Mira Nero de Tarpeya
a Roma cómo se ardía.
Gritos dan niños y viejos
y él de nada se dolía.
Mira Pedro de Mareta
a Ceuta que se invadía.
Violan niñas, roban tiendas
y él cantando se reía.
Blog personal de Marciano Breña Galán para que escriba lo que quiera y cuando quiera, abierto a propuesta insistente de su hijo mayor. Sólo se busca que sea leído por el autor y por su familia.
Mira Nero de Tarpeya
a Roma cómo se ardía.
Gritos dan niños y viejos
y él de nada se dolía.
Mira Pedro de Mareta
a Ceuta que se invadía.
Violan niñas, roban tiendas
y él cantando se reía.
Esta imagen de lo que es una preparación para el oficio muestra por qué un sistema monárquico moderno puede ser mejor que un sistema republicano. No es necesario siquiera adjetivarlo de moderno, por cuanto el príncipe, de siempre, estaba obligado a ir a la cabeza de los soldados en la batalla (príncipe = primero).
Admitamos moderno como equivalente a constitucional, en lo que tiene de freno al peligro de caer en dictadura. No perdamos de vista que, por contra, un sistema republicano puede caer en dictadura, tanto ayer (Julio César-Augusto) como hoy (Chaves-Maduro).
El 12 de noviembre de 2024 el presidente del Gobierno Pedro Sánchez asistió en Bakú (Azerbaiyán) a la Cumbre sobre la Acción Climática. Para ello movilizó un helicóptero y dos aviones y utilizó el hotel adecuado para pernoctar con su séquito. Habló durante cinco minutos y entre otras cosas dijo:
"En España hemos reducido en un 40% nuestras emisiones y consumo de recursos naturales y hemos sido la economía de la OCDE que más ha crecido y que más empleo ha creado durante estos últimos años".
Emisiones, crecimiento y empleo. Veamos.
Según datos de Eurostat, España fue el país de la UE que más vio caer su PIB en 2020, con un PIB negativo de 10.9%, mientras que en el año 2021 creció al 6.7% (con 15 países de la UE por encima de España), en el 2022 creció al 6.2% (con Irlanda, Chipre, Croacia y Portugal por encima) y en 2023 creció al 2.7% (por detrás de Malta y Croacia), ello sin tener en cuenta que hemos crecido más que otros países porque también fuimos el país que más cayó en 2020.
Por el lado del empleo, si tomamos los datos desde el primer trimestre de 2020 hasta el segundo trimestre de 2024 (últimos datos disponibles), vemos que el país que más empleo ha creado es Alemania con 1,7 millones de empleos nuevos, mientras que España habría creado 1,54 millones de empleos
Por último, si hablamos de la contaminación, España redujo sus emisiones de CO2 a la atmósfera en un 17,5% entre 2018 y 2023, no un 40% como afirma Pedro Sánchez.
No hay límite ni frontera. Sánchez miente aquí y en Bakú.
López Obrador en 2019 exigió a Felipe VI que pidiera perdón por los abusos de los españoles en la Conquista de Méjico. En 2024 Claudia Sheimbaum ha dicho que estaba de acuerdo con esa exigencia de su antecesor. Haré al respecto un apunte.
Veamos esta ilustración publicada en 1870 en “A Popular History of the United States”. Testimonia la tortura de Juan Ortiz de Sevilla (contemporáneo de Hernán Cortés) y el asesinato de sus compañeros, que habían llegado a Florida sin ánimo de conquista. ¿Debería España exigir a Estados Unidos que pida hoy perdón por esta acción?
Álvar Núñez Cabeza de Vaca actuó muchas veces como cirujano entre los indios que iba conociendo en su periplo. Así se ganó su simpatía y apoyo. ¿Debería España exigir a Estados Unidos que pague hoy por los servicios prestados?
Veamos una moneda de medio dólar (50 centavos), emitida en Estados Unidos en el año 1935 y dedicada al jerezano Cabeza de Vaca.
