viernes, 16 de mayo de 2014

Aniversario de la muerte de Joselito

El 16 de mayo de 1920 murió Joselito.

En 1924 el cantaor Niño del Genil grabó un cante por malagueñas, cuya letra decía lo siguiente:

Le dijo a su apoderado
antes de morir Gallito,
le dijo a su apoderado:
"Si mi tumba cría yerba
que se la coma el ganado
de la Viuda de Ortega
.



Te recuerdan los toreros,
funesto mes de mayo,
te recuerdan los toreros.
Murió Joselito el Gallo,
Varelito y Granero,
funesto mes de mayo".







.

viernes, 2 de mayo de 2014

Homenaje al torero Luis Parra Jerezano

Este miércoles, 30 de abril de 2014, se ha celebrado brillantemente en Jerez de la Frontera el acto de homenaje dedicado al torero Luis Parra Jerezano, con motivo de cumplirse el cincuentenario de su alternativa.



El lugar elegido ha sido la Sala Tío Pepe de Bodegas González Byass. La decoración específica para el acto no podía ser más taurina; capote de paseo para la mesa, capotes de brega para los laterales, vestidos de luces sobre sillas en diversos puntos, carteles de las actuaciones de Jerezano sobre caballetes, una gran reproducción de la foto de la alternativa, un mantón de flamenca...En la mesa presidencial se sentaron, junto al homenajeado, el rejoneador Álvaro Domecq y los toreros Pepe Limeño, Emilio Oliva y José Luis Galloso. Entre el público, destacaba la presencia de toreros como Ruiz Miguel, Jesulín de Ubrique y Juan José Padilla (que toreaba al día siguiente en la provincia de Cáceres), hasta diecisiete matadore de toros. Añadamos novilleros, becerristas, picadores, ganaderos, aficionados y amigos.



La sala estaba a rebosar; pese al tamaño, hubo gente que siguió el acto desde fuera de la puerta. Todo ello indicaba el cariño que Luis Parra Jerezano concita entre el mundo taurino y entre los jerezanos.



El periodista Jerónimo Roldán presentó y moderó el acto. Él ha sido el propulsor del homenaje y en su organización le han ayudado Paco Camas, Pepe Belmonte, Rafael Valenzuela, Juan Clavijo y Marciano Breña.

La sesión arrancó con las notas del pasodoble "Manolete" interpretado por la Banda "Acordes de Jerez". Jerónimo leyó una semblanza de la carrera del torero y a continuación Pepe Belmonte, hijo y nieto de empresarios de la plaza de Jerez, explicó la relación de su familia con los inicios de Jerezano. Luego el presentador me dio la vez, para que yo explicara a la concurrencia cómo Luis vivió las veinticuatro horas del día de la alternativa.



Mis palabras fueron las siguientes:

El día de la alternativa

Estamos celebrando una fecha muy importante para Luis Parra Jerezano, la de su alternativa. También han sido importantes muchas cosas que él ha vivido a lo largo de estos cincuenta años. Pero en realidad el pasado ya no importa. Lo importante es que hoy estamos todos aquí. No obstante, podemos hacer un esfuerzo de memoria e imaginación para traer a nuestro presente aquellas veinticuatro horas de la alternativa.

Una vez que te dicen cuándo es la alternativa ya no haces más que pensar en ella; no piensas en otra cosa. Luis estaba parando en el cortijo Valcargado. Antonio Ordóñez, por aquel entonces, le apoderaba. La víspera, había allí muchos invitados ilustres, entre ellos el gran actor Orson Welles, pero no se fijaba en ellos; sólo pensaba en la ceremonia del día siguiente. Ordóñez, en atención a sus invitados, quería que aquella velada saliera estupendamente y le invitó a torear. El toro no salió bueno. Lo sintió mucho pero decidió matarlo pronto: si bien no le importaba que le diera seis revolcones, le podía partir un hueso y estropearle la cita del doctorado. A Ordóñez no le sentó bien y Luis quedó disgustado; aquella noche lo pasó mal.

Pero la vida va y viene. Al día siguiente, tras asistir a misa matinal, comió en casa un poco de sopa y una tortilla francesa. Luego se metió en un hotelito que había en la plaza del Arenal, en donde estaba desde el día anterior la cuadrilla. Ésta la formaban Mateo Navarro, hijo del conocedor de Curro Chica (ganadería que estaba en Bornos y en donde se hizo picador), y Mateo Sánchez Bocanegra, de Alcalá de los Gazules; dos picadores de categoría. Los banderilleros eran José Ferré “Sentencias”, de Valencia (figura de los banderilleros), Juan Antonio Romero, de Jerez (que había sido matador), y Juanito Vázquez Garcés (el chico de los Vázquez), de Sevilla. Los cinco fueron al sorteo; los picadores también, porque tenían que mirar los palos y ver los caballos.

Estuvo un rato en la cama y luego se fue a la azotea a tomar un poquito el sol. En esto llegaron Rafael Ortega y su primo Paco, el anterior apoderado, a desearle suerte. Cuando se marcharon miró al vestido de torear, que estaba en la silla; era grana y oro, precioso. Le dijo al mozo de espada, Garbancito, que empezara; aunque aún era temprano estaba loco por vestirse. Se vistió y al poco se fue al coche y cogió camino para la plaza. Allí había una expectación grandísima. La aumentaba el hecho de que le diera la alternativa el Litri, que fue un revolucionario del toreo, uno de los toreros más grandes que España ha dado; eso era un orgullo para nuestro protagonista. El padrino, por su parte también, era uno de los toreros más grandes que ha dado Méjico, el recordado Joselito Huerta.

