domingo, 18 de noviembre de 2012

Fiesta campera en Conil

Hoy he toreado. Lo apuntaré: dieciocho de noviembre.

El presidente de la Peña "El Albero" de Conil me cursó invitación para participar de la convivencia anual que organizan con motivo del Día del Socio. Se la acepté encantado.

He salido a media mañana con M. Cuando llegamos había ya unas ciento cuarenta personas. El presi me recibió con su amabilidad habitual y me presentó a socios que yo no conocía.

Había un venenciador y todo el mundo estaba probando manzanilla. La podíamos acompañar de pescaíto frito. No está mal para empezar, pero lo mejor vendría luego.

Hay una plaza de tientas, amplia. Tenían preparados dos erales convenientemente despuntados para soltarlos. En los menesteres del desenjaule estaba ED, a quien hacía mucho que no veía; fue una alegría. Pude ver también a "Platerito de Cádiz", que en sus tiempos de novillero se hizo famoso por poner las banderillas con la boca; era amigo de Eduardo el Cano, con quien traté en Algodonales y con quien fui una noche al matadero de Cádiz a buscar vacas para torearlas en los corrales (¡qué tiempos aquellos!).

Bueno, que empiece la fiesta. Soltaron el primero y yo me bajé pero sin trebejos; me quedé en los alrededores de un burladero. Se lucieron el Guerra y el Banquete, mientras ED hacía de director de lidia. Aunque el suelo estaba embarrado, el bicho aguantó bastante.

La comida se ofreció en un salón muy bien preparado. Los langostinos no podían estar más frescos y las patatas con carne me hacían pensar que la segunda sesión de toreo iba a resultar dificultosa por las digestiones pesadas.

Estamos en la plaza de nuevo y salen los mismos que por la mañana. En el tendido estaba todo el mundo viendo sin pagar. En éstas, el presi se acerca a mi burladero y me dice "ahora tienes que salir" dándome su muleta y estoque. "No me metas en un compromiso"; me entraron ganas de dudar pero no podía echarme para atrás.

Le eché valor y me fue a los medios. El bicho me parecía más grande que desde el burladero. Le hice una serie con la mano derecha; después una serie con la izquierda iniciada con un ayudado. Me pegó un pitonazo en la rodilla pero pude rematar con el de pecho. "Ea, por ahora ya es bastante". Cuando me puse detrás del burladero empecé a respirar todo el aire, que me parecía que me faltaba; las pulsaciones debían llegar a doscientas. Cerré los ojos y me sentí muy importante. Esperaba que M. me hubiera cogido en una foto.

Cuando volvemos al salón para el café y los dulces, allí está ella de charla con una corrobla y me pregunta "¿qué, has toreado?". "¿Pero no me has visto?, ¿para eso tanto esfuerzo? Anda, acércame un mantecado de la bandeja y échame café".



Menos mal que allí estaba la mujer de ED con la cámara en ristre para dejar constancia del acontecimiento; si no, alguno iba a pensar que lo que he contado era exageración.


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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los Garrochistas de Bailén y "España, Jerez"

En 1808 la Guerra de la Independencia enfrentó al pueblo español contra el ejército invasor francés.

El 2 de Mayo que se vivió Madrid supuso la ocupación de España y, a la vez, la organización de los patriotas. Al bajar Dupont a Andalucía, los patriotas andaluces reaccionaron cuando empezaron a contemplar desmanes y abusos de las tropas francesas.

El general Castaños agrupó, junto a su ejército, a gentes de toda clase social huidas de otras regiones, y que deseaban vengar la afrenta. Entre ellas estaban los garrochistas, la mayoría de Jerez de la Frontera, y también algunos de Utrera; serían unos cuatrocientos.

Según Gómez Imaz, los garrochistas cubrían su cabeza con un pañuelo rojo atado a la nuca, con los picos cayendo sobre la espalda sobre una redecilla que envolvía la coleta. El sombrero era de tipo calañés con moña. La chaquetilla corta se adornaba de hombreras y caireles. El chaleco medio abierto dejaba ver el pañuelo atado al cuello. La faja era negra o roja. El pantalón llegaba por debajo de las rodillas y el botín dejaba ver medias azules o blancas. Su armamento estaba formado por un cuchillo de monte, escondido en la faja, y una garrocha de las que usaban para picar y derribar toros; las puyas habían sido sustituidas por puntas de lanza.

En la década de los cuarenta del siglo XX, Rodríguez del Rivero publicó los nombres de muchos de los que se ofrecieron voluntarios para esta unidad. Se conservan en el archivo municipal de Jerez. De uno se dice: "Antonio Martín presenta a su hijo Juan Martín con su caballo y garrocha de torear".



Los garrochistas se pusieron a las órdenes directas del general Manuel de la Peña. Tres días antes de la batalla en Bailén tuvieron un protagonismo en la toma de Mengíbar, en la cual murió el capitán José Cheriff; también murieron algunos garrochistas.

Sin embargo, el 19 de Julio fue cuando se incorporaron, en Bailén, a la Historia. Sus dotes de jinetes y lo ligero de su equipaje les permitían maniobrar con rapidez entre los campos de olivos. Cargaron a galope y formación en cuña contra la vanguardia francesa, a la que destrozó el ala izquierda; siguieron adentrándose hasta el grueso del ejército al grito de: ¡España, Jerez, a por ellos, como a las vacas! El choque fue tremendo; los garrochistas se cebaron con los franceses, pero la superioridad numérica de éstos acabó imponiéndose al valor de aquéllos. Sólo sobrevivieron treinta.

