domingo, 14 de noviembre de 2010

La iglesia de Santa María de Gracia en Espera

Para Ana Gómez, 
que si habla 
no echa fotos. 

En la localidad de Espera (Cádiz) la iglesia parroquial está dedicada a la advocación de Santa María de Gracia. La construcción del templo se inició hacia 1.560.

 

 En 1.562 Hernán Ruiz se encargó de “hacer las trazas, seguir e gobernar e administrar las dichas obras”. En 1.566 continúan los trabajos siendo maestro mayor Pedro de Palafox.

 

 En 1.608 se cubrían las bóvedas y seis años más tarde la obra está prácticamente terminada. Un terremoto en 1.636 destruyó la fachada principal pero 1647 ya estaba reconstruida. En total, la fábrica de la iglesia había exigido trescientas cincuenta y siete carretadas de piedras de sillares y tres mil trescientas cuarenta y cinco carretadas de piedra de piedra de mampostería. En 1.651 se levanta una pared en la calle de arriba para que no se derrumbe la tierra. En 1.696 visita la iglesia Diego Moreno Meléndez, maestro de obras de Jerez. En 1.755 el templo fue arruinado por el terremoto de Lisboa y en 1773 estaba reparado.

 

 En 1.962 la Iglesia tuvo que ser restaurada de nuevo porque estaba prácticamente en ruinas. En 1992 se reforzó la cimentación con pivotes de hormigón de hasta 21 m. de profundidad para contrarrestar los corrimientos de tierra del subsuelo. El edificio presenta planta de cruz griega (algo alargada en los pies), gran cúpula central y cabecera plana.

 

 Diego López Bueno comienza el retablo en 1.630 y lo termina en 1.653. Es de traza barroca, de gran semejanza con el de la Iglesia de la Antigua Universidad de Sevilla que compuso Juan de Roelas. En 1664 Nicolás de Andrada realiza el dorado en su totalidad. Lleva policromado en la zona de capiteles y decoración de hojarasca.

 

 De Pablo Legot son los seis grandes lienzos que alberga, agrupados en dos cuerpos y forman tres calles. El cuerpo inferior está formado por cuadro central de La Ascensión y los laterales de La Adoración de los Pastores y La Adoración de los Reyes. El cuerpo superior alberga en el centro La Anunciación y en los cuadros laterales La Visitación y la Presentación. En la parte inferior va una hornacina con la imagen, policromada, de Nª Sª de Gracia, única escultura de Pablo Legot, fechada en 1651 e

 

influida por la imagen de Nª Sª de la Oliva de Lebrija, obra de Alonso Cano. El sagrario está flanqueado por dos pequeñas tablas que representan a David

 

y La Tierra Prometida. La capilla del Sagrario es de Alonso de las Rivas y contiene el retablo del Rosario, atribuido a Diego Roldán, del que son también los retablo de Ánimas y de la Soledad, en el muro de la Epístola. Es destacable, en la capilla bautismal, la tabla gótica (o hispanoflamenca), procedente de la ermita del Castillo, que representa a San Joaquín y Santa Ana ante la puerta dorada de Jerusalén.

 

 Es muy posiblemente obra de Gonzalo Díaz en 1.504. También reclaman la atención la imagen dieciochesca del Cristo de la Expiración, como asimismo

 

las vidrieras. 


 Anexo:




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domingo, 7 de noviembre de 2010

Quema de brujas

Se cumplen hoy cuatrocientos años. Fue en Logroño. El más célebre proceso de la Inquisición de Logroño contra las prácticas de brujería tuvo lugar el siete y el ocho de noviembre de 1610 y llevó a la hoguera a cuatro mujeres y dos hombres y condenó a penas menores a decenas de habitantes del valle navarro del Baztán, en especial de Zugarramurdi y Urdax. Las quemas de brujas anteriores habían tenido lugar en 1526 y en 1538.

¿Por qué cundió el pánico de las brujas por la región en los comienzos del siglo XVII? Antes del inicio de las persecuciones la supuesta secta de brujos era totalmente desconocida en la parte española de los Pirineos.

En 1609 el juez francés Pierre de Lancre hizo quemar a cien brujos del País Vasco-francés. Hasta entonces el furor de la brujomanía no se extendió por España, en principio por cuatro o cinco pueblecitos de la frontera. En el resto de la jurisdicción de Logroño reinó la tranquilidad hasta el año 1610, cuando el impacto del auto de fe suscitó la expansión, por toda el área, de la brujomanía mediante lo que hoy llamarían los psicólogos "sueños estereotipados".

El Proceso de Logroño, con más de siete mil personas implicadas y dos mil procesados, es uno de los pocos en los que hubo posiciones encontradas entre los miembros inquisidores del Tribunal: Alonso Becerra y Juan del Valle contra Alonso de Salazar.



Salieron cincuenta y tres sentenciados: cinco estatuas de difuntos; seis con sambenitos y corozas de relajados; veintiuno con sambenitos con aspas de reconciliados y veintiuno con insignias de penitentes. Se llamaba relajados a los condenados a muerte; reconciliados, a los condenados a castigos severos y penitenciados, a los condenados a otras penas (incluida la de galeras).

Los once relajados fueron condenados, por brujos, a morir en la hoguera, (cinco en efigie por estar ya muertos), todos ellos con asesinatos a su cargo según el tribunal.

Dieciocho de los reconciliados lo fueron también por delitos de brujería; los otros tres reconciliados fueron por practicar en secreto otra religión diferente a la católica (un judío, un mahometano y un luterano). Su pena, en general, fue sambenito y cárcel de por vida.

Los veintiuno restantes, los penitenciados, fueron condenados por otras causas (prácticas judaizantes, proposiciones heréticas, blasfemia o suplantar ministros del Santo Oficio). En general llevaron penas de destierro, pecuniarias y en algunos casos galeras.

Recordemos algunas palabras de la intervención del inquisidor Salazar: "¿Hemos de creer que en tal o cual ocasión determinada hubo brujería, solamente porque los brujos así lo dicen? No, naturalmente, no debemos creer a los brujos, y los inquisidores creo que no deberán juzgar a nadie a menos que los crímenes puedan ser documentados con pruebas concretas y objetivas, lo suficientemente evidentes como para convencer a los que las oyen". Gracias a su intervención ésta sería la última vez que la Inquisición española condenaría a muerte a alguien por estos supuestos crímenes.



El proceso inquisitorial de Logroño provocó un giro decisivo en la persecución de brujas, gracias al análisis que Salazar realizó de sus causas y mecanismos. Sus contrincantes lo llamaban "defensor de las brujas". A través de sus interrogatorios, por primera vez en la Historia los acusados toman libremente la palabra y sin forzamiento, sin tortura, cuentan los detalles.

En el conocido como "Edicto de silencio", la Inquisición reconocería los errores cometidos a lo largo del proceso para concluir que la realidad era que sólo aparecían brujas y embrujados cuando se hablaba sobre ellos.

Tras Salazar se llega a la Constitución "Omnipotentis" del papa Gregorio XV, publicada en 1623, en la cual se suavizan los procesos contra la brujería.

Mientras que en las actas procesales de otros juicios celebrados en Francia, Alemania o Dinamarca muchos detalles eran minuciosamente omitidos y los jueces franceses, alemanes o daneses seguían nutriendo el fuego de sus hogueras con interminables filas de inocentes (hasta entrado el siglo XIX), las brujas españolas ya eran sentenciadas a penas leves.

En Estados Unidos también hubo quema de brujas y hasta en el siglo XX se desató una última campaña de "caza de brujas", en la que los elementos diferentes de los que vivimos aquí no eran significativos.

A fines del XVIII apareció un autor, el italiano Beccaria, que sería considerado como el iniciador del Derecho Penal moderno; bien, pues la figura de Salazar, dos siglos antes, puede ser considerada como un adelantado. Si no fuera español ya se habrían preocupado por otorgarle las consideraciones que se le han otorgado a don César.

Sin embargo, para terminar podemos hacer una pregunta: ¿de verdad no tenemos ya en España caza y quema de brujas?