Los toros eran de don Fermín Bohórquez. El primer toro, de nombre Insensato, se lo habían dejado escoger los compañeros de cartel, como era costumbre siempre que había alternativa. Era hermano de uno que Luis había toreado de novillero en un festival en Málaga, alternando con Aparicio y Ordóñez. Aquel novillo había sido extraordinario, tanto que se dejó cortar las dos orejas. Ordóñez le pidió a don Fermín un hermano para la alternativa, pero el de ahora salió parado y no sirvió. Litri cortó cuatro orejas y Joselito Huerta, tres. Sólo le quedaba una oportunidad con el que estaba dentro y Luis lo andaba pasando mal. “Como me salga otro como el primero, esto no va a ser nada bueno”, pensaba.

Pero la vida va y viene. Ratonero era de nombre, del hierro de la mujer de don Fermín, doña Soledad Escribano. Se lo brindó al apoderado y, gracias a Dios, éste sí fue bueno. El toro embistió, estuvo muy bien y le pegó un espadazo, saliendo rodado. Le dieron las dos orejas y el rabo. Los tres espadas salieron a hombros por la puerta grande de Jerez.

De vuelta al hotel, cuando fue a la ducha vio una mancha de sangre sin saber de dónde, pero cuando se estaba enjabonando se metió el dedo entero en una herida en la zona perineal. Recordó: el primer toro, al entrar a matar, le había echado mano y le había pegado un puntazo por abajo Cuando sale de la ducha está allí Ordóñez, para darle la enhorabuena, y le dice: “Voy a tener que ir a la clínica del doctor Luis Romero Palomo”. “¿Por qué, te pasa algo?” “Maestro, que me he descubierto una herida aquí”. “Venga, vamos”. En la clínica el doctor le limpió bien y le suturó, diciéndole: “un día te va a matar un toro y no te vas a dar ni cuenta”. Luis decía para sí: “¿Qué no me he dado cuenta? Sí me he dado cuenta, y bastante”.

De allí se fueron a casa de don Alfonso Domecq, donde el apoderado tenía preparada una cena con muchos invitados. Estuvo Luis un rato pero al poco quería irse a su casa y descansar; así es que se despidió pronto buscando en casa las nubes de un sueño que debió ser difícil de conciliar pero muy agradable de entrevelar.

Y hasta ahí. Ese fue el día de la alternativa. Luego ya había que pensar en Madrid, porque el día 28 tenía la confirmación y el día 29 tenía una segunda corrida en Las Ventas. Todo eso fue también muy importante. Pero ahora lo realmente importante es que hoy estamos todos aquí
.

Podemos ver esta intervención a través de vídeo:



Se procedió luego a ver una presentación audiovisual sobre la vida profesional de Luis Parra. Con música de Paco Cepero, se expusieron fotos inéditas y otras no tanto, representativas de diferentes momentos de su trayectoria.

Antonio Murciano, poeta de Arcos de la Frontera, pasó a leer una antología de sus poesías taurinas, incluyendo, a principio y a final, algunas destinadas específicamente a Luis.

Después se pasó a la actuación del cantaor Manolo Simón, que interpretó unos fandangos con letras especialmente dedicadas a Jerezano.



Seguidamente se abrió una ronda expositiva entre los componentes de la mesa presidencial a la que se agregó Ruiz Miguel, que toreaba al día siguiente en Almedinilla (Córdoba) para despedirse de los ruedos. Todos ellos manifestaron su proximidad afectiva con el que fue compañero en los ruedos y ha seguido siendo persona respetada fuera de ellos. También se añadió Eduardo Ordóñez, como presidente de la Federación de Escuelas Taurinas, para hacer reconocimiento de la actividad docente de Luis en la Escuela Taurina de la Diputación, que fue la primera de las escuelas taurinas de España en la época actual.

Vino el momento de ofrecer unos regalos por parte de la comisión y de los patrocinadores (incluido el Ayuntamiento) así como de un ramo de flores a la esposa; ahí tomó la palabra la hija pequeña para dar las gracias en nombre de la familia.

Por último habló el homenajeado, que se mostraba muy contento con el homenaje. Tuvo el detalle torero de recordar a sus compañeros fallecidos, especialmente los que compartieron con él la fase inicial de su carrera.

Las palabras de Luis fueron seguidas de la intervención del artista portuense Antonio Puerto con fandango y pasodoble. A continuación podemos su intervención:



El acto se cerró por la Banda "Acordes de Jerez" con la interpretación en riguroso estreno del pasodoble "Jerezano", dedicado al homenajeado. Su autor es el músico Domingo Díaz, que dirigía personalmente a los músicos.

Como fin de fiesta se invitó a todos los asistentes a un vino de honor con aperitivos, lo que sirvió de excusa para prolongar la agradable velada, que, entre saludos, fotos, felicitaciones y comentarios, se alargó hasta cerca de las tres horas y media de duración, constituyendo un magnífico acto que sirvió para dar justo homenaje a una figura del toreo que ha dejado huella y sigue cultivando la afición, con su magisterio, entre todos los que tienen ocasión de tratarle (uno de ellos soy yo afortunadamente).

También los comisionados pudieron compartir foto con Luis Parra Jerezano. Era la foto que habíamos soñado desde hacía dos meses.



El evento ha sido recogido como noticia importante en la revista taurina "Aplausos". Para la ocasión ha utilizado como ilustración una foto de mi autoría, que yo envié, con otras, a la redacción por sugerencia de Luis Rivas:



La web lapalazareal.net se ha hecho eco también del homenaje y lo recoge en un artículo firmado por José Antonio Jiménez:




.






.




.

domingo, 9 de marzo de 2014

Presentación del picador José Antonio Barroso

He sido invitado a presenta a José Antonio Barroso en la Gala de los Premios de la Temporada 2013 organizada por la Tertulia Taurina "El Albero de Conil". Mis palabras han sido las siguientes:

Es una satisfacción subir a presentar al hombre que ha sido premiado por ser buen picador y que además es de Jerez de la Frontera, de donde yo vengo y en donde coincidí con él en el colegio. Primero por ser buen picador, ya que tengo en alto concepto el papel del picador en el desarrollo de la corrida. Podríamos hablar mucho sobre la importancia del tercio de varas pero no es el momento de hacerlo. Segundo por ser de Jerez, en donde ha habido desde siempre buenos picadores, que forman ya una larga lista de nombres. Esa lista empieza con dos nombres que recordaremos especialmente: José Fernández y Juan Martín.