Aquellos paisanos voluntarios de Jerez y Utrera asombraron a los napoleónicos por su bravura, su indumentaria y especialmente su armamento; las garrochas de tres metros de largo no se habían visto en una batalla moderna. El 22 de julio, el general Reding envió a Castaños un parte donde calificó a estos voluntarios de “bisoños triunfadores de las águilas napoleónicas”.

El 24 de agosto las tropas de Castaños entraron victoriosas en Madrid. Allí iban los pocos garrochistas jerezanos sobrevivientes, causando la admiración de todos.

Después de Bailén, los garrochistas jerezanos siguieron engrosando la caballería del ejército español.

En febrero de 1810, cuando las tropas francesas ocuparon Jerez, fue colgado en las plazas un bando que decía: “Todo individuo que auxilie a los garrochistas será fusilado o ahorcado. El que avise para prenderlos será gratificado con cuatrocientos reales y si el mismo es soldado será ascendido”.

No había bando que valiera. Los garrochistas siguieron participando en la guerra hasta la salida definitiva de los franceses de España. Desde entonces es común, cuando hay motivo de alegría, gritar "España, Jerez".

Fernando Villalón cantó a los Garrochistas de esta manera:

Garrochistas de la Ysla,
los de las overas jacas,
yegüerizos de Xerez,
los de las corvas navajas;
caballistas los de Utrera,
los de la marisma llana.
Ni Bailén tiene campiña,
ni los Dragones corazas;
ni Doupont es general,
ni Castaños tropas manda.
¡Viva Don Miguel Cherif
y Don José de Sanabria!
(Tres mil caballos tendidos
apenas la arena rayan).

En Jerez hay una calle rotulada con el nombre de "Garrochistas de Bailén". Como sabe a poco, algunos (entre ellos, Mariscal Trujillo) han reclamado que se erija un monumento que recuerde la gesta de estos héroes jerezanos. Apoyamos.







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El Puente de Alcántara sin el Pantano



domingo, 14 de octubre de 2012

Ermita de los Santos Mártires en Medina Sidonia

La ermita de los Santos Mártires en Medina Sidonia se encuentra en la campiña, a los pies de la colina sobre la que se asienta el pueblo.

Se designó en otro tiempo Santiago del Camino.

Fue consagrada después de reconstruida en el 630 por el obispo Pimenio.

Originariamente había sido una domus eclesiae, establecida en una villa romana del siglo primero, donde después se construyó el templo. Perteneció probablemente a un noble patricio romano de Medina.

Vendrían después los tiempos difíciles del siglo tercero y principios del cuarto, con las persecuciones, los Santos Mártires y la destrucción de la ermita.

Con la expansión visigoda, fue reconstruida el año 630 y consagrada.

Luego vendrán los años de convivencia pacífica mozárabe.

En el año 1666 se trae de Italia la Virgen de Loreto que preside el templo.

Se ha mejorado la carretera próxima pero se ha eliminado el sendero que desde el Corredor de las Dos Bahías daba acceso a la ermita.

viernes, 12 de octubre de 2012

Fiesta Nacional: manifestación en Barcelona

La plaza de Cataluña de la Ciudad Condal acoge, desde las 11 de la mañana de este día de la Hispanidad, a miles de vecinos -6.000 según la Guarda Urbana y cerca de 100.000 según los organizadores- de Barcelona. Intelectuales, catedráticos, escritores y políticos han querido gritar hoy, alto y claro, que "Cataluña somos todos", como reza el lema de la concentración.

Las banderas catalanas se han juntado con las españolas en mástiles y carteles que dibujaban un corazón en cuya primera mitad era rojigualda y la otra señera. Los altavoces instalados en la plaza dejaban escuchar música flamenca y Sevillanas en los minutos previos a que comenzasen los discursos.



Visiblemente abrumado por el rotundo éxito de convocatoria, el portavoz del movimiento cívico organizador de la concentración de este 12 de octubre en la Plaza de Cataluña ha trasladado a los medios de comunicación su profunda satisfacción y alegría por el seguimiento que ha cosechado el acto.

A las 12 del medio día se leía un manifiesto en el que se proclamaba que "queremos expresar que somos catalanes y españoles". "¡Cataluña somos todos!" Continúa el manifiesto, "no queremos que algunos pretendan erigirse en los representantes de todos los catalanes. No queremos que se nos imponga una realidad ajena".

Diversos miembros de la plataforma han manifestado su intención de continuar en la defensa de la unidad española y de los intereses de Cataluña.








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viernes, 5 de octubre de 2012

La palabra de honor

En México existe el HEROICO COLEGIO MILITAR DE MEXICO fundado en tiempos del virreinato de Nueva España en 1675. Sus componentes han luchado por su tierra honorablente desde su fundación hasta hoy en día, y como muestra está este relato.

Don Carlos Fuero, heroico militar mexicano, se formó en dicho colegio; murió en 1892 (hace 120 años ahora). Llevan su nombre calles en la ciudad de Saltillo, en Coahuila y en Parral, Chihuahua. Esta es una de las anécdotas de su vida:

En la guerra civil entre los partidarios de Maximiliano y los juaristas, a la caída de Querétaro, quedó prisionero de los juaristas el General don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano. Fue condenado a muerte y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero.

La víspera de la ejecución, dormía el Coronel cuando su asistente lo despertó. El General Del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él. Se vistió de prisa el coronel Carlos Fuero y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que don Severo había sido amigo intimo de su padre.

- Carlos - le dijo el General, - perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor.
Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.