P.D.: el lector puede picar en el siguiente enlace

abrevaderos.blogspot.com






















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domingo, 24 de octubre de 2010

La iglesia de San Miguel en Jerez de la Frontera

En recuerdo
de la visita que guié
a la Casa de Extremadura
de Alcalá de Guadaira


0. Origen

En 1.230 en las afueras de Jerez se libró una batalla entre el infante don Alonso (hermano de Fernando III el Santo) y el reyezuelo moro local Aben Hud. La leyenda cuenta la intervención milagrosa de Santiago y San Miguel auxiliando a las tropas cristianas, que, muy inferiores en número, lograron una victoria completa.



En el lugar había una ermita que más tarde Alfonso X el Sabio, en agradecimiento, dedicó a la advocación de San Miguel, reservando la de Santiago para otra ermita que había en el camino de Sanlúcar.



Un siglo después, tras la batalla del Salado y el fin de la amenaza musulmana, la población creció fuera de las murallas originando arrabales junto a dichas ermitas, las cuales acabaron siendo sustituídas por iglesias parroquiales.

1. La fachada

La abigarrada torre-fachada, compuesta de cuatro cuerpos, fue levantada entre 1.672 y 1.701 por Diego Moreno Meléndez, jerezano al que también se le debe la traza y primera dirección de la catedral.



El primer cuerpo, que forma pórtico con arco de medio punto, lleva columnas dóricas pareadas de estilo barroco colonial y, en los intercolumnios, esculturas de los Padres de la Iglesia (San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio); el interior, decorado con el mismo criterio, contiene imágenes de los Evangelistas (debidas, como aquéllas, a Francisco Gálvez, autor también de las esculturas de la fachada de la iglesia de la Cartuja y del retablo de la Merced).

El segundo cuerpo presenta dos columnas corintias ornamentadas y jarrones barrocos enmarcando a San Miguel;



el tercero, con campanas, lleva unas pilastras empotradas y el cuarto, también campanario, es torre polígona con roleos y chapitel de azulejos (Fernández Lira quiere verlos con estilo precubista).



El conjunto responde al estilo plateresco-viñolesco, según Shubert.

2. Las portadas

Portadas laterales: Se levantaron en dos años, de 1.482 a 1.484. Dentro del gótico terciario (propio del casco general del edificio), son de tipo borgoñón: situadas entre contrafuertes (que soportan arbotantes), el vano rectangular está delimitado por pilastrones laterales. Se decoran con repisas y doseletes; el arco es apuntado, con un tímpano muy desarrollado decorado con tracerías y trasdosado por gabletes curvilíneos. La de la epístola



se llama de la Inmaculada y la del evangelio, de San José por las imágenes barrocas puestas en el siglo XVIII.

El exterior del edificio ha sido mutilado particularmente; nada existe de su crestería ni de sus primitivas gárgolas, sustituídas por groseros canalones de barro.



Portada del Sagrario: es uno de los mejores conjuntos de escultura en piedra de Jerez, esculpido en 1739, posiblemente por José Camacho de Mendoza. Tiene columnas corintias y lleva en su entablamento estatuas. La central representan en un nicho al Buen Pastor; a sus lados hay dos alegorías del Viejo y del Nuevo Testamento; sobre su frontón la Fe está acompañada de dos alegorías eucarísticas.

3. El edificio

El edificio se comenzó, con estilo gótico isabelino, en 1.482.

En su interior el templo, con planta rectangular casi de salón (por influencia de la catedral de Sevilla), tiene tres naves de casi igual altura formando una cruz latina y ábside de cinco lienzos (diseñado por Alonso Rodríguez, el cual trabajó también en la iglesia de Santiago y en el crucero de la catedral sevillana); Diego de Riaño cerró el crucero en 1.525.



El techo lo sustentan ocho bellísimos pilares. Los cuatro de los pies son cilíndricos con base poligonal y llevan delgados baquetones muy separados entre sí, rematando en capiteles anillados, al gusto renacentista. Los cuatro próximos al altar están decorados desde las bases hasta las bóvedas con doseletes, cardinas y otras formas vegetales, molduras geométricas y animales, naturalistas y fantásticos; son diferentes entre sí, siendo más cercanos al Renacimiento los de la Epístola, donde una banda está decorada con “candelieri” alternando con otras franjas tardogóticas. Estas decoraciones están influídas por la catedral de Plasencia.

Las bóvedas del cuerpo



son cuatripartitas y la del crucero,



estrellada con nervios angrelados (o dentados) renacientes.

En las claves y cascos de las capillas laterales se ven adornos y figuras del estilo renacentista.

En el siglo XVIII la iglesia fue blanqueada y desde 1866 a 1880 la restauró desinteresadamente José Esteve (autor del Mercado Central y restaurador asimismo de San Juan de los Caballeros).

La solería era de barro cocido antes de la actual, de mármol, colocada a fines del XIX.

4. Ventanas

El templo recibe luz por veintitrés ventanas ojivales decoradas con variadas lacerías; en las seis de la nave principal está representado el apostolado y en las dos del ábside, que son de arco y no ojivales, San Miguel y San Gabriel.

Los cristales



fueron fundidos en el XIX por una fábrica de Tours, bajo diseño del pintor Jiménez y Aranda.

5. Retablo

Antecedente: Antes había en el ábside un retablo plateresco de piedra atribuído a Andrés de Ribera y cuyos restos subsisten. A ambos lados hay dos columnas de fustes cortados sobre ménsulas. A la altura del ático pueden apreciarse motivos de candelieri, querubines y balaustres. Las dos portadas gemelas renacentistas son de Hernán Ruiz II.

Descripción: El retablo actual, renacentista, está 


trabajado en madera de haya y consta de tres cuerpos, con catorce columnas corintias de fuste entorchado y orden compuesto. Hay siete cuadros en altorrelieve; los de la calle del medio representan la Batalla


de los Ángeles, la Transfiguración   


y la Ascensión. Las calles laterales representan el Nacimiento, la Adoración, la Circuncisión y la Anunciación. Las figuras de Luzbel y de Jesús en la Ascensión son las únicas de bulto redondo en los relieves.



Hay ocho estatuas (cuatro en repisas, San Pedro, San Pablo, San Juan Bautista, San Juan Evangelista, y cuatro en hornacinas, Santiago el Mayor, Santiago el Menor y los Arcángeles Gabriel



y Rafael) y un gracioso templecito para Sagrario.
La cartela que corona dice “Quis sicut Deus” (quién como Dios), interpretación de la palabra hebrea Miguel. La flanquean representaciones de la Fe y de la Esperanza.



Cronología: En 1.614 Martínez Montañés se encarga de la arquitectura del retablo (ya iniciada en 1601), terminada en el 1.638. Terminados también por él los tres cuadros de la calle del centro y las figuras de los santos Pedro y Pablo, los dos Santiagos y las Virtudes del ático, renuncia por su mucha edad, en 1.641, al resto de la obra en favor de José de Arce (que había terminado el retablo de la Cartuja). El dorado y estofado fue de Jacinto Soto y la policromía, de Francisco Pacheco, de Alonso Cano y de Gaspar de Ribas, quien en 1.655 acaba totalmente la obra más completa de la Escuela Sevillana. La mayor parte de las obras montañesinas vinieron de Sevilla por el río Guadalquivir, aunque Arce se asentó en Jerez. En 1999 hubo una restauración.

Valoración: Este retablo pertenece a la tipología de “retablo didáctico o catequético”. Es ejemplo de equilibrio y armonía entre su arquitectura y sus imágenes y constituye un punto central en la evolución de los estilos porque antes de él los retablos eran una sucesión de imágenes sobre estructuras enclenques y después se convirtieron en arquitecturas fantásticas donde las imágenes apenas cuentan. Es el más monumental entre los montañesinos, culminando la línea creada por su autor en Santiponce, y sigue la fachada palladiana de San Jorge Mayor en Venecia así como la fórmula del tratado de Serlio.
Si bien la imagen de San Pablo es más fina de ropaje y composición, la de San Pedro (fechada en 1.633) es una combinación de equilibrio junto a movimiento y expresión, preludiando el barroco. La “Batalla de los Ángeles” es de una serena belleza, en un tema que se prestaba a expresiones violentas, y líneas miguelangelescas en palabras de César Pemán; “es la última gran obra de Montañés, como su canto de cisne, en la que compendia su inmensa maestría y habilidad” en palabras de Hernández Díaz
El flamenco Arce, casado con una jerezana, trajo de Centroeuropa los influjos del Barroco rubensiano.
La policromía es primorosa hasta en los detalles más insignificantes, incluso en las partes más altas; baste fijarse en las bellísimas tarjas, de Gaspar de Ribas, situadas en el banco del retablo.
En palabras de Antonio Ponz (1.771) el retablo “es lo mejor de todo y cuanto se encuentra en Jerez por su término”; para Hernández Díaz “es uno de los más importantes del arte español del siglo de Oro” y según Caro Cancela “es una de las obras más interesantes de la retablística y de la escultura española”.