No entienda el lector que Estados Unidos ya ha pagado con medio dólar los seervicios prestados, no. Lo que debe entenderse es que hasta hace no mucho no existía la pretensión de volver la Historia hacia atrás sino de reconocerla tal cual fue. Las pretensiones postmodernas de los falsos indigenistas son simples tapaderas para cubrir sus ineptitudes. El postmodernismo busca presentar la mentira como verdad.
Descripción geográfica
La Franja de Gaza es un territorio de 41 kilómetros de largo y 10 kilómetros de ancho, situado entre Israel, Egipto y el mar Mediterráneo. Está formada por cinco distritos: Gaza Norte, Ciudad de Gaza, Deir el-Balah, Jan Yunis y Rafah.
En el norte de Gaza se encuentra el único paso fronterizo con Israel a través de Beit Hanoon, también conocido como paso de Erez.
Esta zona alberga el campo de refugiados de Jabalia, el mayor de la franja.
La ciudad de Gaza es capital de la Franja, con más de 750.000 residentes.
Rimal, Shujaiya y Tel al Hawa son algunos de sus barrios más conocidos.
Deir el Balah es la zona dedicada a la producción agrícola que alimenta un territorio.
En sus confines hay cuatro campos de refugiados: Nuseirat, al Bureij, al Maghazi y Deir el Balah.
En Jan Yunis viven unas 430.000 personas.
Alrededor de 90.000 de ellas residen en el campamento de refugiados homónimo.
Rafah es el distrito más meridional, con una población de unos 275.000 habitantes.
Rafah es también el nombre del paso fronterizo con Egipto.
Descripción política
Gaza está controlada por Hamás desde 2007, una vez que ganó las elecciones de 2006, en las que su rival Al Fatah perdió y desapareció. Allí viven 2,3 millones de palestinos, sin conexión terrestre con Cisjordania, el otro territorio palestino (donde gobierna Al Fatah). Se trata de la mayor densidad de población del mundo.
Egipto e Israel tienen restringido el paso por las fronteras. Israel tiene el contro del espacio marítimo y aéreo. Por eso su población depende de la ayuda humanitaria. La frontera que rodea la Franja de Gaza está marcada con vallas de seguridad y muros de hormigón hundidos en el suelo (para impedir el paso por túneles subterráneos).
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Concentración por España, la democracia y la Constitución
El 21 de enero de 2023 los convocantes, Foro España Cívica y Fundación Foro Libertad y Alternativa, han recibido el apoyo de la oposición y de un centenar de asociaciones.
Julia Calvet Puig (de S'Acabat) y Ignacio Trillo de Arespacochaga (de Asociación Resiste España Unida) han expuesto el manifiesto en la concentración celebrada en la Plaza de Cibeles, en Madrid.
"Nos hemos reunido hoy personas con diferentes sensibilidades, pero con objetivos comunes:
Defender la democracia,
Defender la Constitución y
Defender una España unida de ciudadanos libres e iguales en derechos.
Nos mueve la preocupación y el rechazo a la deriva política que ha tomado nuestro país. En los últimos tiempos, hemos asistido a una sucesión de actuaciones que son extremadamente alarmantes:
Hemos visto cómo se han dado todos los pasos para resolver el horizonte penal de los condenados vinculados a los socios del Gobierno:
Los sediciosos han sido indultados,
Se modifica el Código Penal al dictado de los propios transgresores: ya no existe en España el delito de sedición y las penas por malversación de los políticos se han rebajado hasta el ridículo.
Hemos visto cómo se colonizan masivamente instituciones y corporaciones con simpatizantes y miembros del partido del Gobierno. Se altera así el juego de equilibrios y contrapesos necesario para el correcto funcionamiento de la democracia:
Se nombra fiscal general del Estado a una diputada y ministra del Gobierno, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas a un miembro de la ejecutiva socialista o directora de RTVE a una persona claramente afín al partido.