- Mi General-- respondió Fuero, -no creo que sea necesario que vengan esos señores.

- ¿Cómo? - se irritó el General Del Castillo. - Te estoy diciendo que deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario?

- En efecto, mi General – repitió el Coronel Republicano. – No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese.

Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria.

- Pero, Carlos - le respondió emocionado. - ¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento?

- Su PALABRA DE HONOR, mi General - contestó Fuero.

- Ya la tienes ! - dijo don Severo abrazando al joven Coronel.

Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia:

- El señor General Del Castillo va a su casa a arreglar unos asuntos. Yo quedaré en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted despertar.

A la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Fuero, General Sostenes Rocha, el encargado de la guardia le informó lo sucedido. Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente.

Lo despertó moviéndolo.

- ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General?

- Ya volverá -- le contestó Fuero. - Si no, entonces me fusilas a mí y asunto arreglado.

- Pero Carlos, ¿aún crees que existe el honor en México, como en tiempos de nuestros abuelos españoles?

En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.

- ¿Quién vive? - gritó el centinela.

- ¡México! - respondió la vibrante voz del General Del Castillo. - Y un prisionero de guerra.

Cumpliendo su PALABRA DE HONOR volvía Don Severo para ser fusilado.

El final de esta historia es muy feliz. El General Del Castillo no fue pasado por las armas. Sostenes Rocha le contó a don Mariano Escobedo lo que había pasado, y éste a don Benito Juárez. Este, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra Fuero.

Ambos eran hijos del COLEGIO MILITAR; ambos hicieron honor a la Gloriosa Institución.







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jueves, 27 de septiembre de 2012

En un jurado taurino






Hoy he participado, por primera vez en mi vida, en un jurado taurino.

Ha sido en el jurado de los premios que concede la Peña Taurina El Albero, de Conil, referidos a la temporada taurina (veraniega) de El Puerto de Santa María en el año 2012.

La reunión ha tenido lugar en la sede de la peña. En ella me han llamado la atención dos cosas.

La primera es que se admiten votos por correo. Me parece que el miembro de un jurado que manda un voto por correo falta el respeto a los demás miembros que se molestan en ir, sobre los cuales parecen adoptar una actitud de superioridad: "tú tienes que hacer acto de presencia y yo soy tan importante, que recurren a mí aunque no pueda ir". No se debería aceptar tal. Si alguien no puede acudir, pues que lo justifique y que no intervenga; la próxima vez acudirá. Si, por contra, no quiere acudir, pues que no se le invite más. La razón de la presencia física es que, para otorgar un premio, es posible, y conveniente, que surja el debate; de la discusión sale la luz. Si uno no está ¿cómo va a debatir? Otra cosa sería un jurado tipo Eurovisión, lo que no es el caso.



Otra cosa es que, durante el debate entre los presentes, se produjo un empate a votos entre dos nombres propuestos para uno de los premios. Votamos por segunda vez y volvió a salir empate. Entonces se decidió que el presidente, de la Peña y del jurado, ejerciera su voto de calidad, adjudicando el premio al candidato por el que había optado el presidente. Esta situación creo que no es la más deseada, pues puede dar lugar a suspicacias que perjudicarían el prestigio del premio. Se solucionaría fácilmente para la próxima ocasión nombrando como miembros del jurado a un número impar de miembros y realizando sucesivas votaciones eliminatorias hasta acabar en dos candidatos sin admitir abstenciones; el que se quiera abstener que se quede en casa y decida no participar en un jurado calificador.

Le haré llegar a la Peña estas dos reflexiones, por si quieren adoptarlas en las bases de su próxima convocatoria.

Los premiados, finalmente, han sido Pérez Mota, como triunfador de la temporada; Ángel Puerta, como mejor novillero, y Joselito Gutiérrez, como autor del mejor par de banderillas. Los premios a la mejor puya y a la mejor ganadería han sido declarados desiertos.

Hemos cerrado la reunión compartiendo una cena informal ofrecida por la peña.

He vuelto satisfecho a casa, con la emoción de la novedad en el cuerpo.








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viernes, 14 de septiembre de 2012

Toros en El Puerto durante la Guerra de la Independencia

Al amable conserje de la Plaza Real

1. Antecedentes taurinos

En el siglo XVIII las corridas de toros se celebraban por privilegio real y con la finalidad de prestar con sus rentas servicios de beneficencia y hacer obras públicas.

Desde 1768 el Hospital de la Divina Providencia de El Puerto gozó de la concesión de organizar 10 corridas de toros de muerte al año, como fuente de ingresos para el desarrollo de su función asistencial.



El empresario Esteban Rice contrató a partir de 1803 con el hospital la organización de 100 corridas de toros de muerte durante 10 años, a razón de 2.000 reales de vellón por cada una de ellas.

A tal efecto, Rice construyó una nueva plaza de madera en el ejido de San Francisco.



Dos años después, el 10 de febrero de 1805, la fiesta de toros y novillos de muerte se prohibió totalmente por Carlos IV a instancia del todopoderoso Manuel de Godoy, su valido, y de una parte de los ilustrados.

Esta era la situación en mayo de 1808, a inicios de la Guerra de la Independencia y de la revolución liberal en España.

2. Corridas apaciguantes más que patrióticas

En los años 1808 y 1809



la prohibición de corridas de toros y novillos de muerte tuvo excepciones en El Puerto por razones de orden público, pues con ellas se distraía y tranquilizaba a los sectores populares, de quienes la burguesía, la nobleza, los profesionales liberales y algunos de sus dependientes temían disturbios, difícilmente controlables al encontrarse en el frente de guerra las guarniciones militares destinadas en la ciudad.