José Fernández fue un famoso y cotizado varilarguero jerezano nacido a principios del siglo XVIII y es el más antiguo de los que se sabe que nacieron en Jerez; fue maestro del célebre José Daza, que le dedicó elogios en su tratado taurino. Juan Martín es de la misma edad de José Fernández y llegó a actuar en Aranjuez ante el rey Felipe V, el cual quedó tan contento de su actuación que le señaló una pensión vitalicia de 200 ducados anuales.



Vemos que buenos picadores los ha habido desde el principio del moderno toreo a pie. Si el protagonismo pasó al matador es porque la fiesta tenía que evolucionar al ritmo de la sociedad. Las cosas necesitan evolucionar para mantenerse vivas. El tercio de varas se adaptó precisamente apoyado en buenos picadores. Nombres como La Pajuelera o Fernando del Toro merecieron el reconocimiento artístico del pintor Francisco de Goya.

Picadores jerezanos más próximos, en el siglo XX, fueron por ejemplo Juan Pérez Vidal, José Pérez “Ruío”, Juan de los Santos, Manuel Lera “El Cartujano”, José Jaén “Mediaplata”, Eduardo Blanco “Riñones”, Cristóbal Justo “Artillero”, Francisco Vega “El Arriero”, Romualdo Almodóvar, Antonio Acosa “Pucherete”, Miguel Atienza, Cristóbal Morales, Mateo Navarro, Juan y Pepe Gil, Félix Román, Manuel Cid, Agustín Ladrón de Guevara, Paco y Alfonso Barroso Benítez.

Alfonso Barroso, nacido en 1935, marchó con cuatro años, junto a sus padres y sus hermanos, siguiendo al patriarca en su trabajo con Juan Belmonte y así pasó veinte años en el campo, entre toros y caballos. Luego, comenzó a picar a las órdenes de Antonio Bienvenida. Después hizo once temporadas con Antonio Ordóñez y diecinueve con José Mari Manzanares padre, además de con Diego Puerta y Dámaso González. En total intervino en 2.728 corridas.

Él piensa que las principales cualidades que debe tener un buen picador son dos: una, conocer el caballo y saber montarlo, y otra, tener valor. Piensa que el picador debe picar no como le diga el matador sino como él lo sienta. No le gusta que un picador profundice con el palo varias veces; antes que barrenar hay que levantar el palo. Por último piensa que cada toro requiere una manera de picar distinta.

Tomo un préstamo del maestro Luis Parra Jerezano, que refiere un comentario repetido de Antonio Ordóñez, de cuando llevaba consigo a Alfonso Barroso. La mayoría de las veces que picaba, el de Ronda solía decir: “Hay que ver con qué arte pica este hombre”.

¿Por qué me detengo en este perfilado de Alfonso Barroso? Pues porque el premiado que estoy presentando es su hijo y el hijo considera al padre su modelo y su espejo. De manera que definiendo al uno estoy definiendo al otro.

José Antonio Barroso Vázquez, nacido el 20 de Diciembre de 1975, es uno de los ocho hijos que tienen Alfonso y su mujer Loli. Además, su abuelo Paco fue desbravador de caballos y su bisabuelo fue preparador de caballos de carrera.

Comenzó como picador en 1995 con Dávila Miura. Luego acompañó a Rafaelillo y actuó en varios mano a mano de José Mari Manzanares padre. También formó parte de las cuadrillas de Enrique Ponce y de Finito de Córdoba. A partir de 1998 estuvo con Miguel Abellán, con Manzanares padre y con Uceda Leal. Desde el 2002 hasta hoy pertenece a la cuadrilla de José María Manzanares hijo.

En el año 1998 ganó su primer trofeo, en una corrida concurso de Belméz. En 2004 triunfó en El Puerto. En 2006 la revista “6Toros6” lo reconoció como mejor picador del año. En San Sebastián de los Reyes fue “Mejor picador” en 2007 y repitió reconocimiento en 2010. En el 2009 recibió el premio Hotel Jerez a la mejor suerte de picar en la Feria del Caballo. En 2012 recibió en Alicante el premio al mejor puyazo y con sus compañeros recibió el trofeo como mejor cuadrilla en Córdoba, en Diario ABC y en Sevilla, tanto en el Colegio de Enfermería como en los Premios Antique de Oro.

Con sus antecedentes caballísticos, podemos suponer que es un verdadero torero a caballo. Jerónimo Roldán suele decir que José Antonio es tan buen jinete que cuando un toro derriba a su caballo siempre cae de pie.

El 4 de agosto de 2013, en El Puerto salió un sexto toro muy exigente, bravo con una punta molesta de genio. Los peones de Manzanares, como siempre, dieron una lección bregando y banderilleando, pero antes allí estuvo José Antonio con dos puyazos sensacionales, cogiendo al toro desde lejos, en lo alto y en buen sitio, sin rectificar, sin barrenar y aguantando. Necesitó mover el caballo y lo movió con fortuna; lo movió incluso para dejarle siempre al toro salida, rehuyendo cualquier tentación ventajista ante un toro nada fácil.



Al terminar arrancó una ovación cerrada, con el público puesto en pie. La ovación duró mientras el piquero, después de despedirse destocado de la presidencia, marchaba de vuelta junto a las tablas. Si alguien no se había puesto en pie, a su paso se levantaba. Yo sentí la emoción en el cuerpo y me parecía extraño que me la provocara así la actuación de un picador. La ovación seguía. José Antonio atravesó la puerta de la barrera y entró en el pasillo que va al patio de cuadrillas y la ovación seguía. Puedo decir en este momento, sin riesgo de equivocarme, que fue la ovación más grande de todas las que se oyeron el pasado verano en la Plaza Real, incluyendo las dedicadas a cualquier matador.