Anejos: A ambos lados del retablo se encuentran los relicarios en forma de pequeño armario, realizados en 1.699 por el jerezano Francisco Antonio de Soto. Los púlpitos proceden de la partición (hecha en el siglo XIX) de uno, monumental, que diseñó el polifacético Moreno Meléndez; sustituyen a dos anteriores, renacentistas, hechos en piedra en el siglo XVI.

6. Capilla del Socorro

En la nave lateral derecha, junto al presbiterio, está la capilla del Socorro, con baquetones y estrella mixtilínea propios del último tercio del gótico pero con bóveda muy original, por las figuras humanas pareadas con morfologías irreales que rellenan los internervios y simbolizan la lucha entre el Vicio y la Virtud. Sostenida por ángeles se lee en un tarjetón la fecha de 1.547, en que la remató su autor, Pedro Fernández de la Zarza. En un retablo decimonónico está la imagen neoclásica debida al valenciano Esteve Bonet, que también trabajó para la Cartuja y llegó a ser escultor de cámara de Carlos IV.

En el muro vemos la pintura "Camino del Calvario", de Valdés Leal. La pintura de San Cristóbal es del Padre Palma, maestro de “El Tahonero”. Al lado están un cuadrito del siglo XVI representando “La Piedad” y un cuadro dieciochesco de “San Jerónimo”.

7. Lado del evangelio

Capilla de Santa Ana: En la cabecera, con retablo decimonónico, contiene al Crucifijo



de la Salud, de Arce, que lo terminó en 1.645; en esta imagen estilizada y serena la nota barroca está en la moña del perizoma, fuertemente ondulada por el viento (inspirada en Cranach y en Bernini). A los pies está enterrado Moreno Meléndez. La cubierta tardorenacentista se adorna con tondos vegetales.

Capilla de la Encarnación: Está a la izquierda de la anterior, donde se ubicó el primer campanario, y es la antigua del Sagrario (como atestigua la custodia sostenida por ángeles del arco de ingreso), con un mascarón en la clave del arco y bóveda de cañon acasetonada, construída en el XVI; la imagen, procesional, es del sevillano Castillo Lastrucci y la vidriera, moderna. Hay un cuadro dieciochesco y otro, representando al Crucifijo de la Salud, reciente.

Capilla del Sagrario: En el medio del muro abre su portada barroca, como arco de triunfo, compuesta de columnas corintias, envueltas en su parte baja en parras y racimos; en el tímpano hay una custodia y en el entablamento hay un bajorrelieve de la Última Cena, coronando la portada estatuas de Melquisedec (sacerdote veterotestamentario que ofrendó pan y vino al padre de los creyentes), San Miguel y David y pudiéndose decir que la decoración preludia la rocalla.
En su interior, con planta de cruz griega, forman la capilla cuatro arcos que sustentan la bóveda sobre la que se abre la linterna; su ornato consiste en columnas corintias con adornos churriguerescos (hojas de acanto, tarjas, veneras y querubines), todo de 1.718 a 1.739, con una gran unidad de concepto y estilo y con gran riqueza de materiales en una época que primaba el ladrillo y el yeso.



El retablo, de madera dorada, tiene dos partes; una forma un semibaldaquino y otra constituye el Sagrario, con dos cuerpos (Sagrario y templete con un San Miguel), por lo que es una expresión compleja del tipo llamado “retablo eucarístico”. Es obra cumbre del rococó andaluz. La autoría corresponde al arquitecto sevillano Diego Antonio Díaz, que había intervenido ampliamente en la catedral sevillana, y al tallista de madera Andrés Benítez, jerezano.Destacan la representación de las tres virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad), coronando el retablo, y los dos ángeles lampareros (los mejores de Jerez); las cinco esculturas dieciochescas son del malagueño Fernando Ortiz.
Si bien la construcción del edificio fue costeada por la iglesia, esta capilla fue costeada por la Hermandad Sacramental.

Capilla del Pilar: A ella da paso un arco rebajado trasdosado por otro apuntado y decorado con cardinas; la bóveda es de terceletes. La imagen titular es de fines del XVI y “La Virgen de los Reyes”, de los años cincuenta. Enfrente de ésta hay una copia de Zurbarán representando a "San Francisco abrazado por Cristo".

Cerca del muro de los pies está un cuadro de Rodríguez de Losada que representa la Oración en el Huerto.

8. Muro de los pies

Retablo de Ánimas: Está a los pies de la iglesia, atribuído a Pedro Roldán (su hija hizo el homónimo de San Lucas). Se trata de un altorrelieve muy grande rodeado de elementos arquitectónicos con un gran remate; el frontal es una magnífica labor de incrustación con piedras duras y semipreciosas.



La verja, de crestería y con profusión de curvas, es de hierro forjado y dorado.

Cancel: El diseño del cancel de la puerta principal se debe a José Esteve, así como el del órgano que está encima y forma un solo bloque con aquél en estilo neogótico.

Capilla bautismal: Se abre al lado y es la más antigua de la iglesia (y la probable ubicación de la ermita); su portada, de principios del XVI, es un arco rebajado coronado por moldura mixtilínea decorada con cardinas, flanqueada de dos esbeltas agujas o pináculos, todo bajo alfiz (con flores de lis), a semejanza del gótico cisneriano; también se emplean motivos de origen portugués (principalmente la moldura pentagonal). La bóveda, casi plana, es de crucería estrellada y recuerda al gótico flamenco; la pila, de mármol blanco se labró en el siglo XVII. La entrada al campanario se decora a juego.

9. Lado de la epístola

Junto a la capilla bautismal pero ya en el muro de la Epístola hay un cuadro de la Inmaculada, del siglo XVIII, realizado por Miguel de Luna.



Más adelante hay uno con "San Cristobalón", del Padre Palma, maestro de “El Tahonero”.

Capilla de San Pedro: Se abre frente a la del Pilar, con igual arcada e imagen dieciochesca del titular.

Capilla de los Pavón: En ella está el cuadro de Zurbarán “Santa Faz”



(un escorzo sobre bien tratado lienzo). El mármol rosa es el enterramiento del caballero veinticuatro Diego Pavón. El Cristo del túmulo es posterior al siglo XVI.

Portada de la sacristía: Esta portada plateresca se abre en el centro de la nave, con jambas de motivos preciosistas y adornada con dos columnas jónicas que sostienen un friso con decoración de grutescos y una máscara en la clave, bajo un balcón, con aire de arquitectura civil; el autor parece ser Andrés de Ribera. Las puertas, talladas al estilo Berruguete, representan en una hoja la Anunciación y en la otra la Adoración sobre motivos de tarja.

10. Antesacristía y Sacristía

La antesacristía, rectangular, tiene bóveda de casetones hexagonales y bajorrelieve en el centro con el titular como Arcángel Psicopompo.

La sacristía, cuadrada (con mayor profundidad en uno de sus arcos torales), es espaciosa y fue iniciada por Martín de Gaínza y terminada por Hernán Ruiz II. Su bóveda descansa en cuatro columnas corintias empotradas; las enjutas de los arcos torales llevan tondos de los Padres de la Iglesia y las pechinas, de los Evangelistas. Sobre las cornisas se inserta en cada lado un ventanal encuadrado por pilastras y uno está flanqueado por óculos (motivo representado en el tratado del propio arquitecto cordobés). En su cúpula, hay unos casetones con bajorrelieves, semiesferas vidriadas y la imagen policromada del Salvador en la clave. Se terminó en 1.564. Aunque seguidora del estilo de la sacristía de la catedral sevillana, ésta constituye uno de los hitos del manierismo: armonía de proporciones combinada con juego ilusionista del espacio y ambigüedad estructural.