Esta fue la razón



por la que la Junta de Gobierno de El Puerto (constituida el 1 de junio de 1808) promovió la creación de una milicia voluntaria, honrada y patriótica denominada Cuerpo Militar de Santa María del Puerto,



con la que se pretendía sustituir a las Milicias Urbanas, cuerpo popular, obligatorio y dependiente del Ayuntamiento.



Simultáneamente a la guerra contra la invasión napoleónica se desarrollaba la revolución liberal en España.

3. Tranquilidad pública versus prohibición

En 1809 fueron programadas dos corridas de novillos (los días 24 y 25 de junio) con motivo de la celebración de la festividad de San Juan.

Pero, como la Junta Central Suprema mantenía la prohibición taurina, tres días antes de su celebración tales corridas fueron suprimidas, según comunicó el oidor Pedro Pinuaga al gobernador de El Puerto, Pedro Regalado de Tineo, marqués de Casa Tremañes, y los carteles anunciadores empezaron a ser arrancados.

La consiguiente indignación popular preocupó seriamente a la Junta de Gobierno de El Puerto, hasta el punto de que, haciendo caso omiso de la orden de la superioridad, decidió que se celebrase las corridas "para conservar la tranquilidad pública", pues, según argumentaban en acuerdo de la sesión del 22 de junio:

El Pueblo ha empezado a conmoverse, y presenta resultas nada agradables, y mucho más temibles son de inferir en la noche de San Juan próxima, donde por una costumbre de España hay cierta condescendencia en el gobierno y livertad en los vecinos.



Toros de muerte en honor a Wellington

Arthur Wellesley, conocido como Lord Wellington, que estaba en el frente de guerra de Badajoz desde principios de septiembre de 1809, viajó a Sevilla y Cádiz entre los días 2 y 9 de noviembre de ese año, para conocer ambas ciudades y tratar asuntos particulares con su hermano Richard, marqués de Wellesley, que desempeñaba la embajada de su país en España.

Con tal motivo, el día 6 o 7 de noviembre se celebró en El Puerto una corrida de toros de muerte en su honor, dada su condición de jefe del Ejército Británico Peninsular. En la lidia del sexto toro, el matador se dirigió a Wellington para decirle que brindaba la muerte del astado por la salud de su rey: Jorge III.

Lord Wellington estuvo acompañado en esta corrida, entre otras personas, por Agustina de Aragón, vestida con uniforme de teniente, según señala Boto Arnau ("Cádiz, origen del toreo a pie", Madrid).



Tan ilustres personajes y la prevención del orden público hicieron posible la excepción de esta corrida de toros de muerte.

William Jacob (comerciante y poltico), que asistió a la corrida, escribió días después:

"La Plaza de Toros es un anfiteatro con capacidad para acoger a catorce mil personas. En esta ocasión no se llenó, y supongo que no había más de diez mil espectadores. La apariencia era asombrosa, y la emoción se desbordaba en cada semblante". Jacob, W. Viajes por el Sur. Sevilla, Portada Editorial

4. Homenaje taurino frustrado a José I

En los 31 meses de ocupación de El Puerto por parte del Ejército Imperial Francés (del 5 de de febrero de 1810 a la madrugada del 25 de agosto de 1812) sólo se celebraron dos corridas de toros de muerte : en febrero y mayo de 1810, a las que asistió poco público.



¿Se debió a los altos precios de las entradas, como dijeron los josefinos, o fue un desplante de la población al llamado Rey intruso y las tropas invasoras napoleónicas?



Durante su visita a la línea de asedio a Cádiz y La Isla, entre los días 16 y 24 de febrero de 1810, José I residió en el Puerto. En su honor y para granjearse la simpatía de la población de la zona, las autoridades josefinas organizaron una corrida de toros de muerte el domingo 18, a cargo, como único lidiador, del famoso Gerónimo-José Cándido.



La Gaceta de Madrid, como no podía ser de otra manera, dio una versión triunfalista de la corrida, pero Gaspard de Clermont-Tonerre, ayudante de campo de José I, escribió:



"Hay en Santa María una famosa plaza para las corridas de toros. El rey dio una a la que asiste (...) Muy pocos vecinos vinieron a consecuencia de una torpeza del Consejero de Estado Amorós, quien, de principio, aumentó el precio de las localidades, en lugar de anunciar el espectáculo gratis con motivo de la presencia del rey. En seguida se hizo saber, pero demasiado tarde, que este espectáculo era gratis".



En medio de las reclamaciones de Vicente García Granados,propietario de la plaza de toros, del pago de los gastos de la corrida regia, que sólo obtenían del Ayuntamiento la respuesta de que carecía de fondos al respecto, el mariscal Victor (jefe del I Cuerpo del Ejército Imperial Francés) decidió dar una segunda corrida, a la que contribuiría la tropa, y ordenó que el déficit de gastos que resultase, junto con el de la anterior, se pagase con los medios que el Ayuntamiento considerase.



Este segundo festejo se celebró en el mes de mayo y arrojó un déficit de 1.670 reales de vellón, que se le abonaron en noviembre. Los 20.173 reales de la corrida regia se le pagaron en julio del Fondo de Propios y Arbitrios.

5. Dos años sin festejos taurinos

Ante los adversos resultados que tuvieron las corridas celebradas en 1810, las autoridades civiles josefinas y los mandos del Ejército Imperial francés no volvieron a organizar más corridas de toros en El Puerto durante el periodo de ocupación.