Aquella actuación le ha valido recibir varios premios, como el de la Tertulia Taurina Monasterio y el de la Peña José Luis Galloso. Ahora la Peña “El Albero” de Conil, a través de un jurado independiente, confirma este reconocimiento verdaderamente merecido por una actuación de un torero a caballo, que está en su plenitud y que promete una carrera tan fructífera como para merecer ponerse a la altura de los grandes picadores de Jerez, empezando por los dieciochescos José Fernández y Juan Martín y terminando por su padre, que, aunque su modelo, esperemos que lo supere.

Marciano Breña Galán, Conil, 22 de febrero de 2014.









.

sábado, 1 de marzo de 2014

Romances de la Fiera Corrupia

¿Qué era la Fiera Corrupia?

Pío Baroja le dedicó un romance en sus "Canciones del Suburbio":

En Villabruta del Monte,
en una caverna oscura
que se abre en una oquedad
del Pico de Peña Cruda,
se ha presentado un engendro,
un fantasma, una furia
que los más listos del pueblo
llaman la "Fiera Corrupia".

Es un animal monstruoso,
como un gato lleno de uñas,
con cabeza de serpiente
y ojos grandes de lechuza;
parte cubierta de pelo
y otra cubierta de plumas;
de un aspecto tan terrible,
que al mismo demonio asusta.
Tan pronto llora en silencio
como se ríe o rebuzna
y desgarra a quien se acerca,
mientras quejándose aúlla.
Tiene en la frente diez cuernos,
cara terrible y adusta,
y unas velas encendidas
entre la frente y la nuca,
que dan a su negra cara
una expresión tremebunda.

Al parecer, a los chicos
les engaña y les adula,
y si los pesca en sus garras
los sujeta y los manduca.
Se ha comido ya seis niños
esta fiera disoluta,
y, según dicen algunos,
hasta los huesos los chupa.
Al parecer, ahora piensa
y cínicamente anuncia
engullirse algunos más
como quien se traga chufas.

No sabemos en la aldea
cómo comenzar la lucha
contra esta bestia rabiosa
que al vecindario importuna,
pues si es sobrenatural
como varios aseguran,
entre ellos Pepito "el Sacris"
y la sobrina del cura,
ni los tiros ni los palos
tendrán eficacia alguna.

Nuestro dignísimo alcalde
ha congregado una junta
para hacer una campaña
contra esta fantasma impura;
pero hay que reconocer,
y a nadie se nos oculta,
que la situación actual
empieza a verse confusa,
pues hay hombres que pretenden
y sostienen y murmuran,
por echárselas de sabios
y de gente de cultura,
que en Villabruta del Monte
no existe tal Peña Cruda
ni hay en ella, por lo tanto,
ni cavernas, ni hendiduras,
ni fieras que coman niños,
ni monstruos de pelo o pluma,
y que todo ello no pasa
de ser una broma estúpida,
una ilusión de zoquetes,
una necedad absurda,
una idea de cazurros
y una estólida impostura.

Yo apelo al gobernador
y reclamo la su ayuda
para que nos dé instrucciones
sobre tal fiera gatuna,
puesto que resulta cierto,
y ello está fuera de duda,
que el bicho, exista o no exista,
nos está haciendo la cusca.

El sevillano Fernando Villalón dedicó también una interesante composición al personaje, incluida en su obra "Romances del 800":

La fiera corrupia es verde con rayas,
en ascuas los ojos, la cola enroscada.

Corre, corre, corre, corre, que te alcanza.

Pablito la ha visto pelando la pava
y le dijo: ¡MAAU! con voz desusada.

Corre, corre, corre, corre, que te alcanza.

Es verde, muy verde, con algunas rayas,
y en las piedras lisas sus uñas clavaba.

Corre, corre, corre,corre, que te alcanza.

Sentada en un canto de piedra labrada,
se afila los dientes con una navaja.

Corre, corre, corre, corre, que te alcanza.






.

viernes, 31 de enero de 2014

Homenaje a Juan José Padilla

.

Hoy ha habido un magnífico acto de homenaje al torero jerezano Juan José Padilla en el Club de Carreras de Sanlúcar de Barrameda, que se ubica allá por la zona de Las Piletas, casi pegado a la playa.

Fui con Juan, con Rafa y con Cristobita. El uno es un seguidor personal del torero; otro compartió quehaceres y emociones taurinas y el tercero va porque quiere irse empapando de las sensaciones tertulianas y comunicativas que siempre genera la afición.

No conocía el lugar. Me da buena impresión y me recuerda ámbitos ingleses. No falta su picadero o pista de entrenamiento. El salón estaba abarrotado de gente.

En la parte izquierda se ha acotado un recinto donde está montada una exposición variados enseres de torear pertenecientes a Padilla: capotes, muletas, banderillas, fundón con estoques, vestidos de luces, carretón de entrenar, cabezas disecadas de toros distinguidos, trofeos, carteles...

Primero hubo una mesa redonda con toda la cuadrilla; en dos tandas, porque no cabían todos los componentes en la mesa. Abrieron fuego el apoderado, el mozo de espadas, el ayuda, los dos chóferes (el de cuadrilla y el personal) y uno de los picadores; el otro está en Valencia con sus funciones de vicedecano de la Facultad de Veterinaria. Después subieron al estrado los rehileteros, Miguelete, Mambrú y Duarte, con más miedo que si estuvieran en el ruedo ante un miura.

Muestran ser una familia con admiración a su jefe. Éste intervino espontáneamente en el coloquio, que se alargó bastante.


.




.


