras. Y hay otro enigma extraordinario. Estos templos no fueron destruidos por invasores ni abandonados por agotamiento del suelo o por el simple paso del tiempo. Fueron enterrados deliberadamente por sus propios constructores.
Con gran esfuerzo, cuidadosamente y con una intención que no puede ignorarse, los responsables rellenaron sus creaciones con miles de toneladas de tierra transportadas en cestas. Sellaron esa cápsula temporal bajo el suelo. ¿Por qué? Quizá querían preservar un mensaje para un porvenir lejos de la erosión. O tal vez pretendieron clausurar el lugar maldito en el que el cielo había matado a la tierra y empezar de nuevo cuando el clima se estabilizara.
Sea cual fuere la razón, ese enterramiento voluntario añade una capa de significado. No solo construyeron memoria, sino que la preservaron deliberadamente para quienes vinieran después. La consecuencia más profunda de este descubrimiento afecta a nuestra comprensión del pasado cercano y por extensión de nuestro presente. Explica por qué somos como somos, por qué vivimos en ciudades, por qué pagamos tributos, mantenemos ejércitos y comemos pan.
Antes de la lluvia de objetos cósmicos, la vida de los cazadores recolectores era relativamente fácil. Existía abundancia de carne de casa, frutos secos y peces. La población crecía y la libertad era mayor. Sin embargo, el dryas reciente destruyó ecosistemas, bosques que ardieron o se helaron y la megafauna, mamuts, mastodontes, tigres dientes de sable y perezosos gigantes, desapareció en esas perturbaciones.
Las fuentes principales de carne se extinguieron y los granos silvestres se marchitaron bajo el frío y la sequía. Los supervivientes se encontraron en un mundo frío, vacío y sin recursos. No tuvieron otra opción que transformar radicalmente su estrategia de subsistencia. En los remanentes de granos silvestres que sobrevivieron en oasis aislados, la gente empezó a experimentar.
Cuidaron esos vestigios, seleccionaron las mejores semillas y las plantaron deliberadamente. Así nació la agricultura. Goblitepe se halla a solo 30 km de un volcán extinto llamado Caracadá y los genetistas del Instituto Max Plank, analizando el ADN de 68 linajes de trigo moderno, han demostrado que en aquellas laderas tuvo lugar la primera mutación genética del trigo silvestre que condujo al trigo domesticado.
Este lugar puede considerarse el kilómetro cero de la agricultura, la cuna del PAN. Coincidencia, muchos científicos no lo creen. El templo actúa como un núcleo alrededor del cual tribus dispersas se reunieron. La necesidad de alimentar a cientos de constructores que no podían cazar mientras sincelaban la piedra y el miedo a la inanición exigieron organización, jerarquía y la invención de la agricultura.
La civilización, por tanto, no surgió a partir de una vida cómoda, ni fue un regalo divino. Se originó como acto de supervivencia por desesperación después del fin del mundo. Nos hicimos sedentarios y dependientes de la Tierra para no morir. La agricultura fue una imposición de la necesidad, no un regalo de los dioses. En la parte superior de la columna 43 aparecen además tres objetos que durante años volvieron locos a historiadores alternativos.
Ufólogos y místicos son formas que recuerdan a bolsas o cestas con asas, un cuadrado con un arco encima. Formas parecidas aparecen en relieves sumerios en manos de genios alados, en esculturas de Mesoamérica, en la India y en Indonesia. Algunos conspiracionistas han propuesto interpretaciones extravagantes, baterías alienígenas o maletas con tecnología secreta.
La decodificación astronómica de Suetman ofrece una explicación más prosaica y sin embargo brillante. No son bolsas, sino representaciones esquemáticas del sol poniéndose tras el horizonte. El arco superior simboliza el cielo y el cuadrado inferior la tierra. Tres de esos signos representan tres fases, tres estaciones o tres ciclos de precesión, es decir, tres eras del zodíaco. Es un calendario.