Además de la ya violenta presencia de una tropas invasoras, la población de El Puerto tuvo que soportar la enojosa situación de tener que alojar a oficiales franceses en sus domicilios particulares, hacer frente a una elevadísima contribución de guerra y ver limitados sus movimientos por el tapiado de la ciudad desde junio de 1811: no eran condiciones favorables para festejos taurinos.



Tras la retirada del ejército francés la madrugada del 25 de agosto de 1812, el Ayuntamiento interino organizó la publicación de la Constitución Política de la Monarquía Española y diversos actos festivos para su celebración durante los días 29 a 31 de agosto.



El mal estado de la Plaza de Toros (puede que no sólo por desuso, sino porque fuese utilizada por los ocupantes, como tantos otros edificios) impidió que pudiesen celebrarse corridas de toros, como se pretendía, por lo que se decidió que la tarde del día 30 se corriesen toros por las calles de El Puerto.

6. Corridas de novillos sin matar e incidentes

Dado que la Regencia (que sustituyó a la Junta Central Suprema a finales de enero de 1810) reiteró la prohibición de la fiesta de toros y novillos de muerte, Esteban Rice (que parece que se refugió en Cádiz o La Isla durante la ocupación francesa en El Puerto) solicitó que las 80 corridas que le quedaban por celebrar de su contrato con el Hospital de la Providencia se sustituyesen por igual número de corridas de novillos sin matar, bajo ciertas condiciones.

Condiciones propuestas por Esteban Rice para obtener la sustitución de 80 corridas de toros de muerte por igual número de corridas de novillos:

- Lidia de 8 novillos en cada corrida, picados, pero con las puntas aserradas, para evitar la muerte de caballos, y posterior castración de los novillos para que sirviesen de bueyes de labor. (Poco después se supo que Rice corría los novillos sin despuntarles las astas).

- Las fechas de celebración de las corridas quedarían a arbitrio del asentista, que ofrecía abonar 3.000 reales de vellón por corrida, con destino, a partes iguales, para la Contribución Extraordinaria de Guerra, alumbrado público y auxilio a niños expósitos, y que solicitaba un aumento de los precios de los asientos.



El Ayuntamiento aceptó la propuesta de Rice, a condición de que la entrada de los asientos de tabla delantera y sillones de sombra se redujesen un real y de que sería facultad del cabildo distribuir el subsidio por corrida con arreglo a las necesidades de la Contribución Extraordinaria de Guerra, Casa de Niños Expósitos, Hospital de la Providencia o Policía de la ciudad (es decir, limpieza y alumbrado).

Mediante real orden de 17 de abril de 1813, la Regencia accedió a la solicitud de Rice, con la prevención al Ayuntamiento de que los días de las corridas fuesen "los que menos perjudiquen a las labores y ocupaciones de la clase trabajadora" y que se observase el mayor orden en las corridas.

Sin embargo, la temporada taurina de 1813 estuvo marcada por dos incidentes violentos ocurridos en las corridas de los días 18 y 26 de julio.



Al inicio de la corrida del día 18 de julio, dos tenientes coroneles y otros dos militares de paisano (los cuatro del Regimiento de Guardias Españolas destinado en La Isla) pretendieron ocupar asientos en el palco de autoridades con entradas falsas; se enfrentaron, insultaron y trataron de agredir al Alcalde segundo constitucional, Agustín de Sorozábal, lo que dio lugar a la intervención de la tropa destinada en la plaza. Los oficiales fueron arrestados. Su situación no se resolvió hasta principios de octubre, merced a la intervención del duque del Infantado.

El día 26 de julio de 1813, un centinela de Granaderos de guardia en la plaza, requerido por un cobrador, le asestó un sablazo en la cabeza a un espectador que no quería pagar la entrada. Ante la alteración generalizada, hubo de intervenir la guarnición de Marina para detener al soldado y restablecer el orden.

La alteración del orden público los días 18 y 26 de julio hizo que el Ayuntamiento suspendiese las corridas programadas para los días 14, 15, 21 y 22 de agosto, para garantizar la tranquilidad pública y el normal desarrollo de las elecciones parroquiales para las Cortes, previstas para esas fechas. La intervención del jefe político de la provincia hizo posible que el Ayuntamiento autorizase corridas para los días 21,22, 25 y 29 de agosto.

7. Nueva plaza y vuelta a los toros de muerte

La destrucción de la Plaza de Toros el día 13 de septiembre de 1813, a causa de un incendio, hizo precisa la construcción de un nuevo coso taurino.

Asentista y Ayuntamiento aprovecharon esta necesidad, así como el precedente que les proporcionaban las Cortes de autorizar en Cádiz corridas de novillos de muerte, para solicitar que en El Puerto se gozase de igual gracia, o al menos que se pudiese matar la mitad de los novillos de cada corrida o sólo los precisos para el abasto público.

El Ayuntamiento aceptó el aumento del precio de las entradas de los asientos primeros de sombra a 16 reales de vellón, pero a condición de que la aportación de Rice subiese de 3.000 a 3.500 reales, y que la nueva plaza se construyese a mayor distancia de las casas.





8. Utilización política de la Fiesta de Toros


















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jueves, 13 de septiembre de 2012

Veinte años de Soto Vargas

Se cumplen dos décadas desde que el banderillero Ramón Soto Vargas, de raza gitana y natural de Camas (el pueblo natal de Curro Romero) fuera mortalmente herido por un utrero del Conde de la Maza en la Maestranza de Sevilla. Aquel 13 de septiembre de 1992 el de Camas pasó a formar parte de la extensa lista de toreros que, con su sangre, han engrandecido la fiesta de los toros.