Después, asistimos a una emotiva conferencia de los veterinarios Antonio Ruiz y Antonio Moreno, muy bien declamada e ilustrada con un estudiado audiovisual. Finalmente intervino el homenajeado, ante un silencio emocionante. Hubo firmeza en su exposición, alma abierta y enorme defensa de la Fiesta. La ovación final fue cerrada, con todos en pie y el corazón encogido. Le llovían la felicitaciones y los abrazos. Todos se quieren fotografiar con el héroe (y yo). Grabé el sonido para Onda Jerez Radio. Hice también un buen reportaje de fotos, para Onda Jerez TV; y para muchos que me las pedían en particular. Entrevisté, de paso, al novillero valenciano Román, que inverna en Sanlúcar. Después, tocaba sesión de tapeo con Rafa, Juan y Cristobita.

.

jueves, 16 de enero de 2014

El canto más antiguo conservado

.


El “Himno a Nikal” es el canto más antiguo conservado. Se trata de un canto hurrita, que conocemos completo y data del año 1400 a.C. Está dedicado a Nikal, esposa del Dios-Luna; frente a los fenicios, para los hurritas la Luna era una divinidad masculina. El canto está escrito en una tablilla de arcilla con escritura cuneiforme, descubierta en de Palacio Real de Ugarit (hoy Ras Shamra, Siria). Se conserva en el Museo Nacional de Damasco.

La tabilla contiene el texto del Himno y la notación musical, así como unas instrucciones para cantarlo con una lira de nueve cuerdas .

La versión que propone Theo J. H. Krispijn es ésta:

“En cuanto a los que te ofrecen,
prepara dos hogazas en sus tazones,
mientras hago un sacrificio delante de él.

Han elevado sacrificios al cielo
para su bienestar y fortuna.

En el símbolo de la espada de plata
a la derecha de tu trono los he ofrecido.

Yo anularé tus pecados sin taparlos ni negarlos,
los traeré a Ti para serte agradable.

Tú amas a los que vienen a reconciliarse.
He venido a ponerlos ante Ti
para librarme de ellos con el ritual de reconciliación.

Te rendiré honores y a tus pies no […]
Es Nikal, la que los fortalecerá.

Ella permite que las parejas tengan hijos.
Ellas los permite nacer para sus padres.

Pero los progenitores gritarán:
“Ella no ha dado a luz niño alguno.
¿Por qué no tengo niños nacidos
de una verdadera esposa para Ti?”


La música se ha interpretado de diez maneras distintas. Oigamos la que propone Richard Dumbrill:
.




.







.

martes, 17 de diciembre de 2013

La colección Várez Fisa en el Museo del Prado

Con fecha de hoy, en el Museo del Prado la reina doña Sofía inaugura oficialmente la Sala Várez Fisa, que recoge la donación Várez Fisa, compuesta por obras de arte español que van desde 1200 a 1500. Esta colección aporta al Museo del Prado piezas ausentes en sus salas. A partir de ahora la visita sea una experiencia distinta.

Una de las razones por las que la familia Várez Fisa ha querido hacer esta donación es el interés que el Museo ha puesto últimamente en exhibir su colección de pintura española medieval y renacentista, ya que desde el 2010 se exhibe en los espacios recuperados en el Palacio de Villanueva. Ésta es una de las donaciones privadas más importantes desde la que hizo Francisco Cambó en 1941. José Luis Várez Fisa (Barcelona, 1928), ingeniero y empresario, es un gran coleccionista que a lo largo de su vida ha reunido un importante número de piezas de distintas técnicas, épocas y estilos.

En la nueva sala se exhiben las doce piezas donadas por José Luis Várez Fisa y su esposa María Milagros Benegas el pasado enero, junto con otras cuatro procedentes también de la colección de la familia Várez Fisa que permanecerán en el museo en condición de depósito.

Domina en la nueva sala la presencia del artesonado construido en 1400 para el sotocoro de la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan (León).



Con once metros y medio de largo y más de seis de ancho, la instalación de esta pieza ha sido una operación muy compleja. Esta obra se convertirá en seña de identidad de la nueva sala.

Preside la sala el "Retablo de la Virgen" (1435/40) del maestro de Torralba (uno de los artistas del gótico internacional activos en Aragón a principios del siglo XV); tiene el valor además de encontrarse prácticamente completo y en buen estado de conservación). Está flanqueado por el "Retablo de San Juan Bautista", en madera tallada y policromada del último cuarto del siglo XIII (de los inicios del gótico, debe valorarse por su rareza y su buen estado de conservación), y el "Retablo de San Cristóbal", recibido en donación de la misma familia en 1970.

Resalta sobremanera el panel central del retablo del altar mayor de la Iglesia de Santa María de Tobed (Zaragoza), "La Virgen de Tobed" (1359-1362), excepcional ejemplo de la pintura italo-gótica catalana atribuida a Jaume Serra, en la que a su calidad artística se une su importancia histórica porque por primera vez se hace una proclama de propaganda política por parte del donante Enrique de Trastámara, que se presenta como rey de Castilla cuando aún no lo era, y que también reinaría en la corona de Aragón desde 1412. Se trata del primero de los numerosos retratos reales de las colecciones del Prado.

También se muestra "San Andrés negándose a adorar al ídolo", tabla adquirida por el Estado para el Prado de Lluís Borrassà. Otras piezas que se pueden contemplar en esta sala son "San Antonio Abad", de Joan Reixach; "San Gregorio Magno y san Jerónimo" y "San Ambrosio y san Agustín" de Pedro Berruguete; "Cristo de Piedad entre los profetas David y Jeremías", de Diego de la Cruz. Asmismo, "El Lavatorio" del maestro de Sant Esteve de Andorra; "La Oración en el huerto" de Paolo de San Leocadio; "Nacimiento de Cristo con un donante" de Fernando Llanos y "La Virgen con el Niño" de Juan de Flandes.