Junto a cada bolsa aparece un animal pequeño que marca las estaciones o las constelaciones en las que el sol sale en los equinoccios y solsticios. Esto prueba que la gente del paleolítico tardío poseía pensamiento abstracto, elementos de geometría y nociones matemáticas. Entendían los ciclos del tiempo y conocían la posibilidad de que las catástrofes se repitieran.
Dejaron esas señales como advertencia para las generaciones siguientes. Mirad al cielo, observad los equinoccios. El tiempo es cíclico. Si nuestros antepasados sabían tanto, si levantaron monumentos y registraron la fecha de la catástrofe hasta el año, ¿por qué lo olvidamos? ¿Por qué la historia comienza por lo general con Sumer y Egipto 6000 años después de Jobclitepe? ¿Dónde quedaron esos 6000 años de apagón? La respuesta es inquietante.
El trauma fue demasiado grande tras el final del Younger Drias, alrededor del 9600 ates de Cristo, cuando el clima volvió a calentar, la vida mejoró y la agricultura prosperó, la población aumentó y la memoria técnica se transformó en mito. La historia real de la lluvia de fuego y del cataclismo pasó a ser relatos, mitos y fábulas.
En el diluvio bíblico aparece la crecida de los mares al derretirse los hielos. En la tragedia griega de Faetón, el Hijo del Sol pierde el control del carro celestial y quema la tierra. En las sagas nórdicas existe el Finbull Winter, el gran invierno peligroso. Y la leyenda de la Atlántida que se hunde en un solo día y una sola noche según Platón coincide en la fecha que él aportó con el final del Dryas y la subida brusca del nivel del mar.
Goblitepe podría ser posiblemente la fuente original de muchas de esas historias, un registro pétreo de un suceso real que con el tiempo se convirtió en leyenda. Olvidamos la ciencia, pero retenemos el miedo. La reapertura de esta memoria tiene implicaciones para el presente. Fragmentos de aquel mismo cometa acechan aún en el espacio bajo la forma de un complejo que los astrónomos llaman el complejo de las tauridas.
Una corriente de escombros que ocupa millones de kilómetros. Entre ese polvo fino que se desintegra en espectáculos de estrellas fugaces, pueden ocultarse fragmentos grandes, cometas oscuros o asteroides cubiertos de ollin que no reflejan la luz hasta que se acercan mucho. Algunos científicos consideran que el vólido de Tunguskaa ocurrido en el año 1908 pudo ser un trozo de esa misma corriente.
Aquel suceso tuvo lugar en junio durante el paso de las beta tauridas. La piedra del buitre no es solo un monumento para los muertos, es una advertencia petrificada para el futuro. Los constructores antiguos nos hablan a través del abismo del tiempo. Sucedió una vez, casi nos extinguió y puede volver a suceder.
Mirad a Escorpio y Sagitario, temed la serpiente del cielo. Observad el tiempo. La Tierra es una casa aislada y vulnerable en una galería de tiro cósmica. Y nuestras ciudades, teléfonos inteligentes e internet no nos protegen de una roca que venga a 30 km por segundo. Goblitepe está aún cubierto por arena en gran parte.
En la actualidad solo un 5% de su extensión ha sido excavada. Los estudios con radar de penetración del suelo indican que bajo la superficie yacen docenas de círculos de piedra ocultos y cientos de columnas por descubrir, ¿qué esconden? ¿Qué otras fechas señalan? ¿Qué mapas y mensajes duermen aún en la oscuridad? Quizá entre esas piedras halladas queden respuestas sobre cómo salvarnos la próxima vez.
Apenas hemos empezado a leer ese libro en piedra. Apenas hemos abierto la primera página y ya ha trastocado nuestra comprensión del mundo. Somos hijos de una catástrofe. Descendemos de quienes miraron arder el cielo, vieron morir al mundo y sin rendirse amontonaron piedra sobre piedra, inventaron el pan y tallaron la advertencia para nosotros.
La belleza del firmamento nocturno es engañosa. En la frialdad del espacio se guarda tanto la historia de nuestro origen como quizá el guion de nuestra destrucción. Las piedras de Guoblitepe han dejado de permanecer mudas.