domingo, 6 de mayo de 2018

Estela diademada en Huelva

El 17 de abril de 2018 unas obras municipales de reconstrucción en el camino de Las Capellanías de Cañaveral de León (Huelva), situado a poco metros del casco urbano, han sacado a la luz una estela diademada que data de la Edad del Bronce, entre el III y II milenio antes de Cristo, por lo que tendría más de 4.000 años; tras su custodiada en una sala del Ayuntamiento para visita de los paisanos, fue trasladada al Museo de Huelva.



Al iniciar los trabajos descubrieron que un resalto estaba producido por una piedra, como si fuera la tapa de una lápida funeraria, por lo que procedieron a su extracción, con supervisión de arqueólogos, y constataron al ver su revés que había elementos tallados. Una vez analizada, los expertos han concluido que se trata de una estela diademada de la Edad de Bronce, la primera de estas características que se encuentra en la provincia de Huelva y una de las pocas existentes en España.

Una estela es un monumento conmemorativo generalmente facturado en piedra como la hallada en este municipio, que se erige sobre el suelo en forma de lápida, de pedestal o de columna. El director general de Bienes Culturales y Museos, Marcelino Sánchez, ha destacado que «encontrar una estela que aporte esta cantidad de elementos es muy significativo» y ha añadido que «puede estar relacionada con posibles enterramientos, pues se usaría como una gran losa plana». Ha señalado también que «los investigadores tienen ahora un buen campo para localizar más material con el que poder ilustrar esta época». Además, ha aclarado que «no está completa, pero es un fragmento muy importante. Estaríamos hablando de una estela de 1,30 metros de altura aproximadamente».

El grabado sobre la piedra fue realizado mediante técnica de piqueteado en una roca de forma rectangular curvada en su parte superior. Sus dimensiones son de 97 centímetros de largo, 67 de ancho y unos 22 de grosor, con un peso aproximado de unos 400 kilos. Se trata de una representación antropomorfa de una cabeza con rostro, un torso y la mano izquierda. Está coronada por una doble diadema, y en su lado derecho puede verse un elemento trapezoidal y lo que puede identificarse como un peine o un elemento musical. Al cuello lleva un pequeño collar de cuentas y el torso parece cubierto por un elemento de protección y sobre la mano izquierda aparece un elemento esférico, que algunos autores identifican con espejos y tres pequeñas cazoletas.






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miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Es la autodisolución de la ETA?

La ETA ha anunciado en una carta, fechada el 16 de abril, su decisión de dar por terminado su ciclo histórico y ha comunicado que ha disuelto «completamente todas sus estructuras». En la misiva, enviada por a varias instituciones y agentes políticos, la organización terrorista transmite su decisión de «dar por terminados su ciclo histórico y su función, dando fin a su recorrido». Veamos el texto:

En Euskal Herria, a 16 de abril de 2018

Est imados/as señores/as:

Por medio de esta comunicación os queremos dar a conocer la decisión que Euskadi Ta Askatasuna acaba de tomar. ETA ha decido dar por terminados su ciclo histórico y su función, dando fin a su recorrido. Por tanto, ETA ha disuelto completamente todas sus estructuras y ha dado por terminada su iniciativa política.

De este modo, como consecuencia del cambio estratégico de toda la izquierda abertzale, ETA ha llevado a término el proceso iniciado en 2010, con la intención de abrir un nuevo ciclo político en Euskal Herria.

En ese proceso las referencias fundamentales han sido la Conferencia de Aiete y el fin de la violencia armada que ETA anunció tres días después. Fue un esfuerzo por conseguir dar a la época de confrontación armada un final ordenado, racional y constructivo. La mayoría de vosotros fuisteis testigos directos de aquella oportunidad y, muchos de vosotros, también fuisteis firmes impulsores. Por desgracia, la Declaración de Aiete no pudo recorrer su camino, a pesar de coincidir con la voluntad de la mayoría de ciudadanos vascos, los estados francés y español lo hicieron imposible desde su mismo inicio.

Sin embargo, ETA decidió seguir adelante. Más allá de la Declaración de Aiete y de un hipotético proceso de negociación, Euskal Herria fue el punto de partida y el objetivo de toda su actividad. Así, cumplió los compromisos tomados hasta entonces y adquirió nuevos compromisos. En su acción más significativa, ETA le dio al pueblo sus armas y dejó en manos de la sociedad civil la responsabilidad de su desarme.

· El pueblo es también el receptor fundamental de esta última decisión:

· Porque ETA se formó del pueblo y al pueblo vuelve.