La crónica del día siguiente, en el Diario 16, firmada por Emilio Parejo, decía: "El banderillero Ramón Soto Vargas, de la cuadrilla del novillero Leocadio Domínguez, murió ayer víctima de una cornada en el corazón que le infirió un novillo de la ganadería del Conde de la Maza a la salida de un par de banderillas en el festejo celebrado en la Maestranza.

Soto Vargas, de 39 años y durante varias temporadas miembro habitual de las cuadrillas de Antoñete, Curro Romero y Rafael de Paula, entre otros, es el segundo torero de plata que muere este año en la Maestranza. Antes, el primero de mayo, cayó mortalmente herido, también con una cornada en el corazón, el subalterno valenciano Manolo Montoliu, al que un toro de Atanasio Fernández cogió también a la salida de un par de banderillas.

La cornada que caló tan hondo en el pecho de Ramón Soto no pareció en un primer momento revestir tan extrema gravedad. El torero salió del par ya con la cornada, dio un traspié y cayó al suelo. Se levantó y pudo dar unos pasos pero pronto tuvieron que recogerlo sus compañeros y ya con el rostro ensombrecido pasó a la enfermería. Al pasar por el callejón camino de la enfermería, se vio palpablemente que sangraba por el pecho.

Pero la novillada continuó y las noticias tardaron en salir de la enfermería. Después de escucharse noticias contradictorias sobre el estado del torero herido, cuando eran algo menos de las diez de la noche, alguien que salió de la enfermería dijo que Soto Vargas estaba "muy mal". "Lo tienen como cogido con alfileres. Han querido trasladarlo a la UCI de la Residencia Virgen del Rocío, pero no han podido porque Ramón está muriéndose".

A las diez y media de la noche salió el doctor Ramón Vila de la enfermería. El cirujano jefe de la Maestranza, casi sin habla, comenzó diciendo: "Me encuentro muy mal, a punto de dejar esto. Es que han sido este año dos cornadas mortales en el corazón…". En el parte que firmó el doctor Vila se decía que "la herida producida por el asta del novillo interesó la cara anterior del hemitórax izquierdo, penetrando en cavidad pulmonar con rotura de híleo pulmonar y desgarro de vasos hiliares".

El banderillero ingresó en la enfermería con parada cardiorrespiratoria y shock traumático. Se le intervino quirúrgicamente con transfusiones masivas por tres vías. "Pero", dijo el doctor Vila, "desgraciadamente, había perdido mucha sangre y esto le debió afectar al cerebro".

Ramón Soto Vargas, deja viuda y dos hijos".











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martes, 28 de agosto de 2012

Aniversario de la muerte de Manolete



Un 28 de agosto (el de 1947) fue cogido Manuel Rodríguez "Manolete" por el miura "Islero".



Vamos a recordarlo hoy viendo el parte médico firmado en la enfermería de la plaza de Linares.



¿Qué decía?

"Al terminar la lidia del 5º toro, ha ingresado en esta enfermería el diestro Manuel Rodríguez (Manolete), con una herida por asta de toro situada al nivel del triángulo de Scarpa (1) con destrozo de la piel, aponeurosis, fasciacribiforme sección de la vena safena en su porción del cayado y grandes destrozos musculares contusionando el paquete vasculonervioso en una extensión de unos 5 cm. con dos trayectorias, una de 25 cm. de longitud hacia arriba, afuera y ligeramente atrás y otra de unos 20 cm. hacia abajo y afuera, hasta la cara externa del muslo, con grandes destrozos musculares, intensa anemia aguda por hemorragia y fuerte schock traumático, de pronóstico muy grave.

El Médico delegado. Firma F. Garrido. 28-VIII-47

(1) del muslo derecho.

Sr. Presidente de la Corrida de toros
celebrada hoy día de la fecha.

Linares"














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domingo, 19 de agosto de 2012

Es la sangre

Transcribo un artículo firmado por Rafael Núñez Huesca y publicado en Libertad Digital. Trata sobre la familia de los Abascal. Son un ejemplo.


"Nada más alejado del Lacoste, jersey sobre los hombros y mocasines de borlas estilo pepé que esta familia de vascos. Austeros, sencillos, generosos y de trato extraordinariamente cercano. La imagen que, en definitiva, teníamos de lo vasco.

Cuando uno imagina a hombres que viven la cotidaneidad de la amenza terrorista; a hombres cuya principal actividad política ha sido dar sepultura a otros hombres, amigos por lo general; cuando uno configura un retrato mental de estas gentes, digo, el lápiz dibuja tipos huraños, amargados por la incertidumbre del quién será el siguiente. Y el lápiz se equivoca. De medio a medio. No son así.

Para un hombre recto, íntegro, no hay mayor satisfacción que el cumplimiento del deber; el de los Abascal es reivindicar la españolidad de las provincias vascas, que llevan un siglo ahogándose en los dogmas de Arana; triturando los puentes culturales, históricos y emocionales que vinculan aquella españolísima tierra con las del resto de España.

Manuel Abascal Pardo tiene hoy 92 años, antiguo alcalde de Amurrio y responsable en gran medida de la industrialización del pueblo. Recibía, en plena borrachera etarra, sentencias de muerte en el buzón, cartas de extorsión les llamaban algunos; impuesto revolucionario, algún miserable. Todas las rompió.