En el retablo, tallado en el muro y antes policromado, hay un Cristo de principios del XVI, que presidió el presbiterio desde una viga, antes de instalar el retablo actual. Las cajoneras, de 1.725, se adornan con imágenes que fueron talladas por Diego Roldán (hijo de Pedro). El cancel fue traído desde la capilla del Sagrario; tiene maderas de ébano, pino de Flandes y cedro.

En el tesoro destaca la Custodia-Ostensorio, del jerezano Juan Laureano de Pina (autor de la urna de San Fernando en la Capilla Real de la catedral sevillana).

11.Despedida

Así termina un breve recorrido por el templo más valioso de Jerez y que mereció ser catedral, como se pidió durante mucho tiempo.

Agradezco a Jesús Caballero, Javier García y Jorge Tutor la aportación de fotos y a Manuel Romero Bejarano la información que me dio ya ni él se acuerda cuándo.












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miércoles, 6 de octubre de 2010

Tratado de Versalles hasta hoy

Este domingo, 3 de octubre, el Tratado de Versalles de 1919 ha quedado saldado con el último pago, de 69,9 millones de euros. El Tratado de Versalles fue una humillación para Alemania, que ha estado pagando hasta ahora, durante 92 años, las reparaciones y multas impuestas.

El Tratado de Versalles fue traumático para los alemanes. Las dificultades que aquella deuda causó a la economía sirvieron después de base para el descontento y la desesperación que llevaron a muchos a votar a Adolf Hitler.

En los alemanes quedó marcado el discurso con que su ministro de Exteriores alemán, Brockdorff-Rantzau, respondió cuando le fue expuesto por el francés Clemenceau el contenido de la cláusula 231, por la que el Tratado de Versalles identificaba a Alemania como única culpable de la guerra:

"Alemania hizo una guerra defensiva y me niego a que Alemania cargue con toda la culpa. Cuando empezaron ustedes a hablar de compensación les pedí que recordaran que tardaron ustedes seis semanas en entregarnos su armisticio y otros seis meses más después para formular sus términos de paz. Cientos de miles de ciudadanos inocentes alemanes, mujeres y niños que han muerto de hambre desde el 11 de noviembre de 1918 porque continúa el bloqueo, fueron llevados a la muerte deliberadamente después de su victoria y después de tener más que garantizada su seguridad. Les pido que piensen en ellos cuando hablen de conceptos como el de culpabilidad y castigo".

Francia ha sido el país aliado más beneficiado por las reparaciones económicas, que, además de la reordenación territorial, incluían la entrega de todos los barcos mercantes de más de 1.400 toneladas de desplazamiento y la cesión anual de 200.000 toneladas de nuevos barcos, además de la entrega anual de 44 millones de toneladas de carbón, 371.000 cabezas de ganado, la mitad de la producción química y farmacéutica, la totalidad de cables submarinos, etc., durante cinco años.

En cuanto a las multas, se exigió el pago inmediato de 132.000 millones de marcos-oro alemanes, cifra que Alemania no podía pagar puesto que doblaba sus reservas internacionales, y que aumentarían posteriormente hasta rondar los 300.000 millones de marcos oro.

Para afrontar los pagos, se endeudó hasta lo indecible y así comenzó la inflación que dio paso al hambre y a la desesperación, una experiencia histórica que explica el rigor con el que Alemania impone hoy en la UE políticas que mantengan la inflación a raya.

La hiperinflación de 1923 llegó unos extremos insostenibles para el pueblo alemán. Un dólar pasó a tener un valor en aquel año de 4.200 millones de marcos, el litro de leche, una barra de pan o un paquete de tabaco superaban los millones o billones de marcos. Además, los precios cambiaban constantemente a lo largo del día, los días en los que los trabajadores recibían su sueldo tenían que llevárselo a casa en carretilla e ir comprando algo por el camino porque sabían que, al día siguiente, todo aquel dinero no serviría para gran cosa.

Millones de alemanes quedaron arruinados y la desesperación se apoderó de ellos llegando en muchos casos al suicidio, mientras Francia presionaba para seguir cobrando y llegó a invadir, en 1923, la cuenca del Ruhr, para garantizar los envíos de carbón.

Alemania, ahora, parece haber sacado dos lecciones: nunca más guerra y nunca más inflación.




























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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Cierre al "Reto"

Santi Ortiz me envía un email con el texto de un segundo, y definitivo, artículo dirigido a Jesús Mosterín, con ruego de su publicación, la que hago encantado.


MOSTERÍN NO CHISTA

Ha pasado más de un mes y el guante no ha sido recogido. El día 16 del pasado agosto lanzaba yo mi “Reto a Mosterín” a través de los medios de comunicación que quisieron hacerse eco del mismo –antitaurinos incluidos– y, a pesar de habérselo hecho llegar al filósofo personalmente –primero, por medio de la directora del Instituto de Filosofía del CSIC, donde trabaja, y, luego, a su propia dirección de correo electrónico–, a pesar de que compañeros de Burladero.com hicieron gestiones al respecto en el gabinete de Prensa del CSIC para que el profesor Jesús Mosterín se pusiese en contacto con ellos, no ha sido éste capaz de dar la cara. Tan bocazas en otras ocasiones, esta vez ha optado por dar la callada por respuesta.
“Es lógico”, pensarán ustedes. Tampoco yo esperaba otra cosa, pero de esa “lógica” se derivan unas consecuencias que hemos de señalar y preservar debidamente del olvido.
Cuando alguien sostiene unos argumentos que contradicen lo comúnmente aceptado, tiene la obligación de demostrarlos. Si no lo hace –máxime, después de habérselo exigido–, cae bajo sospecha de fraude: no sólo porque da la impresión de no creer en lo que dice, sino porque, con toda probabilidad, está haciendo un uso malintencionado de su argumentación con el propósito de engañar a los cándidos incautos que lo tengan como fuente de autoridad.
El señor Mosterín se ha atrevido a sostener reiteradamente lo que ninguna de las tesis abolicionistas que han acompañado al toreo a lo largo de su historia habían osado nunca: que el toro de lidia es un animal inofensivo y que la práctica del toreo entraña un riesgo mínimo. Es más, ha dicho a todo el que ha querido escucharlo, que la lidia es un falso combate porque “dos no pelean si uno no quiere, y el toro nunca quiere pelear”, e incluso se ha permitido el desahogo de afirmar que el peligro más grande que el toro entraña para el torero es el de las banderillas que lleva clavadas.
Al señor Mosterín le retaba yo, no a demostrar su valor poniéndose delante de un toro, como han interpretado algunos de los ilustrados antitaurinos que me retaban a su vez a ¿torear? un búfalo o un rinoceronte, sino a demostrar empíricamente sus disparatadas afirmaciones. Sin embargo, no ha querido recoger el guante. Y no ha querido hacerlo porque jamás creyó en sus descabelladas necedades; porque las utilizó a sabiendas de que actuaba como un EMBAUCADOR y un EMBUSTERO.
A tenor de lo dicho –y tal es el objeto de este comunicado– ruego a cuantos ejercéis la información que, si en lo sucesivo os tropezáis con el profesor Mosterín u os llegan noticias de que éste o cualquiera de sus correligionarios persiste en utilizar los mismos argumentos en contra de la Fiesta, salgáis al paso de tales despropósitos recordándole el “reto” que no quiso aceptar.
Como os decía en aquella ocasión, a los taurófilos nos ha llegado la hora de pasar a la ofensiva no dejando ni una mentira sin contestar ni una falacia sin rebatir. Y en eso estamos.
Muchas gracias a todos.

Santi Ortiz

Sanlúcar de Barrameda, 20 de septiembre de 2010






























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viernes, 10 de septiembre de 2010

Medio siglo de Victorino

Hoy hace cincuenta años.

El 18 de agosto de 1960 Victorino Martín Andrés y sus hermanos Adolfo y Venancio adquirieron el primer lote de la ganadería de los hermanos Escudero Calvo, el correspondiente a Florentina Escudero. Esta ganadería había pertenecido antes a José Bueno y antes al marqués de Albaserrada. Compraron, por 1.060.000 pesetas, 150 cabezas y el derecho a usar el nombre de Escudero Calvo Hermanos. Con él lidiaron la primera novillada en Zaragoza el 30 de abril de 1961, cobrando 115.000 pesetas. El 27 de agosto del mismo año lidiaron su primera corrida, para inaugurar la plaza de San Sebastián de los Reyes. Estos fueron los comienzos de una gran aventura ganadera.