· Porque se fundamenta en la confianza en la fuerza del pueblo.

Y, sobre todo, porque quiere hacer una aportación en el camino hacia la consecución de la paz y la libertad en Euskal Herria.

En efecto, ETA con las decisiones de estos últimos años ha apostado, con valentía y responsabilidad, por sacudir la situación de las últimas décadas y por la construcción del futuro desde un punto de partida nuevo.

Esta decisión cierra el ciclo histórico de 60 años de ETA. No supera, en cambio, el conflicto que Euskal Herria mantiene con España y con Francia. El conflicto no comenzó con ETA y no termina con el final del recorrido de ETA.

A lo largo de los años, se han hecho numerosos esfuerzos para encauzar por vías racionales el conflicto político. Se han puesto en marcha sesiones formales de negociación, se han llevado a cabo conversaciones secretas y se han presentado innumerables propuestas. No hemos sido capaces de llegar a acuerdos, ni entre ETA y el gobierno, ni entre los agentes vascos. Es una responsabilidad compartida y ETA asume la parte que le corresponde.

La falta de voluntad para solucionar el conflicto, y las oportunidades perdidas, entre otras, ha provocado el alargamiento del conflicto y ha multiplicado el sufrimiento de las diferentes partes. Comoquiera que sea, ETA reconoce el sufrimiento provocado como consecuencia de su lucha.

Euskal Herria está ahora ante una nueva oportunidad para cerrar definitivamente el ciclo de conflicto y construir su futuro entre todos. No repitamos los errores, no dejemos que los problemas se pudran. Eso no sería más que fuente de nuevos problemas.

Años de confrontación han dejado heridas profundas y hay que darles la cura adecuada. Algunas todavía están sangrando, porque el sufrimiento no es cosa del pasado.

Por medio de esta carta, y con toda humildad, ETA os quiere hacer llegar una última opinión. En su opinión, la solución del conflicto y la construcción de Euskal Herria os necesita a todos vosotros, porque el futuro es responsabilidad de todos.

Los que hemos sido militantes de ETA, por nuestra parte, queremos confirmar nuestro compromiso en embarcarnos totalmente en esa tarea, cada cual desde el lugar que considere más oportuno, con la responsabilidad y honestidad de siempre.

Euskadi Ta Askatasuna

E.T.A.











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martes, 1 de mayo de 2018

El San Juan Niño de Úbeda

Miguel Ángel, como recogieron sus biógrafos contemporáneos, en 1495 esculpió un “San Giovaninno” para Lorenzo de Pier Francesco de Médicis, primo de Lorenzo “El Magnífico”, pero ninguno hizo mención del paradero de la escultura, indicio de que había desparecido de Italia.



En 1930 Manuel Gómez Moreno propuso el San Juan Bautista Niño de la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda como el San Juanito mediceo perdido. En 2013, el profesor napolitano Francesco Caglioti volvía sobre este asunto confirmando la intuición de Gómez Moreno. Caglioti divide su argumentación en cuatro bloques. El primero es un repaso a los errores de atribución precedentes, que buscaban el San Juanito desde presupuestos estilísticos del Miguel Angel maduro, "cinquecentesco", y no desde la perspectiva del quattrocento (los candidatos propuestos fueron a la postre obras del pleno siglo XVI o incluso del XVII). Analiza el escaso eco de la atribución de Gómez Moreno en 1930, atribuyéndolo a su poco rigor, pues se basaba únicamente en un somero análisis estilístico, obviando cualquier análisis histórico; además, Gómez Moreno solamente publicó una fotografía de la estatua, que impedía hacerse una idea real de su calidad, y la destrucción de la pieza el 26 de julio de 1936 vino a complicar las posibilidades de éxito de esta atribución. En el tercer bloque hace un análisis iconográfico, estilístico y cualitativo de la imagen, comparándola con la obra juvenil de Miguel Ángel, para lo que se vale de diecisiete fotografías que consiguió reunir del San Juanito anteriores a 1936; demuestra que el San Juanito ubetense concuerda con otras esculturas y pinturas de Miguel Ángel pero especialmente con la escultura del Bacchus del Bargello y con la pintura llamada Madonna de Manchester, lo que permite datar la pieza hacia 1495-96, precisamente el momento en los que los biógrafos dataron el San Giovaninno mediceo. En el último apartado desarrolla la historia de la pieza desde su encargo, en 1495, hasta el asesinato, en 1537, de Alessandro de Médicis, por Lorenzino, heredero del Lorenzo de Pier Francesco de Medici; los inventarios demuestran que la pieza estuvo en la residencia de esta rama menor de los Médicis en 1537, cuando el patrimonio de esta rama pasó a Cósimo I, pero éste, en 1541, hubo de pedir a la familia Martelli un San Giovannino de Donatello para ponerlo en el centro del aparato bautismal de su primogénito Francesco, lo que revela que ya no disponía del San Giovannino miguelangelesco. En el Archivo del Estado de Florencia unos documentos informan de un envío remitido en 1537 por el nuevo embajador de Florencia ante Carlos I, Averardo Serristori, de unos ricos paños de oro para ser entregados a Francisco de los Cobos y a Granvela, cuyos apoyos necesitaba para ser reconocido como Duque de Florencia; además, este embajador tenía también el encargo de hacer llegar una “statua molto preziosa” a Cobos a través del puerto de Cartagena, el puerto más cercano a las posesiones jiennenses del secretario imperial.