Santiago Abascal Escuza, el hijo, lleva celebrando el día de la Hispanidad en el Valle de Ayala, Álava, desde que tiene uso de razón. Tres son las veces que la canalla etarra ha intentado liquidarlo, y tres son las veces que la de la guadaña se estrelló en los muros de España. Y sigue dando guerra. Tranquilo, impasible como es él, pero firme como las columnas que yerguen su dignidad. La misma dignidad que lo mantiene en el lugar del que otros se movieron. Él sigue donde siempre.

Santiago Abascal Conde, el nieto, es el nuestro, el mío, el presidente de DENAES. Generoso es, quizá, la palabra que mejor lo define. Próximo, cercano. Lee y escribe. Un tipo intelectualmente inquieto. Un buen día –¡bendito sea ése día!- decidió que a la patria había que defenderla en Amurrio y Fuenterrabía, pero también en Valencia y Madrid; en Mondragón y en Leiza, pero también en Ceuta y Coruña. Y es por eso que toma la iniciativa; nace la Fundación para la Defensa de la Nación Española. Carisma, formación, hechuras de líder, faro de muchos. De firmes e incuestionables valores, abierto siempre a escuchar cómo proyectarlos.

Jaime Abascal es un renacuajo de ocho años. Hijo de Abascal Conde, nieto de Abascal Escuza, biznieto de Abascal Pardo. Forjado en el amor profundo a España, educado en el honor, eso tan antigüo. Como el padre, ríe con ganas, se diría que le ríe el rostro entero. Y en unos años, cuando algún periodista le pregunte por la primera vez que dio la cara por España, él habrá de responder que, aún a riesgo de que se la partieran, fue en el estío del dosmil doce. Y, tanto si fuera por olvido o por humildad que no quisiera responder, estas letras quedarán para siempre como testimonio de lo que ocurrió aquella tarde. Así actuaste, Jaime.

Santiago: -¿Se puede saber qué demonios ha pasado, Adriana?
Adriana, hija de Santiago, hermana pequeña de Jaime: - Pues... estábamos jugando en el parque... pasó una manifestación...
- ¿Una manifestación, de quién?
- No sé, chillaban "española ez, ikurriña bai... española ez, ikurriña bai!"
- ¿Ah si, eh?, ¿y cuántos eran?
- Muchísimos, treinta o... cuarenta. Eran etarras.
- Vaya, ¿y qué pasó?
- Nada, yo me fui.
- ¿Pues?
- Jaime me dijo que marchara corriendo de allí.
- ¿Y él?
- No, él se quedó... y cuando creía que yo ya no estaba se puso a gritarles. Pero yo no me había ido, estaba escondida.
- ¿Cómo a gritarles, qué les dijo?
- ¡Viva España!, ¡Viva España!
- ...
- ¿Ya me puedo ir, papá?
- Eh... sí hija, sí. Bueno, una cosa más, ¿qué hizo Jaime después de eso?
- Vino conmigo a seguir jugando, ¿me puedo ir ya?
- Sí hija, ve, ve...

También presencié, como la anterior, la conversación entre el padre y el hijo:
- Santiago: ¿Qué ha pasado en el parque, Jaime? Me ha contado tu hermana que...
- Jaime: Nada, hemos estado jugando, ¿por?
- Pero me ha dicho Adriana que...
- ¡Ah sí, ésos! Una manifestación de ésas.
- ¿Ya, y decían algo?
- "Española ez, Ikurriña bai". Todo el rato. Insultaban a España, papá.
- Y tú...
- Le dije a Adriana que se fuera corriendo y grité: ¡Viva España! Dos veces. Y mucho más fuerte que ellos, ¿eh?
- ¿Y?
- Me fui a jugar a otro sitio.
- Escúchame hijo, has hecho una cosa que está muy bien y otra en la que te has equivocado, te explico. Cuando delante de un español se insulta o se ofende a España, uno tiene el deber de defenderla. Y tú lo has hecho, y yo estoy muy orgulloso.
- (Tímidamente) Sí papá...
- Ya... pero te has equivocado en la altura, éstos eran mayores...
- ¡Pero papá, delante de mi estaban...!
- ¡Jaime!, tú los pequeños y yo los grandes, ¿entendido? Ése es el trato.
- (Con la barbilla en el pecho, ceño fruncido y brazos cruzados) Vaaale.

Sin cambiar de postura, rígido, se aleja. Pega una patada a una piedra.

Es la sangre."







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domingo, 12 de agosto de 2012

Adiós a los franceses: doscientos años

Tal día como hoy, 12 de agosto, en 1812, durante la guerra de la Independencia, las tropas francesas abandonaban Madrid para no volver. La ocupación de la capital de España había durado poco más de cuatro años.

El abandono de Madrid fue consecuencia directa de la batalla de Los Arapiles, librada en Salamanca el mes anterior.

El mérito hay que atribuirlo al general inglés Wellington. Éste sabía que Napoleón estaba retirando tropas de España para desplazarlas al frente ruso. Por ello planeó una ambiciosa ofensiva para penetrar en el centro peninsular desde Portugal.



El peso de la operación principal correspondió al ejército anglo-portugués de Wellington, con una escasa presencia española.

Simultáneamente, en una típica maniobra de distracción, las guerrillas y el ejército español tenían que hostigar a los franceses en Andalucía y en la zona cantábrica, con el objetivo de que no pudieran trasladar tropas al escenario central.

La batalla de los Arapiles fue un éxito y Madrid quedó desguarnecido ante el avance inglés. José Bonaparte abandonó la capital, sin olvidarse de llevar robados cuantiosos tesoros nacionales.