En abril de 1962 compraron, por 2.500.000 pesetas, el segundo lote de la ganadería de los hermanos Escudero Calvo, el correspondiente a Josefa Escudero; se componía también de 150 vacas, más el semental "Barquillero".

El 24 de diciembre de 1965 compraron el lote de la ganadería que faltaba, el correspondiente a Antonio Escudero, junto con la finca "Monteviejo", en Cáceres. En esta finca han pastado las reses de Albaserrada desde el año 1920, cuando don José Bueno se las compró al marqués y las trasladó desde Gerena (Sevilla).

De los cuatro hermanos Escudero faltaba Andrea, la cual en 1946 vendió su parte a Pablo Martínez Elizondo, Chopera, que a su vez la vendió, en 1.978, a Jesús Trilla; éste la terminó llevando al matadero.

En la temporada de 1966 lidian ya a nombre de Martín Andrés Hermanos pero ese mismo año Victorino Martín Andrés pasa a lidiar las reses por primera vez a su nombre, pero con el hierro de Albaserrada. En 1987 Victorino Martín García (Victorino hijo), una vez licenciado en Veterinaria, se incorpora a la ganadería.

En 1989 Victorino llega a un acuerdo con sus hermanos Adolfo y Venancio para quedarse en solitario con la ganadería en tanto Adolfo forma la suya propia con el primitivo hierro de la “V”.

En 1995 forma una segunda ganadería con el hierro de Monteviejo y el encaste Vega-Villar.

En 2005 Victorino Martín adquiere de Francisco Galache 246 reses, unas de procedencia Vega-Villar y otras de procedencia Urcola. Las primeras se adscriben al hierro Monteviejo y las segundas, a "Ganadería de Urcola", cuyo hierro y divisa también compra.

Hasta ahora, Victorino Martín ha lidiado más de 2.700 reses en 518 festejos, con más de 250 matadores. Un centenar de sus toros han recibido el premio de la vuelta al ruedo y cinco han sido indultados (dos en plazas de primera, uno de ellos, "Velador", el único indultado en Las Ventas, en 1982).

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En estos cincuenta años lo que ha conseguido Victorino Martín escapa a una medida normal. No quiero exagerar, ni siquiera comparar. Sin embargo, aunque tengo para mí, para mi sentimiento de los adentros, que el mejor ganadero de la historia ha sido el conde de Vistahermosa, también tengo por seguro que nadie intentará contradecirme si proclamo que Victorino es el mejor ganadero del siglo XX.

Cogió una ganadería que muy probablemente habría acabado yendo entera al matadero, después de bastantes años sin control. Procedía del marqués de Albaserrada, que recibió lo que su hermano le dio porque no lo quería para sí. Salió del encaste Saltillo, que era un encaste con genética complicada y de difícil previsión y además poco apto para el toreo moderno. Bien, pues con esos mimbres ha constituido una ganadería que ha llegado a ser la más atractiva para el público y sus toros pesan en un cartel más que los toreros anunciados. Lo ha conseguido sacando unas veces toros bravos (como Velador, el indultado en Madrid, o Borgoñés, el que pudo ser indultado en Sevilla) y otras, toros sorprendentes pero siempre manteniendo en alto el interés de la afición.

Feliz cumpleaños y que la ganadería de Victorino nos siga dando de qué hablar durante otros cincuenta años.




























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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Savater y la barbarie compasiva

El filósofo Fernando Savater ha escrito un artículo en el diario El País, sobre "La ética y moralidad del toreo". Lo reproduzco:



En los últimos meses, durante la ofensiva antitaurina que culminó con la prohibición de los toros en Cataluña, dos de la palabras más repetidas fueron "compasión" y "barbarie". Dejemos a un lado la fundada sospecha de que en la decisión del Parlamento autonómico tuvo más peso la voluntad separatista de abandonar una tradición compartida con el resto de España que cualquier argumento animalista. Ya se ha insistido incluso demasiado en este aspecto -tan romo de interés teórico como casi todo lo que atañe al nacionalismo- olvidando en cambio los pretextos, que en este caso son más interesantes que el contexto. No se necesita una argumentación ética fundada para que a uno personalmente le desagraden o hasta le asqueen los toros: pero en cambio es imprescindible para prohibirlos en una comunidad con carácter imperativo y general.



Se apela a la compasión como última ratio moral y se nos recuerda el principio budista de no dañar bajo ningún pretexto a otro ser vivo. Con todos mis respetos para Richard Gere y compañía, quienes no somos budistas no nos sentimos obligados por él (sobre todo si comemos carne o pescado y nos curamos con antibióticos, cuyo simple nombre ya promete matanzas): a trancas y barrancas, pero vivimos en un estado laico... hasta en Cataluña. Fuera de esa postura religiosa, no es cierto que la compasión por el dolor universal sea la base de la ética. Sin duda ser compasivo es un sentimiento que nos mejora, pero no un precepto moral ineludible. Paseando por el campo, veo que un gorrioncillo recién nacido se ha caído del nido y pía angustiosamente en el suelo expuesto a todos los peligros: como soy compasivo, lo recojo y lo devuelvo a su hogar... aunque así perjudique a la serpiente que también tiene que comer para vivir. ¡Bravo, tengo buen corazón! Pero si quien gime abandonado en un cubo de basura es un bebé, tengo la obligación ética de ayudarle, me compadezca de él o no. Si no lo hago, no seré poco sentimental o duro de corazón sino claramente inmoral. La diferencia es importante, todo lo que cuenta en la ética -el reconocimiento de lo humano por lo humano y el deber íntimo que nos impone- reside ahí.

Peter Singer, el filósofo que oficia como mentor del animalismo, relativiza esta norma: si el bebé humano padece malformaciones y anormalidades, tengo menos obligación ética de salvarle que al gorrioncillo o a cualquier otro animal sano, en caso de que deba elegir. Y así llegamos al tema de la barbarie. Porque en su sentido prístino y radical, el bárbaro no es quien maltrata o no se compadece de las bestias, sino quien no distingue entre el trato que debemos a los humanos y el que corresponde a los animales. La auténtica imagen de la barbarie no ocurre dentro de la plaza donde se lidia al toro, sino fuera: son esas personas que yacen desnudas, cubiertas de falsas banderillas y pintura color sangre, y que dan a entender que es lo mismo matar a un toro que a un ser humano. Dice una barbaridad el portavoz de ATEA en el País Vasco cuando pide explicaciones porque se condene a ETA pero no a Jesulín de Ubrique y otra aún peor los que se ufanan de alegrarse cuando el toro mata al torero. Donde no se asume la excepcionalidad del vínculo recíproco entre semejantes racionales, ese es el predio de los bárbaros.

Hace poco una conocida novelista mandó una carta a este periódico abogando por los derechos de los animales. Concluía diciendo: "¿No somos también nosotros simple y gozosamente animales?". Sin duda biológicamente somos animales, no vegetales. Pero desde luego ni simple ni gozosamente. Por culpa de ello existen las novelas... y la ética.















































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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Novillada y primicia

Llego de El Puerto de Santa María, donde he estado presenciando un festejo taurino en su magnífica Plaza Real. Me he sentado en barrera, con el Gordi; desde ese sitio se ve de más cerca a todos los que pululan por el callejón. Se ven alcaldes, concejales y demás arrimados pero sobre todo taurinos, empresarios, ganaderos y toreros de paisano; de éstos hoy sólo he visto a Jesuli de Torrecera.



Ha sido una novillada sin caballos, con cuatro novillos de Osborne y dos de Cebada Gago; al quinto se le ha dado la vuelta al ruedo pero los seis han cumplido magníficamente hasta el punto de que el mayoral de Osborne ha salido a hombros. De los tres novilleros, el segundo (Fernández Ramos) ha salido también a hombros y finalmente ha sido proclamado ganador del certamen "El Puerto busca un torero" desarrollado a lo largo de cinco novilladas.



Llego a casa y leo en internet noticias taurinas del domingo. De pronto veo la de que "Jesuli de Torrecera se encerrará en solitario en El Puerto el 2 de octubre", con seis osbornes; se dice que "según informa el torero al medio", fechada a eso de las doce de la noche. Vaya, hombre, qué coincidencia, que lo acabo de ver. Y, por cierto, este periodista internético está últimamente aprendiendo a cazar primicias.