Entre otros muchos, se cesa a la directora general del CNI, al presidente de la Agencia EFE, al jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid o se fuerza la dimisión del director del Instituto Nacional de Estadística por no plegarse en el ejercicio de sus funciones a los intereses del Gobierno.
La lista sería interminable, pero tenemos que destacar aquí, por su gravedad, el último hito de esta invasión partidista de las instituciones: el asalto al Tribunal Constitucional: El Gobierno ha designado como magistrados a un exministro y a una directora general de su total confianza.
Hemos visto también cómo se limitan las funciones, se ejerce presión o se deslegitima a las instituciones u organismos que deben actuar con independencia y realizar una función moderadora o de contrapeso:
Desde la Jefatura del Estado hasta el Poder judicial, pasando por el Tribunal de Cuentas, el Banco de España, el CGPJ o el Tribunal Constitucional.
Hemos visto cómo el bloque gubernamental y sus socios cierran el círculo menoscabando el control parlamentario:
Se ha batido el récord en el uso del Real Decreto Ley desde que fue aprobado por la Constitución,
Se abusa de los mecanismos de urgencia en la tramitación de leyes,
Se evita la habitual vía del proyecto de ley para sortear la emisión de los informes preceptivos o
Se pretende hurtar todo debate sobre asuntos esenciales mediante la introducción de enmiendas totalmente ajenas al objeto de las leyes en las que son introducidas.
Este conjunto de actuaciones ni son hechos aislados ni pueden deberse exclusivamente a la simple compra de apoyos parlamentarios:
Son demasiadas, demasiado graves, generan demasiado escándalo y acarrean demasiado coste para el propio Gobierno como para entenderlos como mero mercadeo político.
Todas estas actuaciones revelan algo más. Revelan que estamos ante algo notablemente más grave:
Un plan de mutación constitucional que se mantiene oculto a los ojos de la ciudadanía.
Un plan de mutación constitucional que está siendo acordado con los representantes del populismo totalitario, los nacionalismos secesionistas y los herederos del discurso del terror de ETA.
Lo que se pretende es cambiar la Constitución
Mediante su tergiversación
Mediante su interpretación ideológica,
Mediante la presión a los tribunales, el control partidista de las instituciones y las vías de hecho.
Este plan está corroyendo nuestra democracia, socavando nuestras instituciones y dividiendo a la población. Si no se detiene, terminaremos en una democracia defectuosa e incompleta y en una España desprestigiada, decadente y menguada.
Los españoles no hemos votado lo que está sucediendo. El Partido Socialista concurrió a las elecciones asegurando que:
No daría entrada en el Gobierno a los populistas,
Dejó bien claro que nunca sostendría la gobernabilidad en quienes desde la Generalitat acababan de articular un golpe de Estado.
Una mayoría de los españoles dieron su voto al Partido Socialista bajo esas premisas, no para que hiciera exactamente lo contrario.
No se trata de izquierdas, derechas o centro.
Diversos ejemplos a lo largo de la historia y, actualmente, la experiencia hispanoamericana, nos demuestran que no es necesario un golpe de Estado militar o violento para convertir nuestros sistemas en una mera formalidad democrática, vacía de auténtico contenido.
Los regímenes democráticos pueden mutar sin alzamientos militares a populismos colectivistas en los que se desmantela la esencia de la democracia liberal. Regímenes en los que la separación de poderes, el imperio de la ley, los derechos fundamentales o la libertad de empresa se convierten en meras caricaturas.
La democracia no es el estado natural de la sociedad y no triunfará si las sociedades que se benefician de ella no se articulan en su defensa ante las amenazas que la acechan.
Por eso, hacemos un llamamiento a la sociedad civil y a los partidos comprometidos con el orden constitucional y la soberanía indivisible de la Nación, para unirnos en un clamor que demuestre que rechazamos la deriva política que ha tomado España. Un clamor que demuestre que los ciudadanos estamos dispuestos a defender democráticamente los valores de la Constitución y la unidad nacional, garante de la igualdad de derechos de todos.
