lunes, 20 de marzo de 2017

Catedral de Albacete


jueves, 2 de marzo de 2017

Gastos en Defensa

La presión de Estados Unidos para que los países europeos incrementen sus gastos de defensa es recurrente desde hace tiempo, bajo el pretexto de que ellos soportan más del 70% del presupuesto total de la OTAN. Una presión que, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se ha intensificado. El pasado 15 de febrero, su nuevo secretario de Defensa, James Mattis, amenazó con que Washington «moderará su compromiso» con la Alianza si los miembros europeos no elevan su gasto militar. «Estados Unidos no puede preocuparse de la seguridad de sus hijos más que lo que ustedes lo hacen», comentó. Y este lunes fue el propio presidente el que anunció la intención de aumentar el presupuesto de defensa de su país en 54.000 millones de dólares (un 9,27%), el mayor desde los atentados del 11-S, en 2001.

En la última reunión, los países integrantes de la OTAN reaccionaron, confirmando su compromiso de situar el gasto nacional en esta materia, antes de 2024, por encima del 2% del PIB. La ministra española de Defensa, Dolores de Cospedal, respondió: «Cumpliremos, como siempre ha dicho el presidente del Gobierno». Pero, ¿cuántos miles de millones tendría que incrementar España su presupuesto militar para cumplir con ese objetivo? ¿Qué lugar ocupa ahora con respecto al resto de potencias mundiales?

Según las cifras oficiales de la OTAN, España gastó 11.064 millones de dólares en 2016. Esta cifra representa un 0,91% de su PIB, un porcentaje muy alejado de dicha promesa. Para alcanzarlo tendría que invertir 24.316 millones, es decir, duplicar su presupuesto con unos 13.000 millones de dólares más.

No podemos olvidar que únicamente superan ese 2% del PIB cuatro países de la Alianza: Estado Unidos (3,61%), Grecia (2,38%), Reino Unido (2,21%) y Estonia (2,16%). Polonia se encuentra justo en ese umbral y el resto de miembros de la OTAN está por debajo. España ocupa el puesto número 25 del ránking, teniendo solo peor registro –además de Islandia, que oficialmente no tiene gastos de Defensa– Bélgica (1.252 millones, un 0,85% de su PIB) y Luxemburgo (253 millones, un 0,44%).

A su posición entre las potencias mundiales y de la OTAN no parezca indicarlo, lo cierto es que España lleva incrementando su presupuesto en Defensa durante los últimos cuatro años, desde los aproximadamente 10.000 millones de dólares de 2013 hasta la cifra actual, que solo supone un 1,2% del presupuesto total de la Alianza. Alemania también lleva un aumentándolo cuatrienio, desde los 36.495 millones de dólares de 2013, según los datos facilitados por la OTAN, hasta los 40.663 del año pasado. Una cantidad insuficiente para Trump, que en el caso de los germanos solo supone 1,19% de su PIB y un 4,4% del presupuesto de la OTAN.

Si atendemos a los dólares por habitante que emplea España en presupuesto militar, su posición dentro de la Alianza es algo mejor. Con 285, ocuparía el puesto número 16, inmediatamente después de Italia (380 dólares), Portugal (309) y Polonia (297). En la cúspide se encontraría, obviamente, Estados Unidos, con 1.876 dólares por habitante, al que le seguiría Noruega (1.398), Reino Unido (913), Francia (747) y Dinamarca (688).

Más allá de la órbita de la OTAN, Estados Unidos también es el rey absoluto en lo que respecta a gastos militares. Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), de Londres, en la última edición de su informe «The Military Balance» (El equilibrio militar), el país presidido por Trump gastó el año pasado 604.000 millones de dólares, cuadruplicando a China, que se encuentra en la segunda posición. Se trata de una cifra inimaginable para cualquier otra país en la actualidad, que emplea, entre otras cosas, en mantener a 1,3 millones de soldados, 750.000 civiles empleados por el Departamento de Defensa y más de 800.000 soldados de la Guardia Nacional, entre los que hay unidades de tierra que han combatido en Irak y Afganistán y pilotos que están bombardeando al Estado Islámico.

A estos habrá que sumar, de aprobarse, los 54.000 millones de dólares anunciados por Trump, que ya advirtió a comienzos del mes pasado que los «terroristas radicales islámicos están decididos a atacar» a su país y que, «para lograr la seguridad de todos los estadounidenses», su Gobierno tendría que realizar «una histórica inversión financiera en las Fuerzas Armadas». Esta cantidad equivale a 14 portaaviones, 240 aviones de transporte C-17 o 14.600 tanques T-14 Armata.

En su segunda posición, China invirtió 145.000 millones de dólares de su presupuesto en Defensa el año pasado. Otra cantidad considerable si tenemos en cuenta que casi triplica a los 58.900 millones gastados por Rusia, en el tercer puesto, y los 56.900 de Arabia Saudí, en el cuarto. Si tenemos en cuenta que Gran Bretaña ocupa el siguiente lugar con 52.000 millones de dólares (60.347 según los datos de la OTAN), de los cinco primeros lugares de esta clasificación del IISS, solo dos pertenecen a la Alianza.

Y si ampliamos hasta los 15 primeros, el número de países de la Alianza son cinco. España ni siquiera aparece entre ellos. Del sexto al quinceavo lugar se encuentra la India (51.100 millones de dólares), Japón (47.300), Francia (47.200), Alemania (38.300), Corea del Sur (33.800), Australia (24.200), Brasil (23.500), Italia (22.300), Israel (19.000) e Irak (18.100). Los datos de la Alianza varían levemente en los que respecta a sus miembros que aparecen en esta última clasificación, pero no lo suficiente como para alterar las posiciones.

España creció un 3,2% en 2016

La economía española creció un 3,2% el año 2016, gracias al consumo y la inversión, que mostraron aumentos anuales del 2,6% y del 3,1%, respectivamente, según la Contabilidad Nacional Trimestral publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Es el tercer año consecutivo en el que aumenta el PIB nacional y el segundo consecutivo en el que el crecimiento se sitúa en el 3,2%. A precios corrientes, el PIB alcanzó los 1.113.851 millones de euros en 2016, lo que supone un aumento del 3,6% en términos nominales. La demanda nacional aportó 2,8 puntos al crecimiento del PIB en 2016, en tanto que la demanda externa contribuyó con medio punto, con las exportaciones creciendo a un ritmo del 4,4% y las importaciones, a una tasa anual del 3,3%.

Dentro de la partida de consumo, tanto el de los hogares como el de las instituciones sin fines de lucro se incrementó un 3,2% en 2016, por encima del gasto en consumo de las administraciones públicas (+0,8%). La inversión en construcción subió un 1,9% el año pasado, en tanto que la de bienes de equipo se disparó un 5%.





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