Horas más tardes me entero jerezania.com de que la verdadera primicia la cazó de fuente directa MS, el cual la pasó por la tarde a su agencia, y de aquí a todos lo medios. Menos mal, ya era hora de que un periodista del que soy amigo cazara una primicia y de él bebieran los demás periodistas.

Por cierto, el periodista internético no sé si tomó la noticia de la agencia de mi amigo (en cuyo caso mintió en la información) o si realmente fue informado directamente por el torero (en cuyo caso no mintió pero no cazó verdaderamente una primicia).













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miércoles, 25 de agosto de 2010

Enterramiento paleolítico ritual en El Mirón

La cueva de El Mirón, situada en el municipio de Ramales de la Victoria (Cantabria), estuvo habitada por el hombre desde hace 42.000 años hasta hace 4.000 y en desde 1996 está siendo excavada por un equipo internacional dirigido por González Morales y el norteamericano Lawrence Strauss. Está considerada uno de los yacimientos del Paleolítico Superior más importantes de la cornisa cantábrica. En 2004 se halló un omóplato grabado con la cabeza de una cierva, de unos 15.500 años de antigüedad.



Este verano, hacían una excavación para confirmar la datación de unos grabados paleolíticos (que se encuentran tanto en la pared como en un bloque de roca) cuando han encontrado un enterramiento secundario de un individuo joven, probablemente una mujer, bajo el bloque de piedra.



Son diversos huesos desordenados, una mandíbula completa, una tibia con mordeduras de animal, varias vértebras y costillas, falanges, parte del cráneo... Están recubiertos con ocre y depositados contra una pared, cubiertos con la piedra y rodeados de pequeñas hogueras.

Por las distintas manifestaciones culturales que rodean al cadáver, se presupone que se trata de un enterramiento del Magdaleniense, que fue el periodo comprendido entre hace 15.000 años y hace 8.000. Además, la práctica de teñir los huesos de los difuntos con ocre se ha descrito en varios yacimientos magdalenienses.



Puede ser el primer enterramiento ritual del período Magdaleniense del que se tiene conocimiento en España, con una apariencia similar a los encontrados en el Reino Unido (la "Dama Roja de Pavillan") y Francia (Saint Germain La Riviere y Duruthy, entre otros).

El análisis de los huesos también ofrecerá información sobre las características físicas, sobre la alimentación y las patologías de los humanos que habitaron Cantabria en la época.



Están a la espera de completar la datación con Carbono 14 dentro de mes y medio. Aunque será difícil probar que los grabados están relacionados con el ritual del enterramiento, sí se podrá poner fecha a las pequeñas hogueras que lo rodean.

La cueva de El Mirón podría proporcionar más detalles sobre este tipo de prácticas funerarias, ya que el yacimiento se encuentra casi intacto, a diferencia de otros similares en Europa que fueron descubiertos a principios del siglo XX y excavados con técnicas mucho menos selectivas que las empleadas en la actualidad.







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martes, 24 de agosto de 2010

¡¡Reto a Mosterín!!

Reproduzco la carta que mi admirado Santi Ortiz ha dirigido a Jesús Mosterín y estos días de agosto ha hecho pública en diversos medios especializados, con eco en la prensa generalista.


Santi Ortiz

Haciéndome eco del malestar producido entre los amantes de la fiesta de los toros por las continuadas mentiras y falacias que sobre ella viene vertiendo el profesor de Investigación del Instituto de Filosofía del CSIC, Jesús Mosterín, me veo en la obligación de salir al paso de tan descarada campaña de difamación para frenar lo que considero una tergiversación inadmisible de la realidad.

Como ejemplo, tomaré algunas de las frases que el profesor Mosterín se permite escribir en su artículo ‘Farsa y mitos de la Tauromaquia’, publicado en el nº 214 (julio-agosto 2010), de la revista literaria ‘LEER’, en cuyo texto –salpicado de errores históricos garrafales–, el Sr. Mosterín afirma que:

1º) “El primer mito es el de la presunta agresividad del toro. El toro español no sería un bovino de verdad, sino una especie de fiera agresiva, un “toro bravo”. Como rumiante que es, el toro es un especialista en la huida, un herbívoro pacífico que sólo desea escapar de la plaza y volver a pastar y rumiar en paz”.

2º) “Al salir al ruedo, el toro, siguiendo su tendencia natural, se quedaría quieto o se quedaría de cara a la puerta cerrada”, si no fuera, continúa, porque, para evitarlo, antes “se le clava la divisa”.

3º) “El segundo gran mito es que el torero corre un gran riesgo toreando a un animal de tamaño mucho mayor que él. De hecho el riesgo del torero es mínimo. Toda la corrida es un simulacro de combate, no un combate.”

4º) “El torero se acerca para que el toro no lo vea, no para mostrar valor, y el mayor riesgo que corre es el de ser herido por las banderillas.”

5º) “Cuando el torero se arrodilla ante el toro en una pose de teatral coraje, en realidad no corre ningún peligro, pues el toro lo interpreta como un gesto de sumisión que le impide atacarlo.”

Ante tales consideraciones, yo, Santiago Ortiz, mayor de edad y en pleno uso de mis facultades mentales, RETO públicamente a Jesús Mosterín para que, en virtud del racionalismo y espíritu científico de esa Ilustración que él tanto invoca y a la que me sumo, demuestre en la práctica las aseveraciones que se permite formular acerca de la no agresividad del toro de lidia y de la inexistencia de riesgo para el hombre que se le ponga delante de no mediar esa “panoplia de torturas a las que se somete” al animal.

Para lo cual propongo:

1º) Que el señor Mosterín, acompañado de personal de su confianza, se traslade conmigo, y ante los medios de comunicación que deseen estar presentes, a una ganadería brava de cuyo propietario se haya obtenido el correspondiente permiso (de lo cual yo me encargo).

2º) Que, una vez en ella, los vaqueros de la finca encierren un toro en un corral abierto y lindante con la placita de tientas. Toro que será custodiado por el personal del señor Mosterín para garantizar que nadie le moleste o incurra en cualquier tipo de “torturas” para irritarlo.

3º) Que transcurrido un tiempo razonable, con el beneplácito del profesor Mosterín se le abra al toro la puerta de la plaza, dirigiéndole a ella y se le encierre dentro.

4º) Que en la plaza no se someta al toro a castigo alguno. No habrá, pues, divisa, varas ni tampoco banderillas, éstas sobre todo para no poner en peligro la integridad física del señor Mosterín.

5º) Que el señor Mosterín se comprometerá a esperarlo en el ruedo; cosa que se supone llevará a cabo sin el menor riesgo, ya que, si como él mantiene “dos no pelean si uno no quiere”, menos pelearán en este caso, pues serían ambos –el pacífico bovino (según Mosterín) y el propio filósofo– los que no desearían la pelea.

6º) Si por cualquier casualidad, se observara cierta irritación en el toro, tampoco deberá ser esto motivo de alarma, pues, poniéndose el señor Mosterín de rodillas, el animal aceptaría el gesto como de sumisión y acatamiento y renunciaría a embestirle, como el profesor afirma.

Eso es todo.

Aceptando este reto, el profesor Mosterín tendría una oportunidad única para demostrar experimentalmente la veracidad de sus afirmaciones, cosa que de cumplirse no sólo me obligaría a reconocer públicamente mi error y a expresarle del mismo modo mis disculpas, sino que otorgaría a la causa antitaurina una fuerza y credibilidad extraordinarias. En caso contrario, el señor Mosterín estaría obligado a desdecirse públicamente de sus afirmaciones y reconocer que éstas no se atienen a la verdad.

Ahora bien, si el señor Mosterín rehusara recoger este guante, no sólo ratificaría mis sospechas de que es un simple embaucador, sino que quedaría por embustero (también por cobarde) ante todas las personas de buena voluntad que han venido creyendo en sus palabras.

Sr. Mosterín, el reto está lanzado. Ahora le toca a usted mover ficha.

P.D.: Este texto ha sido enviado, con el ruego de su publicación (o difusión), no sólo a la revista 6TOROS6 donde colaboro, sino a la revista APLAUSOS, a los principales diarios y televisiones nacionales, así como a las agencias de noticias, a los portales Burladero.com y Mundotoro.com y a diversas páginas web taurinas y antitaurinas, incluida la del profesor Mosterín.