Después las cosas se torcieron un tanto. Wellington intentó copar a los franceses en Burgos y se vio derrotado, quedando obligado a retirarse a sus posiciones de partida.

Con todo, la dureza del frente español obligó a Napoleón a enviar más tropas, lo cual, con la ofensiva rusa en marcha, terminó llevando al ejército imperial al colapso.






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sábado, 28 de julio de 2012

Una plaza de toros en Cádiz

En 1610 se publicó la obra "Grandezas y Antigüedades de la isla y ciudad de Cádiz", de Suárez de Salazar. Está formada por cuatro libros. El primero se titula "Elogios y alabanzas en general de la isla y ciudad de Cádiz" y de su capítulo 16 ("De las obras y edificios de la ciudad de Cádiz") entresacamos el siguiente párrafo:

“Tres obras cuentan los historiadores castellanos que hubo en Cádiz muy famosas: una calzada, una larga cañería de agua y una cerca de muralla. Hoy vemos certísimas reliquias de estas tres obras.

La segunda obra fue traer el agua de Tempul a esta ciudad de Cádiz, cuya fuente y nacimiento dista de esta Isla once leguas porque sale de una ladera de la sierra que llaman de las Cabras, en término de Jerez de la Frontera. Desde aquí la comenzaron a encañar. Vinieron con su encañado a la Mesa de Bolaños. De aquí lo encaminaron a la Puente de Suazo. Viniendo al castillo de la isla de León, se encaminaba hasta los molinos. De aquí, caminando por el largo de la playa del mar del Sur, llegaba a la ciudad de Cádiz por la parte que llamamos la Puerta de Muro o de Tierra. Aquí se recibía todo el agua en muy grandes almacenes y albercas de obra mosaica tosca, en una de las cuales se lidian hoy toros, y dentro de ella esta atajado corral y matadero para el ganado que se gasta en la ciudad”.









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sábado, 21 de julio de 2012

Los neandertales tomaban manzanilla

En el conocimiento que hoy se tiene del Hombre de Neandertal aparecen cada cierto tiempo nuevos datos. A ese enriquecimiento contribuye especialmente la Cueva de El Sidrón, situada en Asturias. Es el yacimiento que contiene la mejor colección de restos neandertales de España y una de las mejores del mundo. El director de la investigación sobre fósiles humanos de El Sidrón es Antonio Rosas, miembro del consejo Superior de Investigaciones Científicas.



Siempre se ha pensado que los neandertales eran carnívoros pero diversos estudios recientes han demostrado que su dieta era variada e incluía plantas.

Un estudio específico llevado a cabo en El Sidrón se ha centrado en obtener la primera prueba molecular de los conocimientos que los neandertales tenían sobre farmacopea. Con él, se ha comprobado que ingerían plantas medicinales, de las cuales conocían sus cualidades curativas. El estudio ha sido dirigido por Karen Hardy, investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesora honoraria de la de Nueva York, y ha contado con la participación de investigadores del CSIC, así como de investigadores británicos y australianos. Los resultados del estudio se han publicado en julio de 2012 en la revista 'Naturwissenschaften-The Science of Nature'.

Para el estudio se han analizado diez muestras de cálculos dentales pertenecientes a cinco neandertales. Los cálculos son trozos de sarro o placa dental calcificada y permiten conocer las partículas de alimentos ingeridas. Estas piezas dentales han proporcionado la primera prueba molecular de que al menos uno de estos individuos ingirió dos plantas medicinales diferentes, concretamente una aquilea y una camomila. De esta manera, se comprueba que los neandertales tomaban plantas medicinales, como la manzanilla, de tan frecuente uso entre nosotros hoy.



Lo sorprendente es que el individuo conocía el valor medicinal y curativo. Antonio Rosas lo expresa así: “Si el neandertal al tomar la planta notaba su gusto amargo y no recibía ningún aporte nutritivo, tenía que conocer sus cualidades medicinales”. A esta conclusión se llega porque hace tres años fue identificado el gen que dotaba al neandertal de capacidad para percibir sabores amargos.

Las investigaciones de los últimos años han constatado la sofisticación del comportamiento de los neandertales: poseían rituales, atendían a sus enfermos, discernían entre el valor nutritivo y el curativo de las comidas… En esta idea de la mayor complejidad neandertal incide Karen Hardy, cuando expresa que “conocían bien su entorno y se aprovechaban de las plantas, distinguiendo las medicinales”.

La investigación con cálculos dentales abre grandes posibilidades en el análisis de la dieta de los neandertales, porque, como dice Hardy, “esta piezas permiten encontrar solamente cosas ingeridas”, lo cual hace más fiables las pruebas.

Este estudio no se limita a la dieta. Así, el análisis de la dentadura de los individuos ha hallado señales de humo, lo cual indica un uso extensivo del fuego para cocinar o para calentarse.

También han encontrado restos de bitumen, lo que indica que estos individuos trabajaban con petróleo en cuevas cercanas.

Asimismo, el estudio ha identificado restos antiguos de bacterias; ello, en el futuro, puede aportar luz al estudiar la salud dental de los neandertales y permitirá seguir ahondando en el conocimiento de esta especie.

Hay que dejar atrás la imagen popular de neandertales rudos y torpes. El concepto se va transformando. Estos hallazgos, y otros, están acabando con esa idea simplista pero quedan aún por conocer muchos aspectos de los neandertales, tanto aquellos en los que radican las semejanzas con los humanos actuales como aquellos en que radican las diferencias.









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