Destaca el extraordinario estado de conservación de las obras, ya que solo ha sido necesario restaurar la escultura en alabastro "La Virgen entronizada con el Niño", idéntica a la que se conserva en la cartuja de Miraflores; es una contribución importante de Gil de Siloé, uno de los grandes escultores europeos del siglo XV. .

Entre las obras cedidas en depósito destaca "Tríptico del Nacimiento de Jesús" conocido como el Tríptico de Zarzoso, que será todo un descubrimiento para los especialistas.

He aquí la lista de obras de la colección Várez Fisa:

1.Frontal con escenas de la infancia de Cristo.



Pintor castellano (La Rioja). Temple sobre tabla, 104,7 x 134,2 x 10 cm. Primer tercio del siglo XIII.

2.Frontal de Solanllong (Ripoll). Maestro de Lluça. Témpera sobre tabla, 102 x 108,3 x 7,5 cm. 1200 - 1210

3.Retablo de San Juan Bautista. Anónimo. Madera tallada y policromada, 249,3 x 198 x 12,3 cm.



Último cuarto del siglo XIII, León.

4.Artesonado en madera tallada y policromada. Anónimo. Tabla, 11,5 x 6,3 cm. Mediados del siglo XIV, León

5.Virgen de Tobed.



Jaume Serra. Témpera sobre tabla, 161,4 x 117,8 x 14 cm. 1359

6.Retablo de la Virgen.



Maestro de Torralba. Temple sobre tabla, 366 x 279,3 x 12 cm. Primera mitad del siglo XV

7.San Antonio Abad.



Joan Reixach. Temple sobre tabla, 105 x 77,4 x 5,8 cm. 1440 - 1450

8. San Gregorio el Grande y San Jerónimo. Pedro Berruguete. Banco de un retablo, tabla, 61 x 74 x 6,7 cm. 1495 - 1500

9. San Ambrosio y San Agustín. Pedro Berruguete. Banco de un retablo, tabla, 60,7 x 74,5 x 6,5 cm. 1495 - 1500

10.Cristo de Piedad con David y Jeremías.



Diego de la Cruz. Óleo sobre tabla, 60,5 x 93,5 x 4,5 cm. 1500

11.El Lavatorio. Maestro de San Esteve de Andorra. Pintura mural traspasada a lienzo, 241,5 x 201,5 x 8,7 cm. 1216 - 1220

12.Virgen Entronizada con el Niño.



Gil de Siloé. Alabastro con restos de policromía y dorado, 82 x 50 x 38 cm. Siglo XV.






.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Nelson, derrotado en Cartagena por Gastón

El 19 de diciembre de 1796 el famoso marino Nelson navegaba con dos fragatas, la "Minerve" y la "Blanche", cerca de Cartagena cuando se encontró con dos fragatas españolas, la “Matilde”, mandada por Gastón de Iriarte, y la “Santa Sabina”, mandada por Jacobo Stuart.

Se estableció un combate entre la “Santa Sabina” y la “Minerve”, donde iba Nelson. Pese a la superioridad artillera de la fragata británica, por más de 5 a 3, el combate se prolongó durante tres horas y media, debiéndose rendir la española, con dos muertos y 48 heridos, el palo de mesana abatido y los otros dos a punto de caer, contra siete muertos y 33 heridos de la británica, pero con más suerte en la arboladura. Estas cifras y la duración del combate muestran el valor y la pericia de los españoles en el combate. Nelson puso la "Santa Sabina" a las órdenes de su amigo Hardy, con otro teniente y cuarenta hombres. En su nave, impresionado al saber que el comandante enemigo era nada menos que un Stuart, descendiente de los reyes de Escocia y de Inglaterra, lo trató con consideración, devolviéndole la espada.

Sin embargo, a las cuatro y media de la madrugada apareció la “Matilde”, que había conseguido despegarse de la “Blanche” y acudía en auxilio de su compañera, pese a ser un barco muy inferior a los dos británicos; con ello, se reanudó el combate. A la media hora de fuego, y reincorporada a Nelson la “Blanche”, se divisaron las fragatas españolas “Ceres” y “Perla”, seguidas a distancia por el gran navío de tres puentes “Príncipe de Asturias”. Entonces, Nelson comprendió que sólo le quedaba retirarse a toda vela. La “Santa Sabina” fue recuperada, cayendo prisioneros Hardy, el otro oficial y los cuarenta marineros británicos. Mientras, las otras dos fragatas perseguían a las de Nelson, causándolas otras diez u once bajas, pero los ingleses pudieron finalmente huir.

El prisionero Stuart fue puesto en libertad y canjeado por Hardy y los demás prisioneros ingleses. En el canje, Nelson escribió a Gastón: “Permito que don Jacobo vuelva a su lado con mi admiración por su valeroso comportamiento; le fue imposible prolongar la defensa. Yo he perdido muchos hombres pero en mástiles fui el más afortunado; de otra forma, habría tenido el gusto de conocerle”. Marinos españoles y británicos habían aprendido a respetarse y valorarse mutuamente.

Aquella fue una honrosa derrota naval de Nelson, que hay que sumar a la que habitualmente se menciona cuando se habla de una derrota del gran marino británico, la de su fallido intento contra Tenerife en 1797, que le costó su brazo derecho.










.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La Inmaculada Concepción y los Tercios españoles


El 7 de diciembre de 1585 el Tercio Viejo de Zamora, a las órdenes del Maestre de Campo Don Francisco de Bobadilla, combatía por España en Flandes.

La isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal, era el reducto defendido por el Tercio Viejo. Bloqueados por completo por la escuadra del Almirante Holak, cinco mil hombres guarnecían la isla, “cinco mil españoles que eran a la vez cinco mil infantes y cinco mil caballos ligeros y cinco mil gastadores y cinco mil demonios”, como dijera de ellos un almirante francés.

Sometido a la artillería de la escuadra, a la de un fuerte holandés y a la de posiciones herejes situadas en las riberas del Mosa, el tercio estaba totalmente cercado por las aguas, sin escapatoria posible. El bloqueo se estrecha cada día más; ya no quedan víveres ni pertrechos de guerra ni ropas secas, sólo frío y agua, barro y desesperanza.

Alejandro Farnesio, el gobernador de los Países Bajos, envía unos refuerzos que nunca llegan. Los maestres Carlos Mansfeld y Juan del Águila tratan, en vano, de socorrer a los sitiados; no hay esperanza de auxilio.

Consciente de la penosa situación de los españoles, Holak propone a los sitiados una rendición honrosa. La respuesta de Bobadilla es inmediata: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. ¡Ya hablaremos de capitulación después de muertos!”. Entonces Holak recurrió a un método muy utilizado en ese conflicto: abrir los diques de los ríos para inundar el campamento enemigo. Pronto no quedó más tierra firme que el montecillo de Empel, donde se refugiaron los soldados del Tercio.



Entre tanta calamidad, un soldado del Tercio cavaba una trinchera, “más para tumba que para guarecerse”, cuando tropezó con una tabla flamenca en la que estaba pintada, en vivos colores, la Inmaculada Concepción. Comenzó el soldado a gritar y acudieron sus compañeros que, colocando la imagen sobre la bandera española, a modo de improvisado altar, cayeron todos de rodillas entonando la Salve.

El Maestre Bobadilla, considerando el hecho como señal cierta de protección divina, arengó a sus tropas a seguir resistiendo: “¡Soldados! El hambre y el frío nos llevan a la derrota pero la Virgen Inmaculada viene a salvarnos”. Al atardecer, la escuadra de Holak, la artillería del fuerte y las tropas herejes en la margen del Mosa se preparaban para dar al día siguiente el golpe final a los cercados españoles.

Fue entonces cuando ocurrió los impensable: un viento huracanado e intensamente frío se desató helando las aguas del Mosa. De madrugada los españoles comprobaron con asombro que era posible caminar por la superficie del río. Sin perder un momento, cogieron las armas y se lanzaron hacia la flota holandesa, resueltos a quitarse el frío con sangre y fuego. Cayeron como demonios sobre los buques holandeses, dando cuchilladas, pistoletazos y estocadas a todo cuanto se movía, dispuestos a cobrarse con creces las molestias del horrible asedio.



En el fuerte holandés así como entre las tropas herejes de las márgenes del Mosa empezó a cundir el pánico, al percatarse de lo que estaba sucediendo a su flota, que resultó totalmente derrotada, capturando el tercio una decena de naves (las que no se destruyeron), así como numeroso armamento, artillería y prisioneros.

Al amanecer, sin perder un minuto, Bobadilla dispuso el tercio en formación de combate y marchó sobre el fuerte holandés. Los soldados del tercio aún tenían rabia contenida que desahogar contra los artilleros y arcabuceros que les habían estado masacrando desde allí. Aquella mañana la Furia Española parecía no tener medida ni final.

En cuanto el fuerte cayó, que fue en un santiamén, todas las tropas holandesas de las márgenes del Mosa huyeron precipitadamente. En la desbandada tras la derrota, el comandante hereje maldecía a Dios llamándolo español; afirmaba que “Dios se había hecho español” al obrar tan gran milagro para derrotarle.

Aquel mismo día, entre vítores y aclamaciones, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia, y posteriormente de toda la infantería española, patronazgo que perdura hasta nuestros días.

----------------------------

El fenómeno meteorológico que aconteció el 8 de diciembre de 1585 en la isla de Bommel ha sido objeto de estudio e investigación por historiadores y meteorólogos holandeses, por lo inusual del fenómeno. El Instituto de Meteorología holandés hizo un estudio de fenómeno y concluyó que la concatenación de circunstancias que produjeron que el agua alrededor de la isla de Bommel se helase en una sola noche fue un fenómeno por completo inusual y nunca visto en esas tierras.







.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Arce en Cáceres

El investigador sevillano José Luis Romero Torres ha documentado una imagen del Señor atado a la columna en la localidad extremeña de Cáceres. Se trata de la primera talla de Jesús atado a la Columna que se talló en Sevilla y que fue ejecutada por el flamenco José de Arce, autor del Señor de las Penas de la Hermandad de la Estrella.

Tradicionalmente, se pensaba que esta imagen era obra del escultor sevillano Pedro Roldán o su círculo aunque, sobre esta atribución, no existía soporte documental alguno.

Durante el pasado verano, Romero Torres descubrió en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla el contrato original de compra y hechura del Señor de la Columna, fechado el 22 de junio de 1655. Según el contrato, debería estar terminado en tres meses, las medidas eran dos varas de alto y vino a costar 133 pesos de plata de a 8 reales cada uno. Curiosamente, en el documento de la compra se especificaba que “habrá de hacerse un cajón para su traslado a Cáceres”.

Esta imagen fue adquirida en la capital hispalense por el alférez cacereño Francisco Carrasco en ese mismo año de 1655.

Rasgos
José Luis Romero Torres, gran conocedor de la obra de Arce acudió a Cáceres en 2006 atraído por una fotografía del Señor que vio por Internet. Y es que esta talla posee los rasgos propios de la obra de Arce: formas blandas, ausencia de patetismo, complexión fuerte y musculatura desarrollada, pelo voluminoso y un tipo de barba no rayada ni peinada, sino voluminosa también, aunque ya no se aprecia debido a intervenciones desafortunadas sobre la imagen.

El tamaño de la columna responde a una cuestión de época: hasta el Barroco, las columnas de las imágenes de esta iconografía eran altas, en el siglo XVII tornaron a bajas y a partir de la Ilustración alternaron. Curiosamente, es una de las poquísimas imágenes de Jesús atado a la columna con una de las manos hacia arriba - en realidad el único conocido-.