· Santi Ortíz es Licenciado en Ciencias Físicas, en la especialidad de Física Teórica, por la Universidad de Sevilla. Actualmente es profesor de Física y Química en el Instituto de Enseñanza Secundaria, Cristóbal Colón, de Sanlúcar de Barrameda y además de escritor y cronista taurino es matador de toros retirado.














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jueves, 29 de julio de 2010

La espada de Alconétar

En Garrovillas (Cáceres), en 1931, fue hallada una espada en la zona de Alconétar, en el fondo del río Tajo, al hacerse el puente de la línea férrea.



El arma es toda de bronce, fundidas la hoja y la empuñadura de una vez formando una sola pieza.

Su longitud actual es de 67 cm. pues le falta la punta, con la que alcanzaría unos 74 cm. La hoja mide 56,8 cm. de larga.


Tiene muescas a cada lado debajo de los hombros, que determinan las bases de las aletas. Su forma es, ligeramente, la llamada pistiliforme.

En el cuarto inferior la hoja se estrecha rápidamente para iniciarse la punta en la forma llamada "gota de sebo". En medio, a lo largo, tiene un grueso nervio que termina en punta antes de llegar a la de la espada; este nervio está limitado por dos surcos en toda su longitud.



La empuñadura es de bronce, maciza y lisa.



El estado de conservación era bueno en el momento del hallazgo. La punta ya le faltaba en el momento en que quedó abandonada definitivamente la espada, dejando algo doblada la hoja, junto a la fractura al romperse la punta.

La espada estaba intacta, tal y como salió del molde; los filos no fueron nunca repasados y toda la superficie estaba sin desgaste alguno, conservando la impresión del granulado del molde en que se fundió, lo que prueba que la espada no llegó a usarse como tal arma.

El tipo al que pertenece es típico en el último periodo de la Edad del Bronce, del que han aparecido en la Península Ibérica varios ejemplares.

Por sus características, su origen debe ser buscado más bien en el mundo Atlántico.

Según las pruebas del carbono-14, podría fecharse en torno al año 1.200 antes de Cristo.

Se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.













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viernes, 16 de julio de 2010

Celebración en Londres de la victoria española mundial en el Mundial de fútbol

España ha ganado, por primera vez en su historia, el Campeonato Mundial de Fútbol, cuya edición de 2010 se ha celebrado en Sudáfrica.

Pongo un video de Youtube para ver cómo los españoles residentes en Londres lo han celebrado. Ha sido especialmente en Picadilly Circus, lugar habitual de las celebraciones españolas.

Lo realmente importante aparece en los segundos 43, 52 y 60.







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martes, 13 de julio de 2010

El Risco de San Blas: ¿algo inédito?

He estado en Alburquerque, población de la provincia de Badajoz, donde he admirado el castillo de Luna y la muralla. Después de pasear por su casco antiguo me encamino al Risco de San Blas para contemplar las pinturas rupestres allí existentes, que fueron de las primeras en su género estudiadas en España, a principios del siglo XX.

Hay que coger el coche. Conforme nos acercamos al lugar nos llama la atención la Cruz en lo alto del roquedo.

¿Es un lugar sagrado, apropiado para poner símbolos religiosos? ¿O es un lugar no sagrado en principio pero importante, tanto como para merecer sacralizarlo con una cruz coronadora?



Al llegar al Risco nos encontramos con un edificio en ruinas; se trata de la antigua Ermita de San Blas, que presenta un pórtico y su techo es bóveda de cañón elaborada con ladrillo.

Me resulta curioso que venga buscando pinturas rupestres y me encuentre una ermita cristiana. Vuelvo a preguntarme. ¿Es casual o responde a un motivo?



Tiendo a pensar que la ermita no fue levantada ex novo (aunque no sería extraño). Pudo haber aquí previamente un punto de culto a alguna divinidad romana o prerromana. La proximidad de las pinturas abona en esta dirección y me apoyo en el dato de que la Roca de los Moros, en Lérida, contiene entre sus pinturas rupestres una inscripción latina de carácter religioso precristiano. Es decir, el carácter cultual de un lugar se pudo mantener desde la Prehistoria hasta tiempos romanos, cristianos y medievales; además la ermita de San Blas se mantuvo activa hasta la modernidad.

Desde el Risco hay una vista panorámica donde impera el atractivo del castillo.



Hernández Pacheco publicó las pinturas por primera vez en 1916. Henri Breuil las estudia también ese mismo año y las publica en 1933; el abate hizo un calco en el que se recogen dibujos que hoy día ya no existen o se han vuelto invisibles por el paso del tiempo.



Hipólito Collado, buen conocedor del arte rupestre extremeño, estudia las pinturas del panel en 1997 y las separa en dos fases, correspondientes a dos momentos de diferente antigüedad. Las de la Fase 1 están realizadas en color anaranjado y las de la Fase 2, en color rojo ocre (vinoso, dice él).

La diferencia de antigüedad puede sacarse básicamente de dos hechos; las anaranjadas están más desvaídas y además algunas de ellas soportan dibujos rojos que se les han sobrepuesto. La diferente datación puede sacarse también de la tipología de los dibujos, pero esto es un punto resbaladizo que admite disparidad de criterios, aunque cualquiera es libre de ver en algunas formas una homogeneidad que permita agruparlas por épocas.



La mayoría de los dibujos son esquemas antropomorfos; algunos están dotados de trazos que pueden significar adornos personales como diademas, penachos o cascos de cuernos. También hay esquemas a base de varios pequeños trazos verticales u horizontales interpretables unos como animales muy simplificados y de difícil interpretación otros (tan difícil que en otras estaciones este tipo de pictogramas han sido interpretados como cómputo de rebaños por algunos autores, como los Topper).

En 2006 se procede a la limpieza y nuevo calcado de las pinturas, además de instalar una estructura metálica para una cómoda observación, junto con un cerramiento protector.



A la derecha del panel estudiado y protegido he encontrado un panel nuevo, no recogido en el calco de 2006.

En él aparecen dos dibujos esquemáticos ancoriformes, uno sobre otro, con clara intención antropomórfica. A unos scuarenta centímetros a su derecha hay restos de otra posible pintura, totalmente desvaída. Asimismo, a la izquierda, como a metro y medio dentro del mismo abrigo, hay otros restos de otra probable representación, difícilmente interpretable aunque me inclino por otro antropomorfo, en esta caso con representación de la cabeza, que pudiera ir adornada con dos trazos, posible indicación de casco con cuernos.



¿Se trata de dibujos inéditos? Espero que algún lector ayude a salir de la duda. Es posible que Collado los conozca, pero no estoy seguro porque, aunque ciertamente en algún lugar habla de dos abrigos en Alburqueque, es también cierto que, por otro lado, no habla de al menos tres abrigos que Breuil sí señaló en este Risco. Estos tres abrigos o Collado no los conoce o simplemente sus dibujos han desaparecido con el paso del tiempo y han quedado ilocalizables.

Me quedo pensativo. Si dibujos que fueron recogidos en calco, hace tiempo, hoy ya no existen, es muy seguro que otros dibujos habrá inéditos por ahí y que dasaparecerán sin haber llegado a ser conocidos ni quedar testimoniados.









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viernes, 9 de julio de 2010

En la JP Race

Ayer B. participó en la JPMorgan Corporate Challenge Race en Battersea Park.

Corrió los 5,6 km en 26’ 28’’.

Quedó el 3.167 de los 11.538 hombres. 199 mujeres hicieron mejor tiempo que él.

En total quedó el 3.366 de 18.000 personas. No está mal!

lunes, 21 de junio de 2010

Sobre tumbas antropomorfas en piedra

El tema de las tumbas antropomorfas en piedra me sirvió para colgar mi primer comentario en el portal de Celtiberia.net, ya cerrado al público, con motivo del poblamiento cacereño de Pozo Mohedano.

Allí decía Jugimo que González Cordero era quien más había estudiado las tumbas excavadas en roca que están repartidas por la provincia de Cáceres. Bien, pero no debemos olvidar que ya en 1911 Sanguino Michel las trató con motivo de la inspección de la finca de Las Torrecillas, en Alcuéscar, y muy posteriormente Fernández-Oxea las volvió a tratar con motivo de “Seis inscripciones romanas en tierras cacereñas”.