Ya en 1547 el San Juanito de la Capilla del Salvador aparece documentado en un inventario de los bienes de Francisco de los Cobos para su palacio-castillo de Sabiote. En 1568 su viuda, María de Mendoza, lleva la imagen a la Capilla del Salvador, donde inmediatamente se convierte en “imagen de grandísima devoción y la talla vista por grandes maestros que an ydo a la dcha de Ubeda y rodeado muchas tierras solo por la ver dizen y an dicho que es pieça de inestimable valor por la gran perfección que tiene” tal como reza un interrogatorio realizado en 1570. Ubicada desde el siglo XVI, según Argote de Molina, en el Altar Mayor, la hornacina en la que aparece en las fotografías conservadas es obra de las reformas barrocas de la segunda mitad del siglo XVIII, aunque no se sabe desde cuándo fue colocada en él. Antonio Ponz, que critica la reforma realizada, sin embargo no hace alusión alguna a la evidente desproporción entre hornacina y escultura, indicio de que por entonces no estaba allí.

El 26 de Julio de 1936, la Sacra Capilla fue asaltada y la imagen destruida, siendo sus fragmentos recogidos y depositados, después de la Guerra Civil, en la Capilla del Salvador hasta que en 1994 se enviaron al Opificio della Pietre Dure de Florencia, donde, tras casi veinte años de resturación, la escultura fue restituida y presentada el día de San Juan Bautista, patrono de Florencia, de 2013.

El proceso de restauración

En 1994, la Fundación Casa Ducal de Medinaceli asumió la recomposición de los diecisiete fragmentos conservados del San Juan Bautista Niño en el Opificio delle Pietre Dure, centro cuyo origen se remonta a 1588,.



La ejecución material de la restauración propiamente dicha se realizó entre 2012 y 2013. Los años anteriores se centraron en la investigación y en la búsqueda de un método que funcionara mecánicamente y fuera respetuoso con los criterios internacionales de restauración.



Una de las grandes dificultades era que las piernas, que se modelarían en un material moderno completamente distinto al mármol, para su diferenciación, habría de soportar tanto los cincuenta kilos que pesaba el mármol del fragmento original de la cadera, como los treinta kilos de los fragmentos restantes del busto y la cabeza. En un principio se pensó en un método artesanal de restitución pero se vio enseguida que era imposible. Gracias a las tecnologías de vanguardia de reconstrucción volumétrica a partir de imágenes en dos dimensiones, se consiguió construir una imagen digital tridimensional que permitía localizar con total exactitud la posición de los fragmentos conservados y modelar fielmente las piezas nuevas en fibra de vidrio con una estructura de acero inoxidable en su interior de forma que fuera invisible. Alcanzado este punto técnico, quedaba únicamente fijar los criterios de restauración que se pueden sintetizar en la recuperación de la legibilidad completa de la escultura, la reconocibilidad de las partes nuevas y la reversibilidad de todo el proceso; este último punto se ha conseguido mediante el montaje de la escultura con imanes, de suerte que si aparecieran nuevos fragmentos originales se podrían fácilmente sustituir.



Restaba, por último, dar pátina a las partes nuevas para aproximarlas visualmente a los fragmentos originales. Éstos fueron previamente limpiados con técnica láser, la cual fue aplicada también al fragmento de la cabeza, aunque sin llegar en él a alcanzar el mismo blanco del original de Carrara, porque cuando fue arrojado a una hoguera, en 1936, se alteró de forma irreversible la composición del mármol.







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