El Señor de la Columna pertenece a la cofradía de la Santa y Vera Cruz, aunque desde 1913 se encuentra en el templo del Espíritu Santo y desde 1995 procesiona con la cofradía del Humilladero, en virtud de un acuerdo de cesión firmado hasta el 2033.

José de Arce
El escultor flamenco José de Arce trae a la escuela sevillana los ecos del barroco europeo, nórdico e italiano, recreándose en el arte de figuras como Rubens o Bernini. En Sevilla pose al Señor de las Penas, de la Hermandad de la Estrella, a un San Isidoro en la Catedral de Sevilla, las sobrecogedoras imágenes de los Evangelistas de las gradas altas de la Parroquia del Sagrario o el Nazareno de Santiponce, recientemente atribuido

martes, 26 de noviembre de 2013

Un obispo católico y un obispo arriano en Barcelona

Bajo la iglesia barcelonesa de Santos Justo y Pastor, muy cerca de la Plaza de San Jaime, la Generalitat y el Ayuntamiento, se han hallado los restos de una basílica cristiana del s. VI . Probablemente antes de esta basílica habría otro templo, más antiguo, que aún no se ha encontrado (en niveles inferiores).



Los arqueólogos han hallado, en el subsuelo de Santos Justo y Pastor, parte del ábside de la basílica del siglo VI, y unas estructuras de la nave de la basílica. Esas estructuras serían de una cripta seguramente de carácter funerario, destinada a acoger la tumba de uno o varios personajes destacados de la comunidad cristiana de entonces. El hallazgo permite a los expertos comenzar a dibujar la planta del templo, que se situaría en sentido transversal a la actual iglesia gótica. Probablemente era un edificio triabsidal, del cual se conservarían solo los dos ábsides extremos pero no el central, afectado por las parcelaciones del suelo que se acometieron en el siglo XVIII.

Los trabajos arqueológicos ya alumbraron en 2011 una columna y el arranque de un muro absidal y en 2012 parte de una piscina bautismal con planta en forma de cruz, ambos datados en el siglo VI; esos restos junto con los hallados ahora confirman la existencia de un segundo grupo episcopal cristiano en la ciudad. En la última campaña arqueológica en Santos Justo y Pastor, en medio del ábside, se ha encontrado un elemento singular, una pequeña ventana desde la que los fieles podían mirar el interior de la cripta soterrada y orar, si bien también podría ser un espacio para guardar reliquias veneradas. Esta ventanilla, situada al pie del suelo, cumpliría además la función de iluminar mínimamente el interior. Su forma de aspillera es similar a las ventanas que se pueden ver en el Palacio Episcopal de Barcelona o en el edificio cruciforme de la Prisión de San Vicente (Valencia), edificios ambos levantados en el siglo VI. Otra actuación arqueológica cerca de la cabecera de la iglesia gótica ha permitido identificar una secuencia de dos pavimentos tardoantiguos (´opus signinum´) y cuatro alto-medievales (mortero de cal).

Ya de antes se conocía una pila de agua bendita reconocida como del siglo V.



El siglo VI es potente para Barcelona, pues Barcino fue escogida como Sede Regia por los reyes visigodos Gesaleico, Teudis y Teudiselo y se sabe que había una buena convivencia de los recién llegados arrianos con la población local católica. Cuando los visigodos se instalaron en la ciudad ocuparon el núcleo episcopal que había bajo la catedral actual y los católicos fueron desplazados a Santos Justo y Pastor, donde probablemente había una primera iglesia de la que aún no se tiene constancia arqueológica. Estos restos arqueológicos pueden confirmar que en el s.VI, bajo los reyes citados, había en Barcelona dos templos principales, cada uno con su propio obispo. Los hispanorromanos eran católicos y rendían culto con su obispo donde hoy está Santos Justo y Pastor. Por su parte, los godos, una aristocracia guerrera llegada con Ataúlfo (y su esposa romana Gala Placidia) a principios del siglo V, se habrían quedado la basílica original católica (donde hoy está la catedral) y la usaban como su iglesia principal para el culto arriano.

Veamos a Gala Placidia en un medallón; es la figura de la derecha.



En el año 467 fue depuesto el último emperador de Roma, Rómulo Augústulo, y nadie discutía el control godo de la Península.

Entre los pueblos germánicos se extendió el arrianismo. Los visigodos lo mantuvieron en Hispania como un signo más para diferenciarse de sus vasallos hispanorromanos. Por lo general, los godos dejaron tranquilos a los hispanorromanos con su clero y su fe católica: bajo el obispado de Nebridio, en el año 540, Barcelona incluso acogió un concilio católico de la región tarraconense, probablemente en el templo donde hoy está Santos Justo y Pastor. Sólo a finales de siglo Leovigildo persiguió con saña a los católicos pero el rey Recaredo I se convirtió al catolicismo en el año 587. De hecho, el fin del arrianismo visigodo llegó dos años después, en el III Concilio de Toledo (en 589), al que acudieron 72 obispos, muchos de ellos arrianos. De algunas diócesis (como Tortosa) venían dos obispos, uno católico y otro arriano. De Barcelona vino sólo un obispo arriano. Había obispos de la región narbonense (del sur de Francia perteneciente a los visigodos) pero faltaban los del sur de España, dependientes del Imperio Bizantino. Los obispos arrianos del noroeste peninsular eran suevos, no visigodos, pero en este Concilio suevos y godos renunciaron al arrianismo y adoptaron la fe católica para toda España; fue una semilla de unidad rotunda. Con ese concilio se acabó la división de dos pueblos que rezaban en dos iglesias distintas, precisamente la división que ejemplifican los hallazgos en San Justo y Pastor, cuando Barcelona era la capital de los reyes Gesaleico y Teudis, que la favorecían por sus buenas murallas y su cercanía a sus dominios de la región narbonense.



En este lugar los cristianos han rezado generación tras generación durante 1700 años (exceptuando algunos momentos de persecución, como en la Guerra Civil Española).







.