Más recientemente, Ramos Rubio ha publicado las tumbas excavadas en roca de los alrededores de Trujillo, que González Cordero no había citado. Están en Huertas de Ánimas; en el convento de Santa María; en Aguas Viejas; en la finca «La Redonda»; en Huertas de Belén; en la finca «Calderonas» y en «La Costera» junto a la carretera de Plasencia.

Ramos explica que unas están individualizadas, sin formar necrópolis completas y otras, las menos, sí las forman como en la Huerta de la Aldea, en Mata de Alcántara, o (añado yo) la de Arroyo de la Luz, presentada por Jugimo en el antecitado portal. Él efectivamente también considera que se trata de tumbas fechables entre los siglos VI y VII d. C.

La mayoría de las tumbas no están orientadas de modo predeterminado sino que buscan más bien su mejor colocación en la roca. Existen en Trujillo dos cubiertas, de lajas de granito, próximas a sus tumbas, sobre las cuales habrían estado puestas un día; posiblemente se añadiría tierra para reforzar el sellado de la tumba.

El difunto, quizás vestido, era enterrado sin féretro pues estas tumbas generalmente constituían a la vez ataúd y fosa.

Respecto a los ajuares en las tumbas no ha sobrevivido más que hebillas o broches que ceñían la mortaja como los localizados en las tumbas de Alcuéscar o Robledillo de Trujillo. La inmensa mayoría de las tumbas de piedra, es bien sabido, han sufrido el saqueo más completo.

En otros lugares de España también han sido estudiadas tumbas de diversas variantes. Están los estudios de Fabián y de Santonja en Salamanca, de Del Castillo en Soria, Logroño y Burgos, de Bielsa en Zaragoza y de Golvano en Segovia.

Por último, no quiero dejar de citar la tumba antropomorfa en roca curiosamente situada en la alto de la Sierra del Aljibe en la provincia de Cádiz y que da nombre al pico de Pilita de la Reina. Se la ofrezco al lector.



No lejos de ella hay otros ejemplares, circundando lugares emblemáticos en arte rupestre esquemático como el abrigo de Bacinete o el Tajo de las Figuras; en éste, por su forma dieron nombre a la sierra: Sierra de las Momias o de la Momia. Esta ubicación daría para reflexionar sobre las cronologías y la reutilización, en donde creo que hay mucha tela que cortar.











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El expropiador arrepentido

Miguel Boyer, ministro de Economía y Hacienda entre 1982 y 1985 durante la primera legislatura de Felipe González, fue el factotum de la expropiación de Rumasa.


Hoy, en un desayuno organizado por Nueva Economía Fórum, Boyer ha confesado que, de haber sabido que el país se recuperaría en un plazo de tiempo no muy extenso, hubiera dejado caer Rumasa por sí sola.

sábado, 19 de junio de 2010

La Virgen del Pajarito

Hace quince días me llevé una agradable sorpresa. Estaba yo en la jerezana basílica de la Merced, edificio básicamente barroco con detalles arquitectónicos de otros estilos, y entré en la capilla Riquelme, donde reposan los restos de Primo de Rivera, que es donde habitualmente se veneran los titulares de la Hermandad del Transporte, imágenes, una, dieciochesca de escuela genovesa y, otra, neobarroca del XX. Se trata de una capilla gótica; me agrada contemplar su bóveda, que presenta un nítido contraste con la de la nave principal, mixtificada. También hay un San Sebastián y un San Cristóbal (patrón del transporte), con un Crucificado en lo alto, de buena factura pero de data para mí desconocida.

De pronto descubro una imagen de pequeño tamaño que está en el suelo, sólo soportada por una tarima de madera. Es una Virgen que porta al Niño es su brazo izquierdo y muestra unos rasgos arcaizantes, que la diferencian de las demás imágenes que habitan la capilla.

Muestro mi sorpresa a M, que me acompaña, y rápidamente se la califico como talla gótica, de la que desconocía su existencia, aparte de que en esta ciudad hay poco gótico en escultura.

(clickar sobre la foto)



Es imagen policromada. La cabeza muestra huellas de haber llevado una corona en tiempos, porque está como rozada en la parte superior. Se ve una ranura en lo alto, supongo que para la fijación de dicha corona. El Niño porta en las manos un pájaro. Los ojos son achinados y las caras redondeadas. La Virgen tiene el cabello trabajado en la mitad inferior y todo su cuerpo hace una pequeño giro a la izquierda (lo que suelo llamar la maternidad gótica).

Busco al comendador de la basílica para que me informe algo sobre la imagen pero no lo encuentro. Acudo a los miembros de la Junta de la Hermandad del Transporte que andan por la sacristía y ninguno me sabe dar explicación. Una señora me acompaña a la capilla y le muestro la imagen; su reacción es encogerse de hombros.

Me preocupa que nadie sepa nada porque indica que la imagen está en riesgo de cualquier golpe descuidado o de cualquier maltrato ignorante, de tan accesible como la han colocado.

Un día de la semana siguiente me encuentro por la calle de modo casual (y raro, porque nunca lo veo) al comendador, don Felipe Ortuno, y me dirijo a él para preguntarle sin rodeos. ¿Qué datos sabe de la Virgen que está desde hace poco en la capilla de Primo de Rivera? ¿Por qué está en el suelo, al acceso de cualquier gamberro?

(clickar sobre la foto)



Me sonríe y rápidamente explica. "La llamamos la Virgen del Pajarito. Es una terracota. Se atribuye a Mercadante de Bretaña o a algún miembro de su taller". Se confirman mis sospechas de su antigüedad. Le indico que no sería raro puesto que en la catedral jerezana se conserva la imagen "Cristo de las Ánimas" que también está atribuida a Mercadante y aquí cerca, en Sanlúcar, hay otra imagen de este escultor gótico del siglo XV. ¿Por qué a la basílica de la Merced no pudo llegar otra? De todas formas, se trata de una pieza de valor que hay que cuidar. ¿Se ha escrito algo de ella? Me responde que no, salvo una cita en una enumeración de obras de Mercadante que hace años realizó un estudioso del patrimonio de las Hermandades.

¿Por qué está ahí y no en otro lugar más protegida?

La respuesta es que hasta hace unas semanas se mantenía sobre una peana a un cierta altura en el muro del Evangelio en la nave principal pero por problemas de sujección se quitó y se llevó provisionalmente a donde ahora está, con la idea de que en cuanto se pueda será llevada a una hornacina que hay en la sacristía. Me despido dándole las gracias y pidiéndole que cuiden esa imagen, tan desconocida de los jerezanos pero con el valor de la verdadera escasez.

(clickar sobre la foto)



Vuelvo otro día armado de la cámara y hago las fotos que ilustran este post.

Me fijo ahora mejor y ya orientado a las características del bretón. Empiezo a verle parecidos por todos lados con las imágenes de terracota que adornan las portadas laterales de la fachada principal de la catedral de Sevilla. Me resaltan los pliegues. Ahora comprendo lo de los ojos achinados; y hasta las caras un tanto etruscas. Veo detalles de Mercadante donde antes no los habría visto. ¡Qué cosas!

Incluso el pajarito que sostiene el Niño en sus manos empiezo a creer que es un pequeño pelícano. Pero no, que me embalo. Se trata de un pajarito creo que no simbólico, simplemente un detalle de entretenimiento infantil. El artista lo representó en actitud de atusarse con el pico el ala izquierda. Una leyenda medieval habla de un pajarito que, con agua del río llevada en el pico, limpiaba la imagen de la Virgen que presidía el puente jacobeo de Puente la Reina (Navarra); ahora esa imagen se conserva en la iglesia de San Pedro y se la conoce como "la Virgen del Pajarito".

Curiosamente, en Badajoz hay otra imagen conocida como La Virgen del Pajarito y sin embargo no lleva pajarito ninguno.

Para terminar dejo dos preguntas.

¿Se inspiraría Mercadante en la imágenes de la misma advocación que hay en Olivares (Sevilla) y Cumbres de San Bartolomé (Huelva)?

¿Se inspirarían en esta imagen de Jerez Luis de Morales para su cuadro de La Virgen del Pajarito (donde bebió Bernardo Bitti) y Murillo para su cuadro de la Sagrada Familia del Pajarito?

Los lectores de este blog, habitualmente más ilustrados que yo, tienen la palabra.







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