El Gobierno y el Partido Socialista deben tomar nota de la masiva oposición a sus pactos y políticas que refleja este acto. Y todas las fuerzas y actores políticos deben tener claro que la ciudadanía exige
Una democracia fuerte, con instituciones independientes y con prestigio.
Una España con vigor, inteligencia y energía para oponerse a sus enemigos y para avanzar decidida hacia un brillante futuro común.
Esperamos que este multitudinario acto sea el primer paso para ello. Muchas gracias.
Viva la Constitución.
Viva el Rey.
Viva España."
Fernando Serra, en mayo de 2003, publicó en "La Ilustración Liberal" el siguiente artículo:
Friedrich A. Hayek asegura en Camino de servidumbre que es falso ese tópico simplista que presenta a los fascismos, y al nacionalsocialismo especialmente, como una reacción capitalista, radical y violenta, frente al avance del socialismo quedando por tanto ambas ideologías en los extremos opuestos.
Hayek explica que, muy al contrario, el nacionalsocialismo fue el resultado de una interpretación del marxismo que quiso depurar a esta ideología de los pocos elementos liberales que aún tenía, cierta tolerancia de la democracia y especialmente el internacionalismo, porque serían rémoras para el triunfo de esta doctrina. Los precursores del nazismo, todos socialistas, llegan a la conclusión de que solamente se alcanzará el nuevo orden social si el proletariado abandona el internacionalismo pacifista y los enfrentamientos sociales dentro de la nación, supeditando por tanto la lucha de clases al propósito nacionalista frente a la amenaza exterior.
A la vista de lo que sucede en el País Vasco no debería ser difícil estar de acuerdo con esta interpretación y darse cuenta de que, efectivamente, el marxismo y el nacionalsocialismo parten de idénticos principios, comparten el convencimiento de estar en posesión de la verdad absoluta -el marxismo incluso pretende elevar esta verdad a la categoría de ciencia-, persiguen también la "salvación" de la humanidad y no dudan por último en aniquilar a los grupos que se opongan, sociales unos y raciales otros. Llegar a reconocer que el socialismo marxista y el nacionalsocialismo son iguales en sus puntos de partida y casi idénticos en sus métodos requiere un esfuerzo que resulta especialmente doloroso a los que nos hemos reconocido alguna vez partícipes de la primera de estas doctrinas. Este esfuerzo se ha centrando, por lo menos en mi caso, en ir descubriendo acontecimientos históricos y analogías cada vez más sorprendentes.
Una de las primeras fue comprobar que los ideólogos del nazismo tuvieron una altura intelectual similar a los marxistas ortodoxos y que, por ejemplo, Werner Sombart, el más prestigioso marxista tras la muerte de los fundadores, terminó elaborando el programa económico del Tercer Reich. También descubrí que la doctrina hitleriana se va configurando por las aportaciones de los intelectuales que tras el final de la Primera Guerra Mundial formaron el llamado movimiento nacional bolchevique y que tiene como denominador común el considerar al liberalismo como el enemigo principal del pueblo alemán. Además, como destaca Jean-François Revel, en los escritos de Marx y Engels se pueden encontrar los "argumentos" que justificarían las prácticas más siniestras del nazismo, el genocidio, el racismo y el antisemitismo.
Con estos antecedentes no se puede sostener esa vieja cantinela de los simpatizantes del marxismo, y de la izquierda en general, que defienden la pureza y las buenas intenciones de esta doctrina diciendo que los crímenes y los genocidios perpetrados por el socialismo real han sido desviaciones o malas interpretaciones de una buena teoría. Murray N. Rothbard asegura, tras analizar los conceptos y los argumentos de la economía marxista, que con estas premisas teóricas resulta evidente la absoluta miseria y horror a los que llegó la práctica del comunismo, es decir, que el error de la teoría es coherente con el horror del resultado.
Pero lo que no se podía pensar, yo al menos, es que el nazismo fuera precursor de una doctrina que ha calado como pocas en el actual conglomerado ideológico de la izquierda. Me estoy refiriendo al ecologismo radical desarrollado en el Tercer Reich, que no se limita a ser una mera formulación teórica de algún pesador nacionalsocialista sino que se concreta en una legislación bien precisa y elaborada. Efectivamente, el régimen de Hitler fue el primero en proyectar leyes en favor de los animales, contra la caza y en defensa del entorno natural, y lo hizo por voluntad personal de su máximo dirigente. Pero lo más sorprendente es que esta labor teórica y legislativa tiene una orientación doctrinal exactamente igual a la que defienden los movimientos ecologistas modernos y radicales, la llamada ecología profunda que condiciona la protección del medio ambiente a las transformaciones socialistas y, especialmente, a la abolición de la propiedad privada. Un claro exponente de esta posición es Barry Commoner, candidato del Partido Verde norteamericano a la presidencia de su país, quien asegura que la teoría marxista del incremento de la tasa de explotación se ha visto refrendada por la sobreexplotación que sufre la Tierra.
Las leyes nacionalsocialistas se elaboraron en los tres primeros años del régimen, la primera es de 1933 y se denomina Ley de Protección de los Animales, un año después se aprueba la Ley del Reich de la Caza y en 1935 entra en vigor la Ley de Protección de la Naturaleza. Lo más interesante es analizar los componentes teóricos de este cuerpo legislativo como hace Luc Ferry en su libro El Nuevo Orden Ecológico (Tusquets Editores, 1994) al estudiar las obras de los ideólogos que redactaron las leyes: Giese y Kahler en El Derecho alemán de la protección de los animales, y Walther Schoenichen en la Protección de la naturaleza como tarea cultural popular e internacional.
Ferry define tres categorías o niveles del ecologismo; el primero sería el menos dogmático y más humanista, el ecologismo democrático, en el que el hombre es el centro y sólo él debe ser considerado sujeto de derecho. Esta concepción se inscribiría dentro de la tradición liberal y, según ella, los animales y la naturaleza quedarían al servicio del hombre por lo que agredir a alguno de ellos es condenable porque supone atentar contra derechos del hombre, el de propiedad fundamentalmente. Por ello, las leyes protectoras que se basan en esta visión suelen considerar que es falta o delito el maltrato de los animales si se trata de los domésticos, o en espectáculos públicos porque en este caso se atenta contra la dignidad del hombre.
Las otras dos categorías del ecologismo rompen con la concepción "antropocentrista" de la primera y, en la segunda, los animales son reconocidos como sujetos de derecho, alcanzando este reconocimiento la naturaleza o incluso la totalidad del universo en la tercera categoría. Hoy en día, el segundo nivel, el que sirve de fundamento para el movimiento de "liberación animal", está más extendido en el mundo anglosajón, mientras que el ecologismo "ecocéntrico" o "biocéntrico", la llamada ecología profunda, domina en los movimientos alternativos y antiglobalizadores de Estados Unidos y Alemania.
Pues bien, esta misma justificación ideológica es la que impera en el ecologismo nacionalsocialista porque, a diferencia de la legislación proteccionista europea de tipo humanista que ya existía en los años treinta, el régimen hitleriano "reconoce que el animal debe ser protegido en cuanto tal", como textualmente dice la ley de 1933. Un claro precursor del ecologismo profundo es el ideólogo nazi Schoenichen cuando asegura que no basta con "defender el derecho de las tierras cultivadas, sino que hay que reivindicar el derecho de la naturaleza salvaje".
Otro tema común de los ecologistas nazis y marxistas es la búsqueda del paraíso perdido por culpa de la industrialización y del desarrollo capitalista, que encierra un odio también común al liberalismo, a la sociedad industrial y a la cultura occidental. Pero mientras que los ideólogos nacionalsocialistas recogen la tradición del romanticismo alemán al reivindicar una sociedad preindustrial, Marx coloca su paraíso perdido mucho más atrás, en esa falacia del comunismo primitivo que nunca